La plaza del Ayuntamiento de Monzón acoge este sábado el concierto de Amalgama Folk

El grupo Amalgama Folk. /El Norte
El grupo Amalgama Folk. / El Norte

El grupo que compuso un nuevo himno monzonense 'a los corazones de azúcar' se presentará por primera vez con todos sus componentes en un espectáculo público

EL NORTEPalencia

El Himno de Monzón se presentó al pueblo durante el pregón popular en las fiestas de San Antonio, donde la vocalista de Amalgama, Marimar Pozo, interpretó el tema con la colaboración con el Coro local dirigido por su hermano, Ángel Pozo.

Este sábado se presentará por primera vez con todos los componentes de Amalgama Folk durante un concierto en la Plaza del Ayuntamiento a las 21h, donde todo el mundo está invitado a asistir, y donde podrá adquirirse el disco.

El grupo nace en el año 2003 en las tierras del Cerrato palentino, cuando dos familias deciden unirse para interpretar e investigar sobre las músicas de raíz ibérica. Musicalmente, se sitúa entre los géneros folk y músicas del mundo. Debido a su relación con la localidad de Monzón, los artistas quisieron componer un himno que reflejara la esencia de la localidad.

Marimar Pozo, principal compositora del himno, quiso realizar una canción sencilla con una estrofa fácil de recordar, y un estribillo vibrante con mucho sentimiento. Algo que ha logrado poner 'los pelos de punta' al pueblo de Monzón, desde los primeros sonidos a capella que se escucharon en las salas del Ayuntamiento en su fiesta patronal. Sus estrofas hablan de una chica que empieza a pintar un lienzo con sus recuerdos y las historias que le contaban de niña. Esa mujer representa a todas las personas que tuvieron que emigrar del pueblo, debido principalmente al cierre de la azucarera.

Durante la canción recuerda a su tierra del alma, con sus calles de barro y piedra, y ese balcón de campos de trigo y cebada bajo el sol, mezclado con grandes cerros. En esa estampa se encuentra el castillo, figura importante en la historia y monumento más representativo del pueblo, ya que, recuerda la época en la que Monzón fue uno de los condados más importantes del medievo. Esto se debe a que los condes de Monzón, de descendencia árabe, firmaron la paz durante el califato de Córdoba. Este territorio condal abarcaba desde la zona de la Ojeda hasta Cuéllar, incluyendo localidades como Mudá, Herrera, Osorno, Frómista, Astudillo, Dueñas, Villamartín, Baltanás, Peñafiel, Cabezón de Pisuerga, Portillo, Sacramenia, entre otras, además de la propia capital palentina.

Se habla además del paraje de los Castellones junto a las vías del tren, lugar donde el barro crea unas impactantes formas mediante las escorrentías y, además, donde se encontraba el castillo más antiguo del condado, del que apenas quedan restos. También, se recuerdan las rondallas en las que los jóvenes del pueblo cantaban a las mozas debajo del balcón, recordando una tradición que se realizaba en la zona.

Las últimas estrofas son eco de las historias de la gente de Monzón que tuvo que abandonar el pueblo debido al éxodo rural, que se recuerda en cada estribillo metafóricamente con 'corazones de azúcar llenos' recordando la famosa fábrica. Estas personas, aunque no puedan volver al pueblo, jamás olvidarán sus raíces, su querido río Carrión y el pueblo al que a sus padres les dio la vida. Un homenaje para todos ellos.