Un grupo armado intenta asaltar un yacimiento de Repsol en el sur de Libia

Imagen de archivo de las instalaciones petroleras del yacimiento de Al Sharara (Libia)./AFP
Imagen de archivo de las instalaciones petroleras del yacimiento de Al Sharara (Libia). / AFP

La escaramuza forma parte de los enfrentamientos entre el ejército del Gobierno de Trípoli y las milicias del general Hafter

EFETripoli

Un grupo de hombres armados intentó este lunes asaltar el yacimiento petrolero meridional libio de Al Sharara, explotado por la multinacional española Repsol, informaron a Efe fuentes de Seguridad

Los intrusos trataron de entrar a través de la llamada posición 186 pero fueron repelidos por las milicias bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno en el este y hombre fuerte del país. «Los atacantes fueron frenados en el perímetro exterior del campo», explicaron las fuentes sin ofrecer otro tipo de detalles sobre el incidente.

Hafter, un exmiembro de la cúpula gadafista con vínculos con la CIA, logró el pasado febrero el control de las principales localidades del sur de Libia y de los yacimientos de Al Sharara y Al Fil, vitales para la subsistencia del gobierno rival impuesto por la ONU en Trípoli.

Ambos yacimientos producen juntos unos 350.000 barriles diarios de crudo y son esenciales tanto para el abastecimiento de gasolina como el suministro de electricidad en toda la región del oeste del país.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en marzo de 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diferentes grupos rebeldes sobre la larga dictadura del depuesto Muamar al Gadafi (1969-2011). Desde 2014 tiene dos gobiernos principales, uno impuesto por Naciones Unidas tras su fracasado plan de paz, y que apenas domina la capital, y otro liderado por el mariscal Hafter en la ciudad de Tobruk que controla en torno al 70% del territorio nacional.

A ellos se suma la poderosa ciudad-estado de Misrata, enemiga de Hafter, y decenas de milicias y de mafias dedicadas al contrabando de armas, personas, gasolina y otros productos que son el verdadero motor de su destruida economía.