Las carreteras nacionales que discurren por Salamanca, entre las más peligrosas del país

Dos bomberos de Ciudad Rodrigo examinan un coche accidentado en la N-620./JOSÉ VICENTE-ICAL
Dos bomberos de Ciudad Rodrigo examinan un coche accidentado en la N-620. / JOSÉ VICENTE-ICAL

El 22% de los kilómetros de la N-620, la N-630 o la N-501 tienen un riesgo significativo de accidentalidad

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

La red de carreteras del Estado en Salamanca ha recibido una mala noticia desde Europa. El consorcio EuroRAP publicaba recientemente la edición número 16 de su estudio de evaluación de las vías de comunicación.

El Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) recopiló los datos y conclusiones del citado informe y los publicó. EuroRAP estudió 1.382 tramos de la red vial española (24.866 kilómetros de la Red de Carreteras del Estado), por los que circula el 52% de la movilidad por carretera de España «o, dicho de otro modo, en ellos se recorren más de la mitad de los kilómetros que anualmente hace el parque móvil del país por carretera», explican. El análisis metodológico «tiene en cuenta todos los accidentes graves y mortales de los últimos tres años (2015, 2016 y 2017) pero «no incluye datos de accidentalidad de 2018».

El estudio de EuroRAP evalúa varias carreteras que discurren por nuestra provincia y el resultado debe generar debate. De acuerdo a EuroRAP, Salamanca es la quinta provincia española con más proporción de kilómetros con «riesgo elevado o muy elevado» de accidentalidad. Nada menos que el 22% de los kilómetros analizados en Salamanca están catalogados como rojos (riesgo elevado de sufrir un accidente) o negros (riesgo muy elevado). La media española es del 12%. «La clasificación de las 20 provincias con más riesgo sitúa a Huesca, de nuevo, como la provincia española con mayor proporción de kilómetros con riesgo «elevado» o «muy elevado», igual que el año anterior», explican. Teruel, León y Lérida, junto con Salamanca, completan los cinco primeros puestos de la lista.

Tramos complicados

El informe destaca varios tramos de algunas de las carreteras nacionales que discurren por nuestras provincias. La N-620 tiene un tramo rojo junto a la frontera con Portugal y otro negro junto a la capital salmantina. El resto (los kilómetros que discurren por el centro de la provincia) tienen riesgo moderado o bajo. Esta vía, que conecta Portugal y Burgos, es la novena carretera española con más kilómetros 'rojos' o 'negros' (107,7 en total).

La N-501 (la carretera nacional a Madrid) también es objeto de análisis. De acuerdo a las conclusiones del consorcio EuroRAP, prácticamente todo el tramo que discurre por nuestra provincia, casi hasta la frontera con Ávila, arroja una elevada probabilidad de sufrir un accidente.

La N-630 entre Gijón y Sevilla también atraviesa Salamanca, en esta caso de norte a sur. Según el estudio de EuroRAP, es la carretera nacional más segura de la provincia. El riesgo es «bajo» o, en el peor de los casos, «moderado». Esta vía, que recorre cuatro comunidades autónomas y ocho provincias, tiene 133 kilómetros 'rojos' o 'negros' . Es la séptima del país con más tramos peligrosos, de acuerdo a EuroRAP.

La media nacional es del 12% y Salamanca esta 10 puntos porcentuales por encima de esa cifra

En España, señalan desde el informe «todavía quedan un total de 3.018 km de riesgo 'elevado' o 'muy elevado', lo que representa el 12,2% del total de la Red de Carreteras del Estado». Las autopistas y las autovías, como era de esperar «son las vías más seguras: el 65% y el 50% de sus kilómetros, respectivamente, tienen riesgo 'muy bajo' de accidente grave o mortal. En cambio, las carreteras nacionales de calzada única, con un carril por sentido, tienen un 22% de sus kilómetros con un índice de riesgo 'elevado' o 'muy elevado'».

El RACC, finalmente, sugiere «extender las inspecciones y auditorías de carreteras a toda la red» y calificarlas de 1 a 5 en función de sus sistemas de seguridad», recuperar «la inversión en mantenimiento y dotarse de un fondo extraordinario para la mejora de los sistemas de seguridad de las carreteras», desviar el tráfico pesado a autopistas cuando sea posible y actualizar la señalización de orientación «con mejoras específicas adaptadas a una población en envejecimiento, e incluir la velocidad permitida en la señalización de los radares, entre otras».