Balonmano

Quince minutos bastan para derrotar al Liberbank Cantabria

Rubén Río se dispone a lanzar para anotar uno de sus cinco goles. /Rodrigo Jiménez
Rubén Río se dispone a lanzar para anotar uno de sus cinco goles. / Rodrigo Jiménez

El Recoletas ofrece un recital en el inicio y suma los dos primeros puntos de la temporada

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Quince minutos excelsos del Recoletas Atlético Valladolid fueron suficientes para dejar encarrilada la primera victoria de la temporada en Huerta del Rey, demostrar que este equipo tiene mimbres para hacer un buen balonmano y, lo que es más importante aún, que tiene mucho margen de mejora. Y es que el partido, que comenzó como un cohete para los locales, se fue convirtieron en una batalla ante la agresividad de la defensa cántabra, que intentaba llevar el choque por otros derroteros diferentes al juego.

29 Recoletas Atlético

Incidencias:

23 Liberbank Cantabria

(9+14), Mijuskovic (10 paradas), Muñiz (1), Pla (3), Blázquez (1), Lastra, Silva (1), Valles –siete inicial–, Dimietrievski (1), Postigo (3), Torriko (8,2 de penalti), Zungri (2), Herrero Lon (2), Iglesias (1).

Parciales cada cinco minutos:
2-0, 4-0, 6-1, 9-4, 13-7, 15-9; 17-10, 19-12, 21-14, 24-18, 25-22 y 29-23.
Árbitros:
Rodríguez Estevez y Rosendo López (Gallegos). Excluyeron a Turrado (min. 16 y 26), Roberto (min. 25), Víctor (min. 28), Álvaro (min. 30) y Diego (min.36), del Recoletas, y a Muñiz (min.22), Dimitrievski (min. 32) y Zungri (min. 28 y 56), del Liberbank Cantabria Sinfin.
Incidencias:
Encuentro disputado en el polideportivo Huerta del Rey ante 1.787 espectadores.

No cayó el Recoletas en esa trampa, pero sufrió arbitrarias decisiones de los colegiados que acabaron con el excelente ritmo de juego, para da paso a un partido más ramplón, más farragoso, más de pelea continua. Ahí, la ventaja en el marcador sirvió a los locales para evitar los nervios y sobre todo para sacar el carácter cuando la situación comenzaba a complicarse en la segunda mitad y el Liberbank Cantabria se colocó a tan solo tres goles. Pero ciertamente era un espejismo. El nivel de juego del Recoletas era claramente superior y acabó imponiéndose con total justicia gracias a su defensa, a un portentoso Carlos Calle bajo palos y a un inicio de partido para enmarcar.

Porque los del Recoletas saltaron a la cancha con una intensidad y una precisión que no se había visto en pretemporada. Fueron quince minutos espectaculares, casi de película, donde todo funcionó como un reloj suizo, con una defensa cerrada y perfectamente ordenada en la que los escasos resquicios eran sellados por un soberbio Carlos Calle en la portería. Y en ataque, la presencia de Robin Dourte en el pivote obligaba al Cantabria a centrar su defensa sobre el galo, lo que permitía al Recoletas mover el balón para buscar la superioridad por el lado contrario, donde indefectiblemente Dani Pérez encontraba las mallas cántabras con su exquisita habilidad, o bien Rubén Río se ganaba la posición para el lanzamiento. La exhibición de juego local tuvo como resultado que Postigo anotase el primer gol de los cántabros en el minuto 13 y se llegase al primer cuarto de hora con un elocuente 7-1.

Pero parece que lo bueno no puede durar siempre. Y esta vez no fue el rival quien tuvo capacidad para frenar la avalancha de juego y efectividad local, sino que fueron los colegiados los que con polémicas exclusiones destrozaron el ritmo del Recoletas. Nada menos que cuatro exclusiones en los siguientes quince minutos para los de Óscar Ollero. Porque tampoco el Cantabria supo aprovecharse de estas circunstancias ya que apenas pudo reducir las diferencias y eso que el juego vallisoletano comenzó a espesarse en ataque, apareciendo las pérdidas con un Adrián Fernández que alternaba las de cal y las de arena en la dirección. Pero atrás, la defensa vallisoletana mantenía el tipo como podía en inferioridad, con un Carlos Calle bajo los palos espectacular, para llegar al descanso con un contundente 15-9.

Sin lugar a dudas, sin las cuatro exclusiones en los últimos quince minutos, el Recoletas pudo haber roto definitivamente el partido, pero los seis goles se antojaban también suficiente ventaja ante un Cantabria que había sido incapaz de reducir la diferencia en superioridad.

Tras la pitada de la grada a los colegiados en el descanso, ambos equipos regresaron a la cancha en las mismas condiciones que lo habían dejado. Ya no se vio el juego fluido de los primeros minutos. Los del Recoletas parecían limitarse al intercambio de goles y los primeros quince minutos el marcador mantuvo los siete goles de diferencia. El técnico cántabro se dio cuenta de que algo había que cambiar para intentar luchar por la victoria y colocó un 5-1 en la defensa. Y eso sí que hizo daño al Recoletas. Por momentos, el ataque se hundió por completo, con acciones en las que ni siquiera se llegaba a lanzar. El Cantabria olió la sangre y se lanzó a la desesperada. Torriko entraban en la zaga local como un cuchillo, sin que los defensores locales pudiesen evitarlo, sobre todo para no incurrir en exclusiones. Poco a poco, el marcador se estrechaba, mientras el electrónico iba a cámara lenta. Del 22-15 se pasó en apenas ocho minutos a un 25-22, que obligó a Óscar Ollero a parar el partido.

El Recoletas no estaba dispuesto a tirar por tierra el excelente partido y volvió a la pista con las ideas muy