Arturo Polanco, director del IES Jorge Manrique «Los jóvenes valen mucho y de 'ninis' tienen poco»

Arturo Polanco, nuevo director del IES Jorge Manrique. /Marta Moras
Arturo Polanco, nuevo director del IES Jorge Manrique. / Marta Moras

El centro palentino retoma los cursos con su amplia oferta académica, que cuenta con FP, ESO, Bachillerato nocturno, Bilingüe e Internacional

I. M.Palencia

Veintiocho años de docente, diecisiete de ellos en el Instituto Jorge Manrique y un amplio recorrido como jefe de estudios han llevado a Arturo Polanco a la asunción del cargo de director de este icónico centro palentino que Jesús Coria abandonó este mes tras 23 años de dedicación profesional. Desde su recién estrenado despacho, Polanco plantea las grandes líneas de acción y los retos a los que hará frente durante este curso académico.

–¿Le ha pillado por sorpresa la asignación del cargo como director del centro?

–Realmente no, tomar la dirección era un poco la salida natural. Llevo mucho tiempo en el Jorge Manrique y una parte importante como jefe de estudios, así que conozco bien su funcionamiento. Este es un centro complejo que tiene, además de la ESO y el Bachillerato diurnos, Bachillerato nocturno, formación profesional y a distancia y el Bachillerato Internacional. Hace falta conocerlo para poder gestionar bien todo eso.

–Compaginará, imagino, la labor de dirección con la de docencia...

–Sí, seguiré de profesor de teoría del conocimiento, filosofía, historia y psicología en el Bachillerato Internacional. La carga de horas será la misma que el año pasado, ocho. Algo muy bueno del sistema educativo español es que el director de un centro de enseñanza público no se desvincula de la docencia y eso obliga a una mayor implicación.

–¿Y no es una carga muy grande de trabajo?, ¿tiene el puesto de director el reconocimiento que le corresponde?

–Toda responsabilidad supone un reajuste en los propios horarios y un aumento de la dedicación, pero eso es así siempre. Además, tengo la intención de seguir siendo director, pero en un año debo presentar un trabajo para asegurar el puesto, que luego puede variar cada cuatro años.

–El Jorge Manrique es un centro muy ligado a la figura del exdirector Jesús Coria, ¿cómo va a asumir su herencia, con una línea continuista o con nuevos proyectos?

–De momento estoy aterrizando y quedan muchas cosas por delante, aunque sí hay grandes líneas de trabajo a las que quiero dedicarme durante este curso. En primer lugar, a potenciar el liderazgo educativo de los profesores, tanto dentro como fuera del centro, para que sean referentes de los alumnos; y eso se consigue mediante las numerosas actividades e iniciativas que desarrollamos. Por otro lado, veo muy importante fortalecer los procesos internos, es decir, este Instituto, «El Viejo», es conocido como centro de Bachillerato por excelencia, pero deben potenciarse también la FP y la ESO. Y, evidentemente, quiero reforzar los programas de idiomas.

–¿Cómo potenciaría ese aprendizaje de idiomas?

–Tenemos unos programas de intercambio muy ambiciosos con varios países y somos de los pocos centros de enseñanza pública que ofrece programas de Erasmus + para estudiantes de FP, con los que tenemos convenios con Italia y Portugal. Me gustaría mucho fomentar además otras lenguas europeas, el alemán y, sobre todo, el francés. El inglés ya está lo suficientemente potenciado. Un proyecto que lleva tiempo en el tintero y que queremos que salga adelante es el del Bachillerato bilingüe francés.

–El instituto, reconocido centro histórico, ha iniciado varios proyectos museísticos, ¿cómo están funcionando?

–Ese reconocimiento nos vino muy bien porque nos facilitó recursos materiales y humanos para los proyectos y la labor museística marcha bien. Tenemos ya el Museo de la Ciencia, el de Jerónimo Arroyo y estamos trabajando en el de Ciencias Naturales. El objetivo es hacer del centro un espacio integrado de cultura.

–Usted fue uno de los principales promotores del Bachillerato Internacional, que acoge estos días a la séptima promoción, hábleme de esta iniciativa.

–Ahora mismo, la iniciativa está ya muy encauzada, los primeros años son siempre los más duros, todo es más intuitivo, pero con el tiempo hemos ido puliendo defectos, analizando cuáles son las asignaturas que funcionan más y cuáles las que menos, con cada promoción esto se consolida. Con este Bachillerato acogemos a estudiantes brillantes, pero no solo en el sentido de capacidad, sino de amabilidad: son alumnos muy majos, con muchas ganas de trabajar. Y, desde luego, después de tantos años en la educación y ante experiencias como esta del B.I., lo único que puedo hacer cuando oigo comentarios sobre lo mal que está la juventud es revelarme. La mayoría de los jóvenes valen mucho y de «ninis» tienen muy poco.