El PP ofrece a Vox entrar en el Gobierno de Madrid pero se topa con el veto de Cs

La candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio. /EP
La candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio. / EP

Los liberales no cierran la puerta, sin embargo, a que la extrema derecha tenga puestos intermedios

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

La entrada de Vox en un Ejecutivo de derechas en la Comunidad de Madrid sigue en el aire. Aunque la formación de Santiago Abascal asegura que ha alcanzado un acuerdo con el PP para apoyar la investidura de su candidata Isabel Díaz Ayuso que les garantiza sillones en el Gobierno autonómico, los populares niegan la mayor. Desde el partido conservador insisten en que el pacto suscrito con Vox no compromete ninguna consejería y abren la puerta a que pueda lograr algunos cargos, pero siempre de segundo o tercer nivel. Una opción que Ciudadanos, a priori, no ve con malos ojos. «Es algo que se tendrá que negociar hasta el 11 de julio», día fijado para la constitución del Gobierno regional, aseveró ayer el presidente del PP, Pablo Casado.

La formación de extrema derecha sorprendió este martes con una petición a última hora en las negociaciones para la Mesa de la Asamblea de Madrid. Antes de que Ciudadanos logrará investir a Juan Trinidad como presidente del Parlamento regional, con los avales del PP y de Vox, que consiguió una vicepresidencia, su líder, Rocío Monasterio, puso sobre el tapete sus aspiraciones de formar parte del Ejecutivo autonómico. «Yo no daría los votos de Vox con un acuerdo de cero», advirtió.

El partido de extrema derecha presentó a Díaz Ayuso un documento que debía servir como base para una negociación global sobre los cargos en la Asamblea, la investidura del próximo presidente y la configuración del Gobierno autonómico. Según el PP, en el texto se recoge la exigencia de Vox de tener una representación en entes y puestos en el Gobierno proporcional a los doce escaños que obtuvo en las urnas el pasado 26 de mayo.

Según explicó la dirigente de extrema derecha, el mismo acuerdo firmado con los populares se lo entregó a Ciudadanos en una reunión con Ignacio Aguado ayer por la mañana, pero éste se negó a rubricarlo. Monasterio no tira la toalla y espera que los liberales se unan al pacto dentro del plazo de quince días que se han dado para investir al nuevo presidente de la Comunidad de Madrid. Pero en la cúpula naranja no lo contemplan. Aunque Albert Rivera admitió un «acuerdo institucional» en la Asamblea regional, descartó que eso signifique que su formación vaya a ir más allá con Vox.

El veto naranja

La semana pasada la dirección naranja aprobó por unanimidad no negociar con los de Abascal ningún acuerdo programático y marcó al PP como socio «preferente» en todas las comunidades autónomas y ayuntamientos. «Tenemos una mandato de la ejecutiva para gobernar sólo con otro partido, veremos si el PP está dispuesto a dinamitar el acuerdo por dar entrada a Vox», advirtió Rivera.

Ciudadanos mantiene como línea roja el gobierno tripartito que incluya a los de Abascal pero sí admite que los diputados de Vox apoyen desde fuera ese Ejecutivo bicolor o que llegue a acuerdos bilaterales con el PP, como sucedió en la Junta de Andalucía. Los liberales incluso aceptan que habrá que hacer alguna concesión programática a Vox para contar con su apoyo en las votaciones.

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