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Messi, acorralado

No son los rivales sino sus compañeros los que desquician al capitán argentino

Messi, desolado al término de la partido contra Islandia./Reuters
Messi, desolado al término de la partido contra Islandia. / Reuters
JON AGIRIANO
JON AGIRIANO

Recordarán aquella famosa fotografía de Andrés Iniesta rodeado de cinco futbolista italianos, entre ellos Chiellini, que le entraba abajo con las contemplaciones de costumbre. O sea, con ninguna. Era espectacular. Pocas veces se ha visto una imagen tan sugerente de una acción de juego. Eso sí, resultaba un poco equívoca. El primer impulso te empujaba a imaginar a un cervatillo rodeado de una manada de lobos y a sentir lástima por el genio de Fuentealbilla. Casi daban ganas de escuchar la voz de un narrador, como en los documentales de sobremesa, explicando las jerarquías de la cadena alimenticia y recordando lo despiadada que es la vida salvaje. Un segundo vistazo, sin embargo, te hacía cambiar de opinión. Allí solo daban lástima los italianos, presas de un ataque de pánico. Tenían tanto miedo a Iniesta que se olvidaban de todo lo demás, empezando por los cuatro rivales que habían dejado desmarcados.

El partido del sábado entre Islandia y Argentina dejó varias imágenes parecidas. Ninguna tan potente y limpia, pero del mismo estilo: un número variable de vikingos rodeando a Messi. De estas fotografías salió este domingo un titular de impacto: «Acorralado». Se ajustaba a la realidad, ciertamente, pero como el de Iniesta resultaba equívoco. Y no solo nos referimos a que los islandeses tuvieran un miedo de lo más lógico a Messi, como los italianos al español, sino a que viendo el partido te dabas cuenta de que los que verdaderamente acorralaban al capitán de la albiceleste eran sus propios compañeros. Le acorralaban mentalmente, con su inoperancia, con su juego hueco y previsible, obligándole a que, una vez más, él tuviera que hacerlo todo.

No es extraño que Messi volviera a sufrir una tortura, como tantas otras veces con su selección. Su fallo en el penalti acabó de descentrarle. Veremos cómo discurre el Mundial para Argentina, a la que le espera un partido muy duro con Croacia. Ahora bien, como Mascherano, Biglia, Salvio y demás debilidades de Sampaoli sigan acorralando a su estrella, su futuro se presenta muy negro.

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