La delegación de Cáritas en Ciudad Rodrigo ha formado a 111 personas los últimos cinco años

Entrega de diplomas de la última acción formativa en empleo doméstico. /WORD
Entrega de diplomas de la última acción formativa en empleo doméstico. / WORD

Atención socio-sanitaria, empleado doméstico y agricultura son las principales acciones de la entidad

S.G.CIUDAD RODRIGO

La delegación de Cáritas Diocesana de Ciudad Rodrigo ha formado durante los últimos cinco años a un total de 111 personas a través de diferentes acciones formativas. Los pequeños talleres de cocina que impartía algún voluntario de la entidad de la Iglesia fueron dando paso a otros proyectos más ambiciosos apoyados por diversas instituciones o empresas privadas y, a día de hoy, ofertan cada año un curso de atención socio-sanitaria, otro de empleo doméstico y uno más de agricultura.

Precisamente, esta acción formativa de actividades auxiliares en agricultura ecológica comenzará el próximo 31 de enero y finalizará el 13 de diciembre, por lo que el período de inscripción ya está abierto hasta el próximo 18 de enero.

Se trata de un curso de 852 horas, en el que participarán hasta diez personas. Habrá un proceso de selección entre las personas inscritas, previo a la formación que incluye prácticas en un huerto.

La directora de Cáritas, Maribel Yugueros, explica que la formación «siempre ha estado en la base de Cáritas, desde hace un montón de años» pero es verdad que no siempre se han dado las condiciones para poder sacar los cursos adelante. Yugueros entiende que esa formación ayuda, entre otras cosas, a que las personas vean que «tienen muchos potenciales que hay que empezar a descubrir y la formación es fundamental para encontrar un trabajo o para ser independiente».

La valoración que hace de todas estas acciones formativas a lo largo de los años es «muy positiva» pues aprecia que «las personas han conseguido reforzar su autoestima, han conseguido trabajo en muchas ocasiones, han hecho grupo y encontrado a otras personas con las que relacionarse».

Yugueros recuerda que se ha ido probando con diferentes posibilidades, incluido un taller de costura, pero en el caso de la agricultura han detectado que «es algo que está aquí, abandonada y vemos que es algo interesante, pero los procesos de cambio y concienciación son lentos».

El Ayuntamiento también colabora en este proyecto al que han denominado 'Sembrando Inclusión' y que de forma efectiva se aprecia en el huerto con el que cuentan en unos terrenos cedidos por las teresianas. A pesar de que a través de estos cursos no se obtiene una titulación oficial, Yugueros asegura que «hemos conseguido que un número de personas importante, aunque no sea para siempre, hayan encontrado sus trabajos y sus formas de irse integrando». Concluye que «cuando una persona está mucho tiempo sin hacer nada se genera desmotivación, depresión y hundimiento y el hecho de realizar un curso te pone en contacto con quien está viviendo tu misma situación, adquieres relaciones personales que te van a ayudar a salir; encuentras horas de ocupación y un sentido para levantarte y hacer cosas, además te dotas de herramientas».