Detenidos dos policías por el asesinato de una concejal en Brasil

El gobernador de Rio de Janeiro, Wilson Witzel, y el delegado de Homicidios, Geniton Lages, explican la detención de los presuntos asesinos de la concejal Marielle Franco /EFE
El gobernador de Rio de Janeiro, Wilson Witzel, y el delegado de Homicidios, Geniton Lages, explican la detención de los presuntos asesinos de la concejal Marielle Franco / EFE

Uno de los sospechosos de la muerte a tiros hace un año de Marielle Franco vive en el mismo edificio que la familia del presidente Bolsonaro

MARCELA VALENTEBuenos Aires

A dos días de que se cumpla el primer aniversario del crimen de la concejal brasileña Marielle Franco, un hecho que sacudió al país, dos policías militares fueron arrestados ayer en Río de Janeiro como sospechosos de ser los autores materiales de la ejecución. Uno de ellos vive en el mismo edificio que la familia del presidente, Jair Bolsonaro, lo que levantó toda suerte de suspicacias. En rueda de prensa tras recibir al presidente de Paraguay, Mario Abdo, Bolsonaro declaró su interés por conocer también «quién mandó a matar» a la concejal y evitó comentarios polémicos.

Los detenidos son el policía militar Ronnie Lessa, vecino de los Bolsonaro en Río, y el expolicía militar Élcio Vieira de Queiroz, que tiene una foto junto al presidente. Según el delegado de la Policía Civil de Río, Giniton Lages, los arrestados estuvieron dos horas dentro del coche desde el que dispararon a Marielle esperando a la concejal.

«Es apenas la primera fase», advirtió Lages a la prensa. «Nada está cerrado», dijo acerca de la virtual dilucidación del motivo del crimen. El delegado aclaró que el hecho de que uno de los detenidos viva en el mismo edificio que el presidente «no nos dice gran cosa», al menos por el momento, remarcó. Lages confirmó además que el hijo menor del presidente tuvo una relación sentimental con la hija de Lessa, uno de los detenidos. Pero de nuevo afirmó que ese vínculo «no es el objetivo de la investigación en este momento».

Franco, de 38 años, fue asesinada a balazos junto a su chófer, Anderson Gomes, cuando se desplazaba en su automóvil al salir de un acto político con mujeres jóvenes en Río. Concejal por el izquierdista PSOL, la dirigente negra, que era socióloga, gay y feminista, tenía una enorme popularidad en su ciudad y era una figura controvertida para sus oponentes.

De hecho, cuando se conoció su muerte el 14 de marzo de 2018, la prensa consultó al asesor de Bolsonaro, por entonces precandidato a la presidencia. El representante transmitió que Bolsonaro no haría declaraciones pues «su opinión sería por demás polémica». Más tarde, uno de sus hijos, participó en un acto en el que se rompió el cartel de una calle bautizada por los vecinos con el nombre de la concejal asesinada.

Diversos dirigentes del PSOL afirmaron ayer que no les interesa solo saber quién apretó el gatillo sino también quienes fueron los autores intelectuales del crimen. «Hay un grupo político en Río capaz de matar como manera de hacer política y eso es inaceptable», advirtió Marcelo Freixo, líder del partido. Freixo prefirió no hacer conjeturas sobre el hecho de que uno de los detenidos viva en el mismo edificio que el presidente, aunque sí lamentó que en su momento Jair Bolsonaro no hubiera condenado el doble asesinato.