Antonio Garrosa: «En 1987 se exigió a Aznar que resolviera el problema de las sedes»

El ex diputado del CDS Antonio Garrosa posa en la plaza de las Cortes de Castilla y León./
El ex diputado del CDS Antonio Garrosa posa en la plaza de las Cortes de Castilla y León.

Aunque era diputado nacional por el CDS, el político centrista vallisoletano participó activamente en la campaña de las segundas elecciones autonómicas, donde su partido jugó un papel determinante

LILIANA MARTÍNEZ COLODRÓN

Los comicios autonómicos de 1987 fueron, sin lugar a dudas, los más reñidos de la historia democrática de Castilla y León. Tan solo 5.019 votos separaban la candidatura de la Federación de Partidos de Alianza Popular (AP), encabezada por un todavía desconocido José María Aznar, y el Partido Socialista Obrero Español de Juan José Laborda. Aunque empataron en escaños (con un total de 32 cada uno), los 18 procuradores del Centro Democrático y Social (CDS) hicieron caer la balanza del lado de los populares.

Resultados electorales

FAP 32 escaños
PSOE 32 escaños
CDS 18 escaños
PDP 1 escaño
SI 1

El CDS gozaba por esa fecha de un gran respaldo electoral nacional. En los comicios generales de 1986 había conseguido 1.800.000 votos y 19 escaños en toda España, lo que les ubicaba como tercera fuerza política en el Congreso de los Diputados detrás del PSOE y Coalición Popular. Un año más tarde, las elecciones autonómicas de 1987 solo hicieron que refrendar esa buena racha. En Castilla y León, los 18 procuradores que obtuvo el CDS con su lista liderada por Carlos Sánchez Reyes fueron «determinantes», según rememora Antonio Garrosa, diputado nacional por Valladolid entre 1986 y 1989, «y en junio hicieron posible la elección de José María Aznar como presidente de esta comunidad en segunda votación y por mayoría simple con nuestra abstención».

Además de algunas filigranas y determinados encajes de bolillo «que en aquel momento tuvimos que hacer para que Aznar y Sánchez-Reyes pudiesen presentarse por esta comunidad al no tener aquí su domicilio», Garrosa recuerda como el tema candente de aquel año la indefinición de las sedes que existía. «Uno de los primeros objetivos que se trazaron y que se exigieron a José María Aznar para posibilitar su investidura explica Garrosa- fue que durante los meses que faltaron de ese 1987 se llegara a resolver definitivamente el problema de la ubicación de las sedes de la comunidad. Finalmente, en un pleno de las Cortes el 14 de diciembre, se resolvió que el Ejecutivo y el Legislativo tuvieran su residencia en la capital vallisoletana y, el Poder Judicial, en Burgos».

«La campaña fue muy intensa, plenamente vivida»

Como presidente provincial del CDS, Garrosa participó activamente tanto en la organización de las listas electorales de su formación como en la campaña electoral. «Recuerdo que fue muy intensa, interesante y plenamente vivida. Tuvimos una presencia constante y continua en la mayoría de los pueblos de nuestra provincia», explica.

De los protagonistas de esas elecciones, Carlos Sánchez-Reyes acabó siendo presidente de las Cortes entre 1987 y 1991; Juan José Laborda, que lideraba el PSOE autonómico, alcanzó la Presidencia del Senado entre 1989 y 1996 y José María Aznar cedió a Jesús Posada la Presidencia de la Junta en 1989 para liderar el Partido Popular a nivel nacional, lo que le llevó a convertirse en 1996 en el cuarto presidente de España desde la Transición.

Por su parte, en 1991, con la disolución del CDS, Antonio Garrosa abandonó la vida política. «Respeto a los otros partidos, pero no me han llegado a convencer del todo».

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