¿La hora del cambio?

Igea, el candidato de Ciudadanos, jugará un papel clave en las próximas elecciones autonómicas/Julián García
Igea, el candidato de Ciudadanos, jugará un papel clave en las próximas elecciones autonómicas / Julián García
Vidal Arranz
VIDAL ARRANZValladolid

Nada está escrito hasta que los ciudadanos depositan su voto en las urnas, pero todo apunta a que las de 2019 pueden ser las elecciones del cambio en Castilla y León. En primer lugar, por la coyuntura política general, favorable a un PSOE en ascenso, y perjudicial para un PP cada vez menos capaz de aglutinar el voto del centro derecha, y que además sufrirá la irrupción electoral de Vox. Pero también por razones vegetativas, de puro agotamiento político. Por poco amiga de los cambios que sea la sociedad castellanoleonesa, tras 32 años de gobierno de las mismas siglas, y tras dos legislaturas no especialmente inspiradas, todo apunta a que la fruta está ya madura para caer. Seguramente hoy ya superan en número las personas dispuestas a asumir los riesgos de la renovación, a cambio de sus ventajas depurativas, frente a las que aún mantienen que «es mejor lo malo conocido».

Cuestión distinta es determinar la naturaleza de esa novedad posible, porque opciones hay muchas. En buena parte de ellas jugará un papel clave Ciudadanos, pero su margen de maniobra dependerá de sus resultados, y estos de su capacidad para manejar las expectativas de sus votantes. Francisco Igea ya ha dicho que apuesta por el cambio, pero también que pretende que Cs lidere ese cambio. Lo primero estará muy probablemente en su mano, porque ni PSOE ni PP lograrán una mayoría suficiente. Sin embargo, solo podrá aspirar a lo segundo si sus resultados son más rotundos de lo que apuntan, por ahora, las encuestas.

Salvo que Casado y Rivera firmen un pacto de apoyo mutuo tras las elecciones, Igea podría asumir sin demasiado coste el apoyo a un gobierno socialista (siempre que no le exigiera ir de la mano de Podemos) en nombre de la renovación política en Castilla y León. Más le costaría apoyar la continuidad del PP que lidera Alfonso Fernández Mañueco, salvo que un buen pacto de gobierno –que a su vez vendería como saludable giro político– le permitiera compensar unos resultados insuficientes para otras posibles aspiraciones.