«Los 16 años de gobierno socialista han sido sin ambición. La tuvieron con las vacas gordas para el CAT, pero se ha quedado en nada»

Cosme Aranguren, aficionado a «presenciar» cualquier actividad deportiva, en el estadio de La Albuera dispuesto a ver un partido de la Gimnástica Segoviana. /Antonio Tanarro
Cosme Aranguren, aficionado a «presenciar» cualquier actividad deportiva, en el estadio de La Albuera dispuesto a ver un partido de la Gimnástica Segoviana. / Antonio Tanarro

«Me costaría mucho verme en un gobiernode PP, Cs y Vox», afirma Cosme Aranguren, candidato de Centrados a la Alcaldía de Segovia

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Habla con orgullo de su hijo, que completa sus estudios en Holanda y que se ha formado primero en Segovia y luego en el Bachillerato Internacional en Singapur y Estados Unidos. De hecho, cierra su candidatura, que asegura que está compuesta por «gente de todas las tendencias, sin radicalismos y con sentido común». Amante del deporte, como espectador, precisa, confía en volver a estar en el Ayuntamiento porque cree que le avala la gestión realizada estos cuatro años y está dispuesto a llegar a acuerdos con otros grupos «con Segovia por encima de todo». Cosme Aranguren (1967) con referentes políticos que comienzan en su familia e incluyen a José Antonio López Arranz, se presenta como candidato a la Alcaldía por Centrados y, recalca sin falsa modestia, «me gustaría ser alcalde de Segovia porque hay mucho que hacer por la ciudad».

–Su padre fue concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Segovia con el PP, ¿este hecho le influyó para dedicarse a la política local?

–Me influyó que él fuera concejal, pero la política me ha interesado siempre, desde la enseñanza abierta que tuve en la Aneja. Recuerdo que el día de la moción de censura a Miguel Ángel Trapero (en 1986) estábamos en casa toda la familia escuchando la noticia en la radio, y desde entonces me atrajo la política. Luego participé en Nuevas Generaciones y en la creación de los clubes juveniles del PP y estuve afiliado treinta y tantos años, hasta que vi que no puedo estar con determinada gente en el mismo partido.

–Para la foto eligió primero la estatua de Juan Bravo, ¿le gusta el personaje?

–Aunque me llama la atención que Castilla celebre una derrota, me gusta el movimiento comunero por lo épico, y lo reivindico. Porque en algunas esferas todavía no se ha digerido que Segovia quisiera ser uniprovincial y Castilla y León fue una imposición. Ahora no hay que hablar de ser independientes, pero Segovia sigue a la cola de todas las inversiones del Estado y de la Junta, Y eso es lo que reivindico.

Referentes

Su padre, José Félix Aranguren Gárate, es su primer referente político. También Manuel Fraga «por su capacidad para tener todo en la cabeza, aunque puedas compartir o no sus ideas», y en esta línea cita a José María Aznar, pero precisa que «en su época menos derechona», y menciona a «Adolfo Suárez y la capacidad de diálogo del centro», además de a otro centrista, el exalcalde José Antonio López Arranz.

–En 2015, con UPyD, tuvo 1.740 votos y dos concejales; en las elecciones generales no ha llegado a trescientos votos, ¿este resultado rebaja sus expectativas de obtener escaños en el Ayuntamiento?

–Creo que no. Somos conscientes de que las generales no eran nuestras elecciones. Somos una marca nueva, llevamos seis meses como partido, y era necesario que nos presentáramos e incluso que algún afiliado se haya sacrificado altruistamente, al que hay que reconocerle el mérito de dar la cara. Pero no somos una ideología, somos un lugar de encuentro, y creo que tenemos opciones de entrar de nuevo en el Ayuntamiento.

–La escisión de UPyD, que en la práctica ha desaparecido del mapa político, ¿les perjudica?

–Espero que no. El último movimiento de UPyD ha sido una especie de integración en Ciudadanos para obtener dos eurodiputados, pero UPyD es un muerto que está mal enterrado. Nosotros queremos fidelizar los 1.700 votos de 2015 con la gestión que hemos hecho estos cuatro años y con un proyecto nuevo, y captar algunos votantes de Ciudadanos en las generales que no va a votarles en las municipales, desencantados del PSOE o del PP... Podemos recoger votos de todo el espectro político.

