Josep Borrell: «La UE es lenta pero la alternativa sería la guerra»

El cabeza de lista por el PSOE a las elecciones Europeas, Josep Borrell./Óscar Chamorro
El cabeza de lista por el PSOE a las elecciones Europeas, Josep Borrell. / Óscar Chamorro

El ministro de Exteriores defiende que la Eurocámara debe tener más voz en política social y evita hablar de su futuro institucional | «La marcha del Reino Unido abre una oportunidad a España para ganar más peso»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Doce años después de haber sido presidente del Parlamento Europeo, el hoy ministro de Exteriores, Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947), vuelve a la UE a petición de Pedro Sánchez.

–Se resistió a ser el candidato ¿Considera un retroceso volver al Parlamento Europeo después de haber sido su presidente?

Eso forma parte de las leyendas urbanas que circulan por los mentideros de la Villa. Estas elecciones son apasionantes desde el punto de vista intelectual y político. A Europa le han salido muchos enemigos y se enfrenta a unas elecciones existenciales. Según la fuerza que tengan los partidos euroescépticos quien va a dar marcha atrás no soy yo sino el proyecto europeo.

–Algunos le sitúan a usted como posible sustituto de Federica Mogherini, la Alta Representante de Política Exterior...

Seguimos con las leyendas urbanas.

–Según las encuestas el grupo socialdemócrata será segunda fuerza y con los populares no alcanzarán la mayoría. Es difícil pensar que puedan optar a más de uno de los cuatro grandes puestos (presidente de la Comisión, presidente del Consejo, Alto Representante, Presidente de la Cámara) ¿No será para Hans Timmermans?

Timmermans es el candidato socialista a la presidencia de la Comisión, en la lógica de que sean los grupos políticos quienes anticipen a quién presentar, como se hace en las elecciones nacionales. Pero esa idea algunos jefes de Estado la contestan. Macron, por ejemplo.

–Las elecciones europeas siempre se ven como algo lejano y estas coinciden con las municipales y autonómicas...

Se ven lejos porque se comprende menos la transcendencia de lo que está en juego. Los ciudadanos cuando votan lo que tienen en mente es quién va a gobernar y aquí no se trata de eso. Pero muchas cosas determinantes se deciden en la UE. La política monetaria, los tipos de interés, los acuerdos comerciales, la lucha contra el cambio climático, las políticas migratorias, de seguridad y defensa... Decimos que las multinacionales tecnológicas tienen que pagar impuestos, pero quien tiene fuerza para conseguir que se sometan a un régimen fiscal más justo no es cada país. O lo hacemos todos juntos o no lo hacemos.

–Los partidos nacional populistas de los que hablaba rara vez articulan una respuesta conjunta en el Parlamento Europeo ¿Cuál es el peligro?

El peligro es que, según cuál sea su proporción, pueden bloquear el funcionamiento de la Unión.

Josep Borrell durante la entrevista.
Josep Borrell durante la entrevista. / Óscar Chamorro

–A su juicio, las políticas de austeridad de la UE han tenido mucho que ver en el auge de estas formaciones porque ha aumentado las desigualdades. Pero la Eurocámara puede decir poco ¿no?

–No, aunque tendría que decir más. Nosotros pedimos un Parlamento que tenga más capacidades fiscales y que influya en la dimensión social de Europa, en manos de los Gobiernos nacionales. Sin políticas sociales comunes es difícil que los ciudadanos sientan que la UE es un elemento de protección en sus vidas.

–¿No es todo desesperadamente lento?

Es lento porque tenemos reglas de decisión que en muchos casos exigen unanimidad. Pero la alternativa es la guerra. Y la guerra es mucho más cara y dolorosa. En Europa hemos sustituido el enfrentamiento físico por la discusión verbal y eso hay que valorarlo. Si hoy la guerra no puede volver a ocurrir es porque tenemos las instituciones que lo impiden.

–¿Es posible un punto de equilibrio en política migratoria entre países como España y los duros del 'grupo de Visegrado'?

–Es difícil imaginar que entre el blanco y el negro se pueda llegar a acuerdos. Habrá que hacerlo con un número más reducido de países, como hicimos con el euro y con Schengen.

