Necesitan hasta dos grúas para recolectar una calabaza de 600 kilos en Palencia

El agricultor Sergio García, en el delicado momento de la recolección de esta calabaza gigante. / Antonio Quintero

La recolección de una calabaza gigante en Palencia precisó de la utilización de dos grúas por sus enormes dimensiones

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Si Walt Disney levantara la cabeza, bien podría sacudirse el hielo de las solapas y emprender rumbo a Palencia para rodar el 'remake' de la Cenicienta en vivo y ahorrarse de esta forma los gastos de fabricación de la carroza. Y es que, la calabaza que recolectó ayer el palentino Sergio García podría convertirse perfectamente en un carruaje de lo más adecuado para esta princesa de cuento, que viajaría a cuerpo de rey en este fruto, que ofreció un peso de 600 kilos en la báscula. Casi nada.

Hasta dos grúas hicieron falta para recolectar la enorme calabaza, de la especie 'atlantic giant', un tipo de planta que posee unas excelentes condiciones para el crecimiento. «El primer camión que usamos empezó a levantarse por las ruedas por el peso y tuvimos que usar otro para poder sacarla del huerto», explica Sergio García que, aparte de una estupenda carroza para la Cenicienta, cuenta con un fruto capaz de dar de comer a una población similar a la de Cervera de Pisuerga en un puré para el que sería muy complicado encontrar una olla. «La carne es muy suave, muy tierna de sabor. Para purés y para hacerla al horno es buenísima. Con un kilo haces puré para cuatro personas, así que con esta pueden comer unas 2.400 personas», apunta este agricultor por afición y escultor de profesión.

Cinco toneladas de estiércol para una planta que ocupó 100 metros cuadrados
La báscula, en el momenmto del pesaje. / A. Q.

Criar una calabaza de 600 kilos no es nada fácil. Para lograrlo, Sergio García necesitó abonar el terreno hasta con cinco toneladas de estiércol de bovino y ave, que permitieron a la mata ocupar una superficie de hasta 100 metros cuadrados. Pero no solo de estiércol vivió esta calabaza, que necesitó infinidad de cuidados para llegar a este tamaño de récord. «La gente se equivoca cuando le das una semilla de calabaza gigante y piensa que solo con sembrarla va a pesar más de cien kilos. Si no cuidas todo el proceso, lo que vas a obtener como mucho es una de 20 kilos», explica Sergio García.

El estiércol es importante, pero lo es aún más la genética, una parte vital para la agricultura que García ha logrado optimizar gracias a la colaboración que ha encontrado en un foro de Internet, en el que ha logrado contactar con varios expertos. «Para obtener una calabaza tan grande lo primero que tienes que tener es una semilla con muy buena genética. Yo la he conseguido gracias a un cruce de polen de cultivadores de EE.UU. He hecho una polinización asistida de dos calabazas gigantes que me ha permitido revitalizar la genética para que saliera así de gorda», asegura Sergio, que tras la siembra de abril ha cosechado este gigantesco resultado. «De los cinco meses, dos son para el crecimiento de la planta y tres, para el engorde del fruto. Ha tenido picos de 30 kilos diarios», hace hincapié este agricultor aficionado.

Todo el trabajo que tuvo que llevar a cabo este hortelano aficionado tiene un único objetivo: repetir el triunfo que obtuvo el año pasado en el concurso de calabazas gigantes de la feria de Igüeña, que se celebrará en esta hermosa localidad de El Bierzo este sábado. Sergio García ganó el primer premio del campeonato el pasado año con un ejemplar de 392 kilos y este año espera volver a ganar con esta monstruosa calabaza que, con unos ojos y una boca cortados en su carne y una simple vela dentro, podría ser capaz de quitar el sueño a todos los niños de Palencia.

Pero, por mucho que se asocien las calabazas a Halloween, para conseguir una calabaza de este tamaño no hay ni trucos, ni tratos. Lo único que es capaz de hacer crecer tantísimo a estos frutos es el esfuerzo del hortelano, tal y como indica García. «Este es un cultivo exigente. No es venir a cuidar cuatro lechugas o tres surcos de tomates. Me he pasado en el huerto del orden de tres o cuatro horas diarias, repartidas en varias secciones al día. Venía de madrugada, después de comer y al anochecer», explica.

Galería de fotos de la calabaza

Sergio solo lleva cultivando estos ejemplares durante dos años y ya se ha fijado la meta para la próxima campaña: criar una calabaza de 800 kilos, un objetivo ambicioso que aún está alejado de la campeona del mundo, que recolectó un agricultor belga en 2015 y llegó a pesar la friolera de 1.200 kilos. «Yo llevo dos años y él, doce. Para ser campeón del mundo, lo primero que tienes que tener es un invernadero y yo no me voy a gastar un 'pastón' para tenerlo. A ver si encuentro un patrocinador», señala este palentino, que este año ha conseguido cultivar una calabaza de 600 kilos, otra de 450 y una más de 250 en uno de los huertos urbanos municipales de Palencia.

El huerto de Sergio se ha convertido en lo más parecido a un concesionario de vehículos para Cenicienta. Pero este palentino quiere seguir mejorando para que su historia se asemeje más a la de Jack y las Habichuelas Mágicas y que sus matas lleguen hasta el cielo. Pero, paso a paso. De momento, sus frutos llegan el sábado a El Bierzo. Mañana, ya veremos.

 

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