–Su candidatura vuelve a tener como número dos a Esther Bermejo, pero ahora tienen el apoyo del exconcejal socialista Javier Arranz, que tuvo su propio partido, y la integran personas que han dejado otras formaciones, del PP, de izquierdas... ¿Cree que pueden confundir a los electores?

–Al revés, lo que queremos es que se vea que somos capaces de aunar en una lista a gente de izquierdas, de derechas, de centro izquierda y de centro derecha, siempre que vengan a aportar algo con sentido común. Probablemente en las generales presentamos alguna propuesta fuera del tiesto, pero era para que se nos conociera. Y de lo que puede estar segura la gente es de que somos muy municipalistas.

Trayectoria profesional

Cosme Aranguren Gallego tiene estudios de Administración de Empresas, que hizo en el Colegio Universitario de Segovia. Desde 1993 trabaja en canteras Ortiz SA como técnico de administración.

–Al comienzo de este mandato, uno de los asuntos de los que hizo bandera UPyD, después también Centrados, fue la integración de Caja Segovia en Bankia y las prejubilaciones millonarias de sus exdirectivos, pero en este tramo final su grupo ha perdido protagonismo.

–Lo hemos perdido relativamente porque no hemos podido estar personados en el juicio, pero sin nuestra aportación inicial y sin el informe de parte que hicimos a lo mejor no habría habido juicio oral. No sé si cabría la revisión de la sentencia en revisión, porque en el juicio de Bankia estuvo declarando hace unos días uno de los inspectores del Banco de España y reconoció que fue una merienda de negros. Si el abogado de IU quiere coger esas declaraciones creo que tiene motivo para recurrir. Nosotros creemos que el Estado, en el caso Caja Segovia, tiene una deuda con Segovia, porque las únicas saneadas que se integraron en Bankia eran Caja Segovia y Caja Rioja. Y si pierdes 6.000 millones en activos y pasivos y los 215 millones de euros que tendría ahora la FundaciónCaja Segovia, esa responsabilidad habría que compensarla. Se nota mucho el vacío de los 11 millones de euros que invertía cada año la Obra Social en cultura.

–Ha sido crítico con el equipo socialista en este mandato, pero también con Ciudadanos y con los demás partidos de la oposición, con IU y con el PP. ¿Cómo definiría su posición en el Ayuntamiento?

–Hemos tenido una posición coherente con lo que se exigía a un partido como UPyD, primero, y luego a Centrados, reivindicativa, peleona, exigente, y hemos llevado a los tribunales los puestos de libre designación cuando no ha sido posible la acción política, y en la Diputación con los puestos de confianza. Hemos sido discrepantes, pero con todos los grupos hemos sido capaces de llegar a acuerdos en alguna moción. Con el equipo de gobierno hemos sido muy críticos en la gestión económica o en el CAT, pero siempre hemos apoyado los asuntos de urbanismo porque creemos que, después de once años de trámites, es fundamental aprobar el Plan Especial de Áreas Históricas.

Los deportes y las nuevas tecnologías

Reconoce que el último deporte que practicó, hace nueve años, fue el tiro con arco. Ahora es espectador, «me gusta ver casi todos», con predominio del fútbol (aficionado a la Gimnástica y del Madrid). Es usuario y está atento a las nuevas tecnologías y a las redes sociales porque «me gusta estar informado», dice. Por la mañana lee el periódico en papel y por la noche repasa «las portadas de casi todas las ediciones digitales».

–De los resultados de las generales podría deducirse que la suma de los votos de la derecha puede dar un gobierno municipal de PP, Cs y Vox. ¿Se ve entrando en ese acuerdo o pactaría con el PSOE?

–Partimos de que podemos pactar con todos, siempre que se respete la Constitución, que haya sentido común y que Segovia esté por encima de todo. A nosotros nos importa Segovia; si no hay radicalismos no hay problema... En el posible gobierno de derechas, me costaría mucho verme en un gobierno municipal de PP, Ciudadanos y Vox.

–Llegado el caso, ¿de qué concejalía se ocupará?

–Me encantaría ser alcalde. Si tuviera que optar ahora, quizá optaría por Urbanismo, Tráfico y Transportes, que es ahora lo que más gestión necesita. Porque hay que dar una vuelta a la ciudad.

–Ha cuestionado la elevada inversión en el CAT y ha llegado a plantear su derribo, ahora que está a punto de terminarse el CIDE, ¿qué propone para ese edificio?

