Aguilar revive la tradición de las marzas

Nombramiento del marcero mayor./Nuria Estalayo
Nombramiento del marcero mayor. / Nuria Estalayo

Ronda Aguilar homenajea a Pedro Pérez, uno de sus fundadores, y le nombra marcero mayor

NURIA ESTALAYOAguilar de Campoo

Ronda Aguilar volvió en la cálida noche del sábado a llenar las calles de la villa aguilarense con tonadas y canciones para dar la bienvenida al mes de marzo. La primera parada tuvo lugar en la Plaza de España para llevar a cabo ante un numeroso público del nombramiento de un nuevo Marcero Mayor. Este año ha sido elegido para ocupar este cargo a Pedro Pérez, uno de los fundadores de la agrupación masculina, la cual está a punto de cumplir los 40 años de funcionamiento.

El recién nombrado Marcero Mayor recibió emocionado de manos de varios de los componentes del grupo, los atavíos y accesorios típicos que le engalanan como tal. De este modo, entre bromas, risas y emotivos abrazos se le entregó la boina, se le puso la faja de color rojo, se le hizo entrega de la vara y el presidente de Ronda Aguilar, Pedro Sánchez, le concedió el diploma acreditativo de Marcero Mayor. Con Pedro Pérez ya suman 12 las personas que han sido distinguidas con este cargo, once hombres y una mujer.

Muchos de los miembros de Ronda Aguilar fueron compañeros de cánticos de Pérez antes de que tuviera que dejar esta formación musical por problemas en las cuerdas vocales. No obstante, el protagonista de la noche volvió a rondar por la villa acompañando a sus antiguos colegas de calle en calle para celebrar las Marzas.

Las primeras tonadas que tuvieron lugar en el centro urbano estuvieron acompañadas algunas de ellas por las voces de los alumnos del colegio San Gregorio, algunos de los cuales se espera que en un futuro entren a formar parte de la agrupación. «Nos alegra mucho que haya gente joven que pueda tomar nuestro relevo», comentó Eugenio Doce, portavoz de la agrupación.

Tras la actuación en la Plaza de España continuaron pidieron permiso «los muzucos de este pueblo» para cantar (o rezar) en distintos puntos de la localidad y ofrecer su variado repertorio plagado de letrillas castellanas, montañesas, habaneras, boleros o religiosas.