Rutina futbolera

Reflexiona el autor del texto sobre el verano y la vuelta de LaLiga

Míchel Herrero intenta robar el balón a Fekir en el primer partido de la liga./José Manuel Vidal-EFE
Míchel Herrero intenta robar el balón a Fekir en el primer partido de la liga. / José Manuel Vidal-EFE
TONY POLA

El verano huele a cloro y arena pero también a sobres de cromos cada vez más caros, a camisetas de fútbol recién estrenadas (más o menos violetas), a amores casi siempre fugaces y a viajes que nos alejan de la rutina. Mientras dura el estío vivimos alejados de nuestro día a día hasta que llega septiembre con su síndrome postvacacional.

Trabajamos duro durante todo el año para poder tener la opción de huir unos pocos días en busca del paraíso, un edén que para algunos reside en cálidas playas, mientras que para otros se halla simplemente en escapar de la grisácea cotidianidad. Incluso los que residimos en un destino turístico o los que se tienen que quedar en Valladolid buscamos diferentes opciones para no enfrentarnos al temido día a día.

El ser humano, dicen, nunca está contento con lo que posee y suele anhelar aquello que no tiene cerca. Así, entre piscinas, mojitos, museos y sudor, la gente se distrae, ociosa, soñando con escapar un segundo más de la oficina, los niños o la escuela. El verano abre por igual poros y mente, llenándolos de fantasías que suelen romperse cuando finaliza el estío. Aún recuerdo la depresión que sentía de pequeño ese fatídico día que nos tocaba regresar a Valladolid en coche desde Benidorm.

Esta reflexión veraniega se puede trasladar, como casi todo en la vida, a algo más trivial como el fútbol. Y es que, mientras que el balón de LaLiga no echa a rodar, muchos equipos y aficionados se pasan los días de verano haciendo cábalas al sol, soñando con que su club crecerá y fichará a exóticas estrellas.

La realidad que nos deja el final de agosto suele encargarse de despejar de un plumazo todas estas fantasías: ni podemos vivir eternamente en un paraíso estival ni, para lamento de muchos, llegarán diez fichajes que revolucionen a su equipo. Afrontamos una nueva temporada y decimos adiós a los chiringuitos y a los festivales indie para reencontrarnos con muchos de los viejos roqueros de siempre, algo que no tiene por qué ser tan malo. Se acerca septiembre y, de nuevo, ha tenido que ser gente como Aduriz, Bale o Plano la que de algo de brillo al regreso de esta, para algunos, bendita rutina futbolera. Veremos si el invierno nos brinda alguna sorpresa aunque, para algunos, bastaría con que todo siguiera igual y el verano que viene pudiésemos seguir soñando en Primera.