–Lo que dijimos es que el primer paso que había que dar era alquilarlo, venderlo o cederlo y que, en último caso, habría que derribarlo para no tener que asumir unos costosos gastos de mantenimiento. Ahora hay que hacer el vial de la rotonda del Pastor al vial del Ave, que es necesario porque habrá que crear servicios. Para el edificio nuestra propuesta es que viniera una gran empresa pública, como Segitur y Turespaña, y nos dicen que vendrá una filial de Indra y nos piden actos de fe porque ahora dicen que, cuando esté terminado el edificio, habrá que licitar los alquileres. Es incongruente todo. El CAT sigue en la indefinición porque si Indra no gana la licitación, ¿quién viene?

–Propone un plan integral de protección del Acueducto, ¿cuál es la idea principal de su propuesta?

–No es de ahora la propuesta. Cuando pedimos ampliar el área de protección fue cuando se movieron los bolardos. El problema del Acueducto es que aunque se haga algo, no se ve, y no se comprende que es necesario que haya unos matojos entre las piedras... Tiene que haber un plan de protección del patrimonio, tanto del civil como del religioso. Hay que limpiarlo, pero siempre siguiendo las instrucciones de los técnicos, igual que se ha hecho con la Virgen. El plan director está, pero no se ha sabido transmitir; el Ayuntamiento tiene que autoimponerse medidas de protección y luego cumplirlas. La propuesta de aprobar este plan en los primeros cien días es porque todos los fines de semana se sube gente al Acueducto en Día Sanz para hacerse fotos, y la ordenanza de protección, que ha quedado pendiente, es necesaria, pero no solo para sancionar, es cuestión de educar porque es patrimonio mundial, pero no se ha sabido transmitir y tenemos que tener gente que se lo pueda explicar, por ejemplo con una agrupación de voluntarios.

–Aunque no ha llegado a concretarse, el modelo de ciudad se ha orientado hacia la innovación, pero el turismo y la hostelería siguen siendo los motores económicos, ¿cree que ha de seguir por ahí?

–No es fácil cambiar el modelo económico. Tenemos que ser los mejores en turismo, Segovia podía ser capital europea de la gastronomía. Por ejemplo, en el CAT podría ir el Culinary Center, ¡queda tanto por hacer en esta ciudad!, lo del Cervantes sin rehabilitar es penoso, podía ser un auditorio multifuncional... Los dieciséis años de gobierno socialista han sido dieciséis años sin ambición y estamos a verlas venir. Solo les vino la ambición cuando las vacas gordas, para el CAT, y eso se quedó en nada.

–La movilidad se ha comprobado que es un problema.

–Pero puede mejorar. Si gobernamos haremos aparcamientos disuasorios junto alHospital General, en la parcela de Avigase, en el recinto ferial de La Albuera, en Nueva Segovia al lado del Conservatorio, luego, en los puentes, hay que contratar personas que atiendan esos 'parking' y lanzaderas para acercar a los visitantes al centro. Pero echo en falta mucha señalización, de aparcamientos y de salidas de la ciudad. Es evidente que falta mucha información, y luego hay que cerrar el casco histórico, empezando los fines de semana, porque si no lo hacemos nos tocará otra vez pagar el reequilibrio económico del aparcamiento de Padre Claret.

–Otra apuesta en los últimos años ha sido la cultura, ¿comparte el enfoque o cree que es necesaria otra orientación?

–No comparto cómo se ha afrontado. Parece que el equipo de gobierno se ha apropiado de la cultura, y sí ha logrado el hay Festival, pero Titirimundi y el Festival de Segovia ya estaban. La cultura es de todos y como tal hay que valorar no solo que llegue a determinados estratos de la ciudad, sino a valorar la gestión, considerar el retorno que las actividades aportan a la ciudad, que reporten tanto como gastamos. La cultura es una inversión y todos es positivo, desde la Muces a la Casa de Lectura, pero cuando hay un gasto elevado no puedes sentirte engañado o que te toman el pelo.

–¿Qué debe hacer de modo ineludible la nueva corporación a partir de junio?

–Insisto en la protección integral de todo el patrimonio. No quiero decir que esté mal cuidado por la administración, sino que se puede cuidar mejor. Y por supuesto, hay que retomar las conversaciones con todas las administraciones para reivindicar las inversiones que necesita Segovia.