La cirugía robótica suma 19 pacientes de tres especialidades en sus primeros meses

Una de las primeras intervenciones con el robot Da Vinci en el hospital. /Word
Una de las primeras intervenciones con el robot Da Vinci en el hospital. / Word

Las tres operaciones semanales con el Da Vinci se realizan por la tarde y en el nuevo hospital llegarán a un total de diez

EVA CAÑAS / WORD

La cirugía del futuro y de máxima precisión, la robótica, llegó al Complejo Asistencial de Salamanca el pasado 24 de mayo con el Da Vinci. La inversión para esta tecnología superó el millón de euros y en Castilla y León también está implantada en los hospitales de León, Valladolid y Burgos. El coordinador del programa de Cirugía Robótica en Salamanca es el doctor Marcelo Jiménez López, quien confirma que hasta el momento han operado a un total de 19 pacientes entre las tres especialidades implicadas en este tipo de cirugía: Ginecología, Cirugía Torácica y Urología. Las dos primeras estrenaron el programa y la última se incorporó en el mes de julio. En agosto se ha producido un parón de intervenciones por el descenso de actividad en el hospital pero ya se ha retomado en septiembre y la idea es que en los próximos meses se sumen más especialidades, como el caso de Otorrinolaringología y Cirugía General.

Según confirma el responsable de este programa, «todavía estamos en la fase de implementación y se están incorporando más servicios, y mientras estemos en este hospital, y antes de pasarnos al nuevo, la idea será operar de lunes a viernes en horario de tarde». En la actualidad, lo hacen tres días, uno para cada especialidad, pero como añade el doctor Jiménez López, «aspiramos a tener cinco jornadas de tarde en este de quirófano de robótica, y en el nuevo hospital, se duplicará a 10 jornadas, ya en horario de mañana y tarde».

En horario de tarde

En la actualidad, el robot Da Vinci está ubicado en un quirófano donde también se realiza cirugía convencional o laparoscópica, «porque de lo que se trata es de optimizar los recursos y que también sirva para reducir la lista de espera», pero la idea es que en el nuevo hospital cuente con un espacio en exclusividad.

Y aunque es pronto para valorar resultados, como reconoce el coordinador del programa, «lo que si es cierto es que todas las bondades que se hablan de la robótica ya se han visto, sobre todo los equipos que ya han empezado a operar, por un lado, los pacientes experimentan muy poco dolor, y las incisiones son de cirugía mínimamente invasiva». Al respecto, concretó que tanto las incisiones como los instrumentos es el robot el que controla la presión y la flexión de los mismos, «y eso tiene una ventaja, que siempre controla la tensión que hay en las heridas».

Y a diferencia de los cirujanos, ellos no son conscientes de la tensión que aplican, «porque nosotros estamos centrados en las estructuras en las que estamos trabajando», y en ese caso, Marcelo Jiménez López asegura que es muy difícil «que además uno esté pendiente de que los instrumentos se apoyen más o menos, pero la ventaja del Da Vinci es que el cirujano está pendiente de la disección de esas venas o arterias, pero es el robot el que cuida que los instrumentos no presionen mucho las costillas o el abdomen».

Eso se nota, insiste este doctor, «y ayuda que no haya exceso de presión y tracción». Un aspecto que han evaluado en los pacientes que se han operado con el robot Da Vinci, «que apenas han tenido dolor, y no ha habido complicaciones». En cuanto al tipo de procesos que se intervienen con cirugía robótica, el coordinador de este programa asegura que «no todas las patologías que se operan se deben de operar con el Da Vinci, casi siempre son problemas oncológicos». En Cirugía Torácica han intervenido patologías del mediastino y recesiones pulmonares mientras que en Urología se han iniciado con prostatectomías. Por último, en la especialidad de Ginecología, han utilizado esta técnica robótica con pacientes con patología de útero.

No está diseñado para niños

Esta especialidad no se contempla en la actualidad para los niños, porque como argumenta el doctor Jiménez López, «se requiere de una distancia de confort y de trabajo, en torno a 20 o 25 centímetros». Eso quiere decir que desde que la pinza entra en la cavidad abdominal o torácica y el punto de trabajo «son entre 20 y 25 centímetros, que es lo ideal para trabajar, y en un niño no lo hay, pero en el futuro se podrá, seguro, trabajarán en ello».

Este responsable asegura que es bueno que decidan los profesionales los casos adecuados, «porque hay algunos casos que se hacen mejor con el Da Vinci y otros no». Y en este sentido, se busca lo mejor para el paciente y para el profesional, «la mejor vía de abordaje». Por otra parte cabe recordar que los cirujanos que se han incorporado a este programa tienen experiencia suficiente, «y los tiempos son los mismos que con una cirugía laparoscópica». De momento, no se pueden hacer dos cirugías robóticas seguidas un mismo día, «porque no tenemos material para poder hacerlo en el mismo día, ya que lo que se utiliza hay que mandarlo a esterilizar, ningún hospital de Castilla y León lo tiene, pero ya está pedido para que sea posible». De esta forma se tendrá el material duplicado para hacer más de un procedimiento con el Da Vinci.

Para entrar en este programa, los cirujanos y el personal de enfermería han tenido que pasar por una formación específica, además de entrenar con simuladores. «El hospital ha comprado recientemente un simulador de Da Vinci, en julio, que eso permite que los cirujanos entrenen su habilidad», concreta. Ya está la simulación desde julio. Primero han hecho una formación on line, después presencial en el hospital y fuera de España, en un centro experimental de cirugía robótica de Estrasburgo. Además, han ido a centros para ver cirugía robótica en cada especialidad. Y en los primeros procedimientos vino un proctor, «un cirujano con experiencia en esta modalidad, que ha estado supervisando en los primeros pacientes, está así protocolizado».

En principio, como es un programa especial, mínimo cada cirujano tiene que hacer 20 procedimientos al año, y teniendo en cuenta que hay unas 45 semanas hábiles de trabajo, (con una sola sesión a la semana), «no debería de haber más de dos por especialidad», sentencia el coordinador. En el momento que crezca el programa, se incorporará más gente. «Es la condición que el hospital ha puesto para asegurar un mínimo anual para estar entrenado y ofrecer buenos resultados», determina este doctor. Para este especialista, el Da Vinci es la cirugía del futuro, «lo que limita es su precio, y en cuanto se abarate se incorporarán más equipos».

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