«No se deprime quien quiere, sino quien puede, debe haber una base que predisponga»

María Jesús Manchón. /
María Jesús Manchón.

La palentina María Jesús Manchón opta a los premios Doctoralia como mejor psiquiatra de España

PILAR ROJOPalencia

La doctora María Jesús Manchón, médico psiquiatra que forma parte del equipo humano del Centro Asistencial San Juan de Dios, ha sido nominada en la categoría de 'Mejor Psiquiatra de España' en los premios Doctoralia Awards 2018. María Jesús Manchón es licenciada en Medicina, especialista en Psiquiatría vía MIR en el Complejo Asistencial Universitario de Palencia y especialista en Cuidados Paliativos por la Universidad de Valladolid. Además, es experta en Investigación en Neurociencias por esta universidad. La doctora confiesa sentirse orgullosa por la nominación, pero sobre todo por lo que supone de reconocimiento a un trabajo que, por encima de todo, busca ayudar a los demás a sentirse mejor.

¿Qué le supone haber sido elegida para optar al premio Doctoralia?

–Un reconocimiento tanto por parte de los pacientes como de la comunidad médica, que avala y me da fuerzas para continuar haciendo el trabajo mínimo como hasta ahora o mejor. Para mi significa ir por el buen camino de poder ayudar a las personas con mi trabajo, como intento ir haciendo.

Al margen de la competencia profesional, ¿qué es lo que más valora el paciente actualmente en un médico y qué cualidades se han tenido en cuenta en su profesión para designarla?

–La empatía, la accesibilidad, el estar actualizado en todos los aspectos en el mundo de hoy... Quizá antes era más admirable ir al médico especialista,y que fuera un señor con cierta edad, pero a la vez con distancia. Ahora la gente no quiere eso, quiere alguien más cercano, en un lugar donde se sienta a gusto para poder expresar su malestar sin juicios de valor, en un espacio protegido, y que la persona que esté al otro lado ayude a mejorar desde una visión más cercana, pero a la vez en formación y actualización continua.

La psiquiatría es una especialidad un tanto controvertida, en la que el profesional se dice que nunca logra una curación total en el paciente. ¿Supone esto que el médico siempre debe estar alerta con las personas que sufren enfermedad mental?

–No todo lo que se ve en consulta es enfermedad mental, a veces son problemas, crisis vitales que provocan una sintomatología psiquiátrica que podemos decir si se cura. Sin embargo, otro tipo de patología mental, en el caso de enfermedad mental grave, siempre hay que tener un cierto control y dar un cierto apoyo para que la persona pueda estabilizarse y coger fuerzas para seguir adelante.

¿Tuvo usted vocación de psiquiatra o fue una elección que adoptó al aprobar el MIR?

–Desde antes de empezar la carrera mi primera opción siempre fue psiquiatría, siempre me interesó conocer lo que pensaban y sentían las personas, y que podía hacer para ayudar en ese camino. También me inclinaba hacia medicina interna, y de hecho, antes de ser psiquiatra estuve haciendo la especialidad, lo que al final me ha permitido un conocimiento más global de la persona y más herramientas a la hora de diagnosticar.

¿En qué medida la vida que llevamos, marcada por la presión laboral, las prisas y la falta de tiempo, puede desencadenar en mayor medida patologías mentales?

–Están íntimamente relacionadas, porque la sociedad nos conduce a que todo ha de ser perfecto , en el menor tiempo posible, en todas las esferas de nuestra vida y al final es imposible, y el cuerpo se resiente. De ahí que surjan muchos trastornos de ansiedad, trastornos de somatización... que en otras situaciones no aparecerían.

¿Por qué en un momento en que a nadie le falta lo imprescindible la depresión es más numerosa?

–Estamos en un mundo donde todo debe ser inmediato, y si no, ya es un problema, un fallo... La sociedad nos manda mensajes, donde todo el mundo debe ser 'healthy, fit, superfeliz', además ser buen padre/madre/hijo y ser el mejor en el trabajo/en el equipo... Lo cual es imposible, y por ello mismo se generan expectativas irreales, y por consiguiente mayor número de frustraciones que pueden precipitar una depresión. Aunque bien es cierto que no se deprime quien quiere sino quien puede, siempre tiene que haber una base que predisponga a deprimirse.

