«Dios usa esta música para que mucha gente se encuentre con él»

La Hermana Glenda en el Claustro de la Catedral de Ciudad Rodrigo/S. G.
La Hermana Glenda en el Claustro de la Catedral de Ciudad Rodrigo / S. G.

La hermana Glenda, religiosa de origen chileno, ofrece mañana un concierto en el Teatro Nuevo de Ciudad Rodrigo, organizado por la Pastoral Juvenil y El Manantial

SILVIA G. ROJO

Las tierras salmantinas no le son ajenas a la Hermana Glenda que tuvo la oportunidad de cursar estudios de Psicología en la capital. «Tuve la dicha de poder estar ocho años por esas tierras, cinco de carrera, y me encanta la tuna, lo que implica, Santa Teresa, los lugares precios para la fe, la gente tan bonita con la que trabajé bastante en la pastoral de los laicos, juvenil y universitaria».

En aquella época también recaló en Ciudad Rodrigo con su música pero pasado el tiempo «estoy dedicada casi exclusivamente a la evangelización a través de la música».

Precisamente, mañana ofrecerá un concierto-oración en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal a las 18:00 horas, que está promovido por la Pastoral Juvenil de la diócesis y el grupo El Manantial.

Aparte de ofrecer conciertos por muchos países, trabaja la educación religiosa en algunos colegios pero desde el punto de vista de la psicología. «Damos competencias para que la persona pueda encontrarse con Dios», más allá de lo que supone aprenderse las oraciones.

En opinión de la religiosa chilena, afincada desde hace años en la diócesis de Tarrasa, «existe un problema tremendo de comunicación, estamos hablando a la cabeza y a veces pasa primero por los sentimientos». Recuerda que «el Evangelio es la buena noticia y no sé si estamos transmitiendo buenas noticias en las homilías, en nuestros discursos, sí en las obras de caridad».

Decía San Agustín que el que canta ora dos veces pero la hermana matiza: «Cuando se canta con el corazón» y aplica aquello de que «la música es un lenguaje precioso para hablar al corazón de las personas».

En su vida cotidiana se aplica el 'ora et labora' y «hay una época en la que estoy más fuerte en eso y otra época que es más contemplativa. Cuanto estoy en España, de lunes a jueves me dedico más a la vida oculta y los viernes, sábados y domingos a la vida pública, eso me ayuda a ordenarme. También hay meses más fuertes en el extranjero y otros meses para estudiar, rezar, componer y organizarme como persona».

Relativiza la palabra éxito, «no lo he conseguido y espero no conseguirlo desde la parte pagana. Ahora, sí Dios permite que sea conocida, Él sabrá».

En cualquier caso, sus multitudinarios conciertos ahí están, por eso ella dice que «sí podemos hablar de un fruto, sí que veo que esta música está dando frutos, este tipo de evangelización está dando muchos frutos porque nuestra gente lee poco pero sí escucha música». En ese sentido añade:«Mi orgullo personal es que esta música sirve a la Biblia, es totalmente bíblica y hace que la palabra de Dios hable directamente al corazón del hombre».

En sus canciones aparecen pasajes desde el Génesis al Apocalipsis, «es una música que está al servicio del texto», manifiesta, «Dios usa esta música para que mucha gente se encuentre con él».

Lógicamente, tiene muchos pasajes pendientes, «estoy esperando la inspiración», un estado que llega por medio de «soledad y oración». Recuerda que «orar es estar muchas horas a solas con Él y escuchar la palabra» y recuerda que «cuando era más joven hablaba mucho con Él y ahora digo: Él lo sabe todo, quiero callarme y quiero escuchar».

Dentro de la extensa discografía de la Hermana Glenda hubo una canción y un momento que marcaron un antes y un después: el tema 'Nada es imposible para ti', interpretado en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Toronto en 2002 ante San Juan Pablo II. «Lo especial está en que es la primera canción que canté en público, ahí nació un poquito la Hermana Glenda que ustedes conocen». Entre sus recuerdos, «fue precioso saber que el Papa me estaba escuchando, que había un millón de jóvenes y vi la llamada de Dios. Sentí que el Papa me escuchó, fue una cosa mística».

La invitación para la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Panamá el próximo mes de enero también le ha llegado pero «en ese tiempo hago vida de clausura, una vida más casera, vida de Nazaré», por lo que no acudirá a la cita.

Ella misma se define como «una mujer con una guitarra, inquieta y andariega» y reconoce sentirse como «una privilegiada por todo lo que el Señor me ha permitido conocer», sobre todo otras gentes y otras culturas.

Salió de su Chile natal hacia Argentina para continuar en Roma y en 1999 recaló en España aunque está continuamente viajando. «Como viajo tanto me siento súper católica, universal».

Mañana en el Teatro Nuevo repasará buena parte de su discografía. La entrada para mayores de 15 años cuesta cinco euros.

 

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