Un teatro flotante en el Canal de Castilla

Los asistentes a la sesión teatralizada embarcan este sábado en Herrera en el Marqués de la Ensenada.</p><p>/Marta Moras
Los asistentes a la sesión teatralizada embarcan este sábado en Herrera en el Marqués de la Ensenada.</p><p> / Marta Moras

Las sesiones en el barco Marqués de la Ensenada de Herrera arrancan con éxito de público

Ricardo Sánchez Rico
RICARDO SÁNCHEZ RICOPalencia

El mercader exaltado sale del Centro de Interpretación del Canal de Castilla en Herrera de Pisuerga exactamente así, exaltado, vociferando por las penurias de su gremio en la Castilla de 1751 para dar salida a su producción de cereal, en unas tierras que son granero de España pero con difícil acceso al mar. Ese día visita la zona el Marqués de la Ensenada, que viene a Herrera a explicar su proyecto de creación de una vía fluvial de forma artificial que sirva para la comunicación y el transporte entre la Meseta y el mar Cantábrico. Marta Higelmo, en su papel de Zenón de Somodevilla y Bengoechea, invita a los visitantes a que pasen a su gabinete, al interior del barco Marqués de la Ensenada de la Diputación de Palencia, mientras Ana Rueda, el mercader exaltado, se encarga de acompañar al grupo de viajeros hasta el embarcadero, dando así inicio a la primera de las sesiones teatralizadas en la embarcación para que el viajero viva la experiencia de trasladarse al siglo XVIII surcando las aguas del Canal de Castilla en Herrera de Pisuerga. Esas sesiones las llevará a cabo la empresa de animación Ana Rueda Eventos todos los sábados y domingos hasta el 26 de agosto, con un nuevo guion, un nuevo vestuario y una nueva puesta en escena.

Ya en el interior del barco, bien acomodados los más de 30 pasajeros a bordo, Ana Rueda, ese mercader que reprocha y reprocha al Marqués de la Ensenada sus penurias para hacer llegar el trigo a los puertos del norte, invita a los turistas a vestirse con ropajes del siglo XVIII (pelucas, sombreros, gorros), a meterse más en escena mientras la embarcación empieza a surcar el Canal de Castilla.

Marta Higelmo toma entonces el relevo y, con los planos de la mayor obra de ingeniería hidráulica del siglo XVIII en la mano, explica a los presentes el proyecto. Cuenta su encargo a Antonio de Ulloa de viajar a Francia para empaparse de las ideas galas sobre los canales navegables, y departe después de nuevo con Ana Rueda, caracterizada ahora como el rey Fernando VI, que le pregunta cómo podrá comunicar la Meseta a través de estos canales y cómo se podrá salvar esos 150 metros que hay de desnivel.

El Marqués de la Ensenada indica al monarca que en el proyecto hay cuatro ramales (norte, de Campos, sur y el de Segovia) y que la obra dará comienzo en dos años en Calahorra de Ribas, atentos todos los visitantes a la lección de historia amenizada con teatro y paisaje. Tras ser felicitado por Fernando VI, las dos actrices de Ana Rueda Eventos dan un respiro de conocimientos a los pasajeros y hacen una especie de 'photocall' con ellos que después subirán a sus redes sociales. En ese momento el barco llega a la esclusa sexta del Canal, y los ojos de todos se avivan viendo cómo se cierran las compuertas y sube el agua para salvar el desnivel y que el barco pueda dar la vuelta. Mientras el capitán hace el giro, los pasajeros desembarcan unos minutos y siguen fotografiando todo a su alrededor. Se nota que están divirtiéndose.

De vuelta al embarcadero de Herrera, sigue la puesta en escena con dos marionetas que, dando vida a Antonio de Ulloa y al ingeniero francés Carlos Lemaur, cobran protagonismo en las manos de Marta Higelmo, que adopta hasta la entonación gala y su 'oui, oui, oui'. Ambos le explican a Fernando VI cómo va el proyecto, las presas y dársenas que se van a construir, cómo funciona el sistema de esclusas, y de paso evidencian sus diferencias, su mala y tensa relación.

La puesta en escena concluye con el diálogo de nuevo entre el Marqués de la Ensenada y el mercader, que sigue exaltado y afea a Don Zenón que las obras del Canal las vayan a realizar los presos, que vayan a llenar de reclusos los caminos de sirga. Y así, sin darse uno cuenta, el reloj marca ya una hora más y el objetivo se ha cumplido. La Diputación, con estos viajes entre la presa de San Andrés y la esclusa sexta del ramal norte, muestra el Canal de Castilla como uno de los recursos turísticos más relevantes, como uno de los ejes vertebradores de Palencia. Y todos los viajeros se marchan sabiendo un poco más de la provincia, de la obra de ingeniería hidráulica más notable del siglo XVIII y divertidos con el buen hacer de Ana Rueda Eventos.

 

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