Palencia se sumerge en la Pompeya arrasada en el siglo I

Patio que distribuye las estancias de la casa./A. Quintero
Patio que distribuye las estancias de la casa. / A. Quintero

La Caixa instala en el parque del Salón una carpa con la recreación de una calle y un casa urbana

FERNANDO CABALLEROPalencia

Una inmersión en el mundo romano, en un año, el 79 después de Cristo, en el que una ciudad romana, Pompeya, quedó sepultada por la erupción del volcán Vesubio. Este es el objetivo de la exposición ‘Romanorum vita’, que este lunes se ha inaugurado en una carpa instalada por la Obra Social de La Caixa en el parque del Salón. El rey español Carlos III, que en Nápoles fue Carlos VII, promovió las excavaciones para recuperar esa ciudad. Fruto de estas investigaciones arqueológicas desarrolladas desde entonces, hoy se tiene un conocimiento profundo de cómo era esa ciudad.

Para recrear la calle y la casa romana en la exposición, que se puede visitar hasta el 28 de marzo, la comisaria, Isabel Rodá, catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma de Barcelona, se ha basado en la Pompeya estudiada a raíz de su descubrimiento en 1748. «El visitante se siente inmerso en un ámbito doméstico de hace dos mil años, del siglo I después de Cristo, en el día a día de una ciudad romana», según destacó ayer la comisaria en la presentación de la muestra, que ocupa una superficie de 400 metros cuadrados. Un paralelismo entre las ciudades romanas, muy avanzadas para la época, y las actuales constituye uno de los objetivos de la muestra, así como mostrar las relaciones sociales entre los ciudadanos.

Visita a la exposición.
Visita a la exposición. / A. Quintero

Las visitas son guiadas y están marcadas por los dos audiovisuales que se han producido para esta muestra. El primero es una explicación general del mundo romano. Se puede ver en una sala multiusos. Cuando termina el vídeo se levanta la pantalla para dejar ver la recreación de una calle con elementos urbanísticos avanzados, como las aceras, las letrinas colectivas, el sistema de evacuación de aguas, una fuente, el pavimento de piedra lisa, los escombros de una casa en ruinas e incluso el ambiente humano y la cartelería de unas elecciones locales celebradas el mismo año 79, además de objetos de decoración.

Gusanillo para ver Palencia

Fue el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco, en la presentación de la exposición, el que la señaló como «un gusanillo para disfrutar de las joyas que tenemos en nuestra tierra». Efectivamente, la muestra ‘Romanorum vita’ refuerza durante este mes la presencia romana en la capital y en la provincia. El objetivo es que este ‘gusanillo’ invite a visitar el Museo de Palencia, en la Casa del Cordón, que acoge importantes restos de esa época, como los encontrados en el yacimiento de Gil de Fuentes o el mosaico de tema oceánico de la villa romana de Dueñas. Pero además, la invitación incluye las dos grandes villas gestionadas por la Diputación: La Olmeda, en Pedrosa de la Vega –y la extensión del museo de San Pedro de Saldaña– y La Tejada, en Quintanilla de la Cueza. El regidor, por otra parte, agradeció, a La Caixa que incluya a la ciudad en su ruta de grandes exposiciones.

El director del Área de Negocio de CaixaBank en Palencia, Miguel Óscar Rivas, recordó que la Obra Social La Caxa participó el año pasado sesenta acciones en la provincia de Palencia, donde trabajan sesenta empleados en 22 oficinas.

Rivas apuntó que la entidad desarrolla estas acciones «en beneficio de los más necesitados, pero también invierte en investigación, educación y ciencia». «Nuestro modelo de negocio está basado en la proximidad y la cercanía, pero también en la innovación y la tecnología», apostilló. «Todas estas acciones demuestran el compromiso de La Caixa con la ciudad y las personas», remachó.

A la vuelta de la esquina, en lo que sería la fachada principal de la casa, en unos asientos corridos, como si de un teatro se tratada, los visitantes pueden contemplar un ‘videomaping en 3D’ donde los actores recrean las actividades habituales de los habitantes de la ciudad, transacciones comerciales, la escuela, los ritos religiosos, la pintura de carteles electorales, la comida y la actividad política, entre otras, así como el bullicio habitual de un espacio público.

Finalizado este logrado montaje, se abren las puertas de la casa, con lo que el espectador accede al espacio privado, a una casa de clase media, denominada ‘domus’, en el que no se debe perder detalle de todos los elementos que la configuran, desde el inicial cuidado con el perro, que saluda al visitante reproducido en el pavimento de mosaico. Un gran patio central con cuatro columnas y un pozo distribuye las estancias, recreadas con todo lujo de detalles, tanto funcionales como decorativos. En la cocina se pueden apreciar los olores de la comida; en el comedor destaca el lecho sobre el que comían; el despacho está saturados de objetos y el dormitorio contiene la decoración característica del mundo romano con vivos colores. La vajilla es una reproducción de una de plata encontrada en las excavaciones de Pompeya.

La muestra se completa con una serie de contenidos didácticos y ha aprovechado los recursos de la red, como un blog.

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