La garra argentina regresa al Pedro Delgado

Nico Rolón, jugador del Naturpellet Segovia, en el pasillo de entrada a los vestuarios del pabellón Pedro Delgado./Óscar Costa
Nico Rolón, jugador del Naturpellet Segovia, en el pasillo de entrada a los vestuarios del pabellón Pedro Delgado. / Óscar Costa

Nico Rolón espera dejar huella en Segovia como en su día hicieron Diego Giustozzi y Matias Lucuix

QUIQUE YUSTESegovia

Cuando en julio se confirmó su fichaje por el Naturpellet Segovia, el teléfono de Nico Rolón se llenó de mensajes de felicitación en el que comparaban su próxima aventura con la que emprendió, allá por 2007, un Matias Lucuix que en Segovia se convirtió en uno de los mejores jugadores del mundo. Razones para establecer la relación entre ambos hay varias. Los dos son argentinos, los dos se formaron como jugadores en River Plate y los dos llegaron a Segovia con la intención de hacerse un nombre entre los grandes del fútbol sala nacional. Pero hasta ahí, al menos de momento, como se encarga de reconocer el propio Rolón. «Yo no soy nadie todavía», afirma el nuevo jugador del Naturpellet Segovia, humilde y tímido pero con los objetivos claros.

Comenzó a jugar al fútbol sala con seis años. Lo hizo en el Pinocho, el club del barrio Villa Urquiza de Buenos Aires. Fue allí donde dio sus primeras patadas al balón, aunque sin saber si lo suyo era el fútbol sala o el fútbol. En un país donde el deporte rey es una religión, Nico Rolón fue poco a poco mostrando su predilección por el cemento de la cancha en lugar de por el césped del campo de fútbol. «La rapidez del juego, la intensidad... es más divertido», señala. Pero las dudas, como en casi todos los chavales de su edad que practican fútbol sala, siempre estuvieron ahí. Con diez años fichó por River Plate, donde terminó de formarse como jugador a pesar de sus coqueteos con el fútbol, donde ejercía de delantero o de volante por la derecha. Pero era en el 40x20 donde más disfrutaba. Fue subiendo de categorías aunque sin destacar por encima del resto debido a su estilo de juego. «No soy un jugador vistoso. Destaco más por mi defensa, pero a medida que vas trabajando y entrenando los resultados van llegando», declara.

Con 17 años su esfuerzo encontró recompensa debutando en Primera División con la camiseta blanquirroja de River, con la que logró varios títulos en las tres temporadas que permaneció en el primer equipo. Hasta que el verano pasado decidió saltar el charco, pero no el Atlántico para llegar a Europa, sino el Pacífico para jugar en la Premier Futsal India, una competición organizada por Luis Figo y el brasileño Falcao en la que compiten ilustres del fútbol como Ryan Giggs, Deco o Ronaldinho. «Es una experiencia increíble y algo impensable que espero poder repetir. Son momentos que se me quedarán grabados para toda la vida», reconoce Nico. En la competición asiática tuvo la oportunidad de conocer a Javi Rodríguez, exjugador de equipos como el Playas de Castellón o el Barcelona y por aquel entonces entrenador del Gyor Eto Futsal Club húngaro. Le convenció para marcharse con él y disputar la Final Four de la UEFA, cayendo en semifinales frente al Sporting de Portugal.

Terminada su aventura en Hungría, Nico Rolón se encontraba entrenando con la selección argentina de Matias cuando recibió la llamada de un Naturpellet Segovia que buscaba un sustituto para Sergio González. «Fue de un día para otro y ni lo dude», reconoce el argentino, que tenía más ofertas de clubes españoles pero decidió apostar por Segovia debido a la confianza que mostraron en él y a los consejos recibidos por Diego Giustozzi y por Matías, sus dos referentes. «Me hablaron muy bien de Segovia».

Pese a contar ya con experiencia en el fútbol sala europeo debido a su paso por el Gyor Eto, Rolón confiesa que todavía tiene que adaptarse al juego del viejo continente. «La adaptación es difícil. Lo táctico es lo que más tengo que mejorar. En Argentina estamos uno o dos pasos por debajo de España e Italia», asevera el ala-cierre argentino, deseoso de seguir creciendo como jugador en Segovia. «Espero aprender mucho. Es a lo que vine», apunta, sin ocultar que sus miradas a largo plazo se sitúan en los grandes clubes. «Uno siempre apunta a lo más alto, pero nadie le regala nada a nadie y no es fácil llegar a equipos como El Pozo, Barcelona o Inter».

«Creo que va a rendir muy bien en el equipo; si tiene minutos puede terminar de explotar en Segovia» mATIAS LUCUIX

Para que su adaptación al fútbol sala europeo sea más sencilla, Rolón destaca la acogida que ha tenido en el vestuario. «Diego (Giustozzi) me habló de la juventud del equipo. Yo soy un chico tranquilo y tímido y poco a poco voy hablando más con los compañeros», reconoce, destacando la labor de Buitre, Alberto y Chus en este sentido. También ayuda a su adaptación la tranquilidad de una ciudad de Segovia que encaja con su estilo de vida. «Lo que he visto me parece muy bonita y me gusta».

Competitivo

Inició más tarde que sus compañeros los entrenamientos de pretemporada ya que se encontraba con la selección argentina, aunque ello no ha impedido que compruebe la exigencia física que tiene el fútbol sala en España. «Las primeras semanas han sido duras», apunta sobre sus primeras impresiones de un equipo que espera demuestre la misma competitividad en Liga que en los amistosos de pretemporada. «Somos un equipo joven pero eso no quiere decir que nos vayan a ganar solo con el nombre. Vamos a correr y a proponer en todas las canchas y vamos a luchar por cada partido».

Se define como un jugador de equipo y defensivo, pendiente siempre de ayudar a sus compañeros y con buena salida de balón, con cada vez más facilidad para marcar goles. Sus referentes son Wilhelm (Benfica), Diego Giustozzi y Matias Lucuix. De los dos últimos recuerda su paso por el Caja Segovia y el Pedro Delgado, un pabellón del que se muestra ansioso por ver a rebosar de gente y poder comprobar así el porqué es considerado la catedral del fútbol sala nacional. «Hay cosas en las que todavía no caigo de lo que significa estar aquí. Estoy muy contento», concluye Nico Rolón, quien espera poder dejar huella en Segovia como hicieron ellos. «Sé lo que hicieron aquí y espero llegar a ese nivel algún día».

 

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