Saber qué es un pueblo

Ni Calonge es un 'cierrapueblos' ni la tan manida ordenación territorial es un debate que se vaya a cerrar esta legislatura. Puede ser un charco cenagoso para Ciudadanos, pero el PP y el PSOE no se la van a jugar a la carta de la supresión de Ayuntamientos porque sería su suicidio político

J. I. Foces
J. I. FOCES

Vayan anotando esto: si alguien se cree que Alfonso Fernández Mañueco va a firmar, autorizar, suscribir, consentir o siquiera admitir la supresión de un ayuntamiento amparada por una ley de Castilla y León, que se olvide de tal 'boutade'. Hoy por hoy, y por muy extraño que suene en boca de este cronista, es Mañueco la mejor garantía que tienen los pueblos de que no van a desaparecer sus ayuntamientos.

Hay una segunda garantía, Luis Tudanca, el líder regional socialista, por las mismas razones que en el caso de Mañueco y una más: nunca facilitará Tudanca un acuerdo de comunidad (como los pactos de Estado, pero constreñidos al territorio de la autonomía) con el PP, ¡y menos con Ciudadanos!, que le pueda marcar como cómplice de una política que el propio PSOE se ha encargado de tildar de 'cierrapueblos'. Mañueco no va a cargar con semejante mote, ni va a consentir que cargue con ello su partido, el PP. Así que, como dejó claro el lunes, en Madrid, en su bautismo en la política nacional como presidente autonómico, echará mano de la sutileza y de las buenas formas frente a los de Francisco Igea, vicepresidente, portavoz y consejero (de casi todo menos Transparencia), hasta que no le quede otra que dar un puñetazo en la mesa y decir que se acabó con la bobada de querer hacer de estadistas a costa de la supresión de los ayuntamientos de los pueblos más pequeños de esta comunidad.

Hay una serie de elementos que sobrevuelan este explosivo asunto de la ordenación territorial que contempla la fusión de municipios y, por tanto, la supresión de ayuntamientos, que ayudarán a entender qué va a pasar en los próximos meses en Castilla y León. En concreto, tres de forma muy especial:

1El antecedente de Treviño. En 1998, en pleno debate sobre la anexión de Treviño al País Vasco, con Juan José Lucas como presidente de la Junta se celebró una tarde en su despacho oficial una reunión a la que asistieron los principales líderes de los partidos. Octavio Granados, hoy secretario de Estado de Seguridad Social (PSOE), y Antonio Herreros, por entonces líder de IU, escucharon decir al presidente soriano: «No seré yo el presidente bajo cuyo mandato Castilla y León pierda territorio». Y dicho y hecho: 21 años después, de anexiones del Condado de Treviño al País Vasco, ni palabra. Ahí tiene Mañueco un antecedente.

Pero, ¿se creen Igea y sus altos cargos que va a ser Mañueco el presidente bajo cuyo mandato se supriman ayuntamientos en Castilla y León? Si por trayectoria alguien tiene un doctorado honoris causa en municipalismo ese es Mañueco: presidente de diputación, alcalde, consejero de Administración Territorial...

2La inexperiencia de Ciudadanos. Mientras los de Igea creen que en materia de ordenación del territorio van a poder hacer en 4 años lo que no se ha hecho en 15 (parafraseando al vice), la más que comprensible hiperactividad de los cargos del partido de Albert Rivera puede acabar jugándoles una pésima pasada, la de mostrar su más que manifiesta inexperiencia. Buena parte de los elegidos por Igea para altos cargos de la Junta no saben lo que es un pueblo. No tienen idea de que suprimiendo un ayuntamiento no resuelven nada de nada. Si supieran lo que es un pueblo, cómo se (mal)vive en un pueblo, cómo se sufre, cómo se disfruta, cómo se aprende, cómo se desarrollan proyectos de vida de buena parte de quienes serán el futuro de estas tierras, no hablarían con tanta ligereza de fusionar municipios. Empezando por el director general de Ordenación del Territorio, Antonio Calonge, firme partidario de dicha fusión. Este cronista no cree, ni por asomo, que Calonge sea un 'cierrapueblos'. Es más, por parte de la socialista Virginia Barcones es una inexplicable falta de educación haberle bautizado así. Calonge es un teórico, un buen teórico, como acreditado universitario que es. De ahí que debería haber hablado tras haber consumado unas buenas prácticas en pueblos. Pero en pueblos de 75, 126 o 300 residentes. Nada de mirar el padrón: no hay cosa más falsa que un padrón de habitantes puesto que si algo no refleja un padrón son los habitantes reales que hay en un pueblo. Nada como ir a un pueblo pequeño un 17 de noviembre o un 12 de febrero. Ahí, y no en un despacho oficial, se adquiere conciencia de lo que es un pueblo.

3El vaciado de servicios de la Junta. Por de pronto, y una oposición que se precie de tal debería estar al tanto de ello (¿Verdad Ana Sánchez (PSOE)? ¿Verdad Pablo Fernández (Podemos)? ¿Verdad Luis Mariano Santos (UPL)?), los pueblos están siendo vaciados por la Junta de servicios públicos esenciales: sanidad, educación, dependencia, que son responsabilidad de la Administración regional. Lógico que luego se vacíen de gente. Hay pueblos en los que el médico pisa una o, como mucho, dos veces a la semana. Hay pueblos en los que la farmacia es utopía. Hay pueblos cuyo presupuesto municipal se agota con pagar al secretario del Ayuntamiento.

Se podrán volver a repetir errores, pero volverá a ser culpa de los mismos. Alguno de los que se llenan la boca desde la Junta hablando de ordenación territorial debería acordarse de que está en vigor una ley de ordenación que solo está aplicada en el 75% del territorio, el más poblado, y que falta por aplicar la parte que afecta al menos poblado, pero el de mayor número de núcleos de población. La aplicación de esa ley, aprobada en tiempos de Juan Vicente Herrera, tuvo exceso de testosterona y déficit de sentido común. ¿Se va a repetir ese error? Mañueco y Tudanca no lo quieran.

Ciudadanos no tiene la implantación territorial que el PP y el PSOE y necesitaría decenios para alcanzarla. Por eso, los de Igea nunca alcanzarán a entender lo que es un pueblo.