¿Hay predisposición genética a desarrollar en mayor medida una enfermedad mental?

–Lo más comúnmente aceptado es el modelo biopsicosocial, del psiquiatra estadounidense G. Engel, como origen de la enfermedad mental. Esto quiere decir que además de componente químico/biológico/genético, influye el componente ambiental (familia, amigos…) y lo psicológico propiamente (pensamientos, emociones…).

¿Por qué ahora empiezan a aparecer síntomas en la infancia y adolescencia, dos períodos en los que teóricamente no hay más responsabilidad que disfrutar y ser feliz?

–Los niños están en crecimiento, son más frágiles, puesto que se están formando. Sobre ellos cae el peso ya no solo de la presión debido a que deben ser los mejores atletas, los mejores en matemáticas, los mas guapos, los más 'influencers', sino que en ocasiones son el primer síntoma de que en la familia no van bien las cosas, algo que en ocasiones los padres no pueden acepta pero que, una vez que alcanzan a ver la situación, se pueden poner los medios necesarios para solucionarlo.

¿Cree que estamos tendiendo en exceso a medicalizar o poner nombre de diagnóstico a los problemas de la vida, como las muertes, los abandonos, los fracasos....?

–Estamos en esa fase, pero, como todo, son modas. Hay determinada gente que no tolera ningún tipo de malestar y en seguida acude, pero es todavía muy común que hayan pasado por diferentes terapias antes de acudir a una consulta y sean reticentes al tratamiento. Después hay personas que se quedan más tranquilas si se pone nombre a lo que funciona mal en su vida, de ahí ese exceso de diagnósticos de los problemas de la vida cotidiana.

Usted desempeña su trabajo en una provincia que ha convivido desde hace décadas con dos grandes centros psiquiátricos y por tanto debiera estar acostumbrada a la enfermedad mental. ¿Considera que en Palencia son menores los tabúes en ese sentido?

–Creo que estamos en una ciudad donde gracias a ambos centros se ha normalizado mucho la convivencia con la patología mental, ya sea el voluntariado, por las campañas para darse a conocer y mostrar lo que se hace en el trabajo diario.

¿Se puede hacer un perfil mayoritario del enfermo psiquiátrico o es variopinto? Por sexo, edad…

–No hay un perfil mayoritario como tal, dependiendo de épocas eran más frecuentes unas patologías que otras, actualmente podemos decir que es más frecuente el perfil donde hay de base un trastorno de personalidad, con sus consiguientes dificultades, a su vez acompañado de consumo de sustancias.

¿Cuáles son las patologías más frecuentes que ve en consulta?

–Actualmente paso consulta en León (Clínica Collado) y en Palencia (Clínica Fisiopie y Recoletas), y tanto en un lugar como en otro lo más frecuente son trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, y sobre todo muchos conflictos vitales, en relación con la soledad, la no consecución de metas, conflictos familiares...

¿Se camina hacia los centros abiertos para el tratamiento o siempre existirán los cerrados?

–Se debería caminar hacia una variedad de recursos que ya hay en otras comunidades autónomas con un perfil más abierto y más comunitario, pero aunque haya sus detractores, hay que señalar que en el momento actual, hay un porcentaje de pacientes que requiere una serie de recursos más cerrados.

¿Considera que si existiera una mayor vigilancia para los enfermos mentales también se evitarían muchos delitos graves en los que este tipo de patologías están por medio?

–Creo que hay delitos independientemente de si hay patología mental o no. Son más sonoros de cara a la sociedad cuando hay una patología mental, pero la verdad es que, por ejemplo, los últimos sucesos acaecidos en cualquier noticiario, se puede ver que eran individuos sin ninguna patología mental, y de hecho ahora se tiende a utilizar la enfermedad mental en individuos que han delinquido para obtener un eximente y una rebaja de la condena.