China sorprende con un crecimiento superior al esperado

Pekín./AFP
Pekín. / AFP

La segunda potencia mundial creció un 6,4% en el primer trimestre del año, aunque las autoridades reconocen que la presión para la desaceleración continúa

ZIGOR ALDAMAShanghái

No todas las noticias económicas son malas. Al menos, en China. Este miércoles, la segunda potencia mundia sorprendió con los datos macroeconómicos relativos al primer trimestre del año, porque el crecimiento anual fue superior a lo esperado: un 6,4%. Es un porcentaje que iguala al registrado el último trimestre del año pasado, y que da alas a quienes sostienen que el gigante asiático ha logrado detener ya el frenazo económico que dejó el crecimiento de 2018 en el peor dato de las últimas tres décadas.

Para 2019, Pekín vaticina un incremento de la riqueza nacional entre el 6% y el 6,5%, por lo que el dato publicado por el Buró Nacional de Estadísticas supone todo un alivio para los líderes comunistas. Además, el PIB no es lo único que creció entre enero y marzo. El mes pasado, la producción industrial aumentó al mayor ritmo desde julio de 2014: un 8,5%, muy por encima del 5,9% previsto, que deja la expansión del primer trimestre en un robusto 6,5%. Las ventas al por menor también dieron una alegría y se expandieron un 8,7%. Incluso la inversión en activos fijos del sector privado, un termómetro de la confianza que los empresarios tienen en la marcha del país, creció un 6,4%.

El grifo del crédito

Al jolgorio se suman también las bolsas -este miércoles Shanghái cerró en el máximo de hace más de un año-, el sector inmobiliario -en el que se aprecia un repunte en el precio de la vivienda y en el número de transacciones-, y el sector servicios -que genera ya el 57% del PIB-. El portavoz del Buró, Mao Shengyong, afirmó que «las expectativas del mercado están mejorando y los factores positivos son cada vez mayores», pero también reconoció que «continúa la presión para un menor crecimiento debido a la incertidumbre global y a problemas estructurales domésticos».

Diferentes analistas tienen dudas sobre la solidez de este crecimiento, ya que en uno de sus pilares principales es la apertura del grifo del crédito. En el primer trimestre, las entidades financieras de China prestaron algo más de un billón de euros, una cifra que se sumará a la ya abultada deuda que acarrea el país. En cualquier caso, la principal preocupación continúa siendo la guerra comercial que enfrenta a Pekín y Washington. Aunque sus efectos en la economía todavía han sido mínimos, la posibilidad de que la tregua actual no acabe con un tratado de paz es uno de los nubarrones que más oscurecen el horizonte chino. Afortunadamente, ambas potencias confían en superar esta situación con el esperado apretón de manos entre Donald Trump y Xi Jinping. Si finalmente lo protagonizan, China podría volver a abrazar el optimismo.