Torquemada rememora el nacimiento de Catalina

La infanta Catalina, durante la recreación de su bautismo en Torquemada. /S. Espina y L. A. Curiel
La infanta Catalina, durante la recreación de su bautismo en Torquemada. / S. Espina y L. A. Curiel

Cientos de vecinos y curiosos participan en la escenificación del cortejo fúnebre de Juana I de Castilla y Felipe 'El Hermoso'

LUIS ANTONIO CURIELTorquemada

Torquemada rememoró el sábado algunos de los acontecimientos históricos más importantes de la localidad. Ese regreso a la historia hizo que numerosos torquemadenses se vistieran de gala para la escenificación de la llegada del cortejo fúnebre de Juana I de Castilla con los restos mortales de su esposo Felipe 'El Hermoso'. El cortejo fue recibido con antorchas por el regidor y vecinos de la villa en el impresionante puente compuesto por veinticinco ojos, del siglo XV. Desde allí, al resplandor de las velas, el cortejo se dirigió a la iglesia parroquial de Santa Eulalia para velar durante más de tres meses los restos de Felipe 'El Hermoso'.

La historia recoge que la ruta real llegó a Torquemada en la Nochebuena de 1506, quedándose durante varios meses el cortejo fúnebre en la localidad. En este tiempo, la reina Juana I de Castilla dio a luz a la infanta Catalina de Austria, hija póstuma de Felipe 'El Hermoso'. Catalina nació el 14 de enero de 1507 y fue bautizada por el Cardenal Cisneros en la iglesia parroquial de Torquemada, hecho que también se rememoró en la representación. La niña Isabella, de Torquemada, hizo de infanta y recibió las aguas bautismales en la misma pila en la que fue bautizada Catalina. Se da la circunstancia, además, que es la nieta de las personas que regentan el Restaurante Catalina, de Torquemada.

Un hecho histórico que se refleja en el busto de la infanta Catalina junto al templo parroquial de Santa Eulalia, que da la bienvenida a los vecinos y visitantes de la localidad. Este monumento fue inaugurado el 14 de enero de 2007, conmemorando de este modo el quinto centenario de su nacimiento. Catalina fue posteriormente reina de Portugal.

La representación tuvo un marco inigualable a su paso por el puente, calles y plazas, donde centenares de vecinos y visitantes siguieron atentos la magnífica puesta en escena. Este año, como novedad la reina Juana I de Castilla entonó una preciosa nana a su hija Catalina. «Seguimos apostando por la difusión de nuestro patrimonio inmaterial, conscientes de la importancia que tiene nuestra historia. Rememorar, un año más, el paso del cortejo fúnebre de Juana I de Castilla con los restos de su esposo y el nacimiento de su hija Catalina supone un reconocimiento a nuestros personajes más ilustres. En esta edición cumplimos once años desde que iniciamos la representación, por lo que podemos decir que es un acto plenamente consolidado que cada año atrae a más público», destacó el alcalde Jorge Domingo Martínez Antolín.

Decenas de vecinos y actores participaron en la representación, que contó con el apoyo técnico y profesional de la Compañía de Teatro 'Zolopotroco', de Valladolid. La escenificación se llevó a cabo en el templo parroquial, finalizando posteriormente en la Plaza de España. Además, la representación contó con varios momentos de música en directo, interpretando varias piezas en el órgano del templo parroquial.

Los torquemadenses tienen un cariño especial hacia esta reina, pues los documentos históricos cuentan que se encontraba muy bien en la localidad, ajena del ambiente político y de las presiones de la época. Pero esa tranquilidad se vio alterada por la peste, hecho que motivó la salida precipitada del cortejo real, que se ubicó en Hornillos de Cerrato.

Torquemada se adentró, por undécimo año consecutivo, en su historia con el fin de mantenerla viva entre las generaciones presentes. Juana I de Castilla, Felipe 'El Hermoso', Catalina de Austria o el cardenal Cisneros, acompañados de toda su corte, revivieron algunos de los momentos más bellos de la historia de Torquemada.

 

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