–¿La marcha de Merkel y la debilidad de Macron pueden jugar a favor de un mayor peso de España en la UE?

Alemania y Francia seguirán siendo una pareja de vital importancia para el funcionamiento de la UE con Merkel o sin Merkel, con Macron o sin Macron. Son cada vez más necesarios pero también cada vez menos suficientes. Lo que ofrece un oportunidad para España es la marcha del Reino Unido.

Euroorden

–En el debate del pasado domingo en La Sexta prácticamente todos los candidatos defendieron una reforma la euroorden, pero ¿es factible?

Sí. Antes las cosas se arreglaban en un diálogo entre gobiernos. Ahora son los jueces los que deciden sobre una extradición. Las garantías son mucho mayores, pero como todo avance es gradual, con problemas y errores que se pueden ir corrigiendo. Seguramente, hay que avanzar en el número de casos que implican una decisión automática por parte del país al que se dirige la demanda. Sólo ocurre con algunos delitos y la rebelión no está entre ellos.

–Pero, de nuevo, será un proceso lento...

Sí, es una crítica que se puede hacer y que hay que hacer los gobiernos.

–No podemos pensar, pues, que se vaya a alterar la situación de Carles Puigdemont

Las cosas no hay que hacerlas con consideraciones 'ad hominem'.

–Dentro de poco va a dejar de ser su problema pero ¿cuánto tiempo puede estar Leopoldo López en la residencia del embajador español en Venezuela?

Dependerá de cómo evolucionen las circunstancias en ese país. Hemos ofrecido nuestra hospitalidad al señor Leopoldo López y mientras la necesite la tendrá.

–Parece que se puede despedir usted del Ministerio de Exteriores con una crisis con Estados Unidos

Crisis no, Pero desencuentros muchos. Está claro que la administración Trump ha tomado decisiones de forma unilateral que no compartimos y que nos perjudican. Y cuando eso ocurre lo tenemos que decir. Desde el tratado nuclear con Irán, el tratado de armas nucleares de alcance intermedio, la ley Helms Burton en Cuba o las decisiones en materia de política comercial… Si las decisiones que se toman se toman sin contar con nosotros y, en esos casos que citado creando unos problemas de seguridad o de tipo económico, es natural que lo hagamos saber.

–¿La retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaviones estadounidense 'Abraham Lincoln' sería un entonces una manera de hacer saber ese desacuerdo?

El Ministerio de Defensa habrá tomado esta decisión y tendrá buenas razones para hacerlo. Pero no creo que sea una respuesta a los ejemplos que le he citado.

Esa zona es una zona inestable, insegura y hay que tomar en cuenta las nuevas circunstancias que se han producido desde que se decidió participar en estos ejercicios.

–¿Pero usted está de acuerdo o no con esta decisión del Ministerio de Defensa?

Las decisiones son del Gobierno, no son de un ministerio o de otro.

Borrell: «En este país no hay como morirse o dimitir para que todo el mundo te encuentre muchos méritos»

–Buscando su nombre en Google sale una petición de 'Change.org' para que sea usted el candidato a la Generalitat. Es de hace dos años y reunió 2000 firmas ¿Se vería?

¿Solo 2000? ¡Qué desilusión! ¡Con solo 2000 no voy a ninguna parte!

–Esta campaña ha quedado ya marcada para los socialistas por el fallecimiento de Alfredo Perez Rubalcaba. Ayer Felipe González dijo que sería bueno hacer una reflexión interna y volver a integrar a gente de su época.

No conozco esas declaraciones y no me voy a pronunciar sobre lo que desconozco. Tengo la cabeza puesta en explicar Europa en los próximos 15 días.

–Al margen de quien lo diga, ¿Cree que debería hacerse ese esfuerzo de integración?

La integración siempre se bienvenida y la utilización de los recursos humanos en los partidos políticos siempre es objeto de polémica.

–¿Con Rubalcaba se ha ido una manera de entender la política?

En este país no hay como morirse o dimitir para que todo el mundo te encuentre muchos méritos. Sin duda Alfredo, con quién he compartido muchos años de vida política, los tenía.