El Ayuntamiento de Herrera de Pisuerga reclama sosiego ante el aumento del número de víboras

Ejemplar de víbora cantábrica./Joaquín Pañeda
Ejemplar de víbora cantábrica. / Joaquín Pañeda

«No hay que alarmarse y sobre todo no hay que intentar cogerlas», explica la concejala de Bienestar Social

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

El incremento exponencial del número de roedores que se ha registrado este año en la provincia ha llevado a que sus depredadores se multiplicaran más de lo habitual. Lechuzas, cernícalos y águilas han tenido tanta comida con la que alimentar a sus polluelos este año que en algunos casos han llegado a criar hasta dos polladas, y ese aumento del número de presas también ha convertido 2019 en un año de bonanza para los depredadores terrestres, como las víboras, cuyo número se ha visto incrementado.

Ese pico de población de víboras que se ha registrado en la provincia ha llevado a varios vecinos de Herrera de Pisuerga a convertir en virales varios mensajes en los que se alertaba de la presencia en el municipio norteño de estas serpientes venenosas, a las que se acusaba de la muerte de un perro. El alcalde de Herrera aseguró ayer que esas acusaciones son infundadas. «El perro murió envenenado porque la zona en la que vivía se ha echado mucho veneno en las casas para acabar con una plaga terrible de roedores y debió comer algo», explicó.

Ante esta alarma que se generó por las redes sociales, la concejala de Bienestar Social, Paula Sanz, decidió ponerse en contacto con la Consejería de Medio Ambiente con el fin de explicar a los vecinos qué hacer ante esta situación. «Hemos preguntado y nos han dicho que sí, que hay un pico, pero que los vecinos tienen que estar tranquilos porque es algo normal. Es una especie que vive aquí, que es autóctona», recalcó ayer la concejala.

En la Península Ibérica habitan tres tipos de víboras –la hocicuda, la áspid y la cantábrica– y el veneno de ninguna de las tres es mortal. No obstante, en el caso de ser picado es necesario acudir al centro de salud más cercano para que un equipo médico evalúe las acciones que se deben tomar. Son animales esquivos, que evitan al humano, así que las mordeduras siempre suelen deberse a que alguien perturba su tranquilidad, una situación que sucede muy a menudo con niños y adolescentes que intentan cogerlas.

Ante el aumento del número de ejemplares, la concejala recalca que estos animales son beneficiosos para controlar la plaga de roedores y que, en ningún caso, se debe atentar contra su vida. «Pedimos tranquilidad a la gente. Hay más víboras, pero no hay que alarmarse y, sobre todo, no intentar cogerlas ni hacerles daño. Si se las dejas ir, no atacan», recalcó la concejala, que espera que este crecimiento del número de estas serpientes venenosas no sirva de excusa para que algún vecino trate de mermar su número, ya que son un remedio natural y eficaz contra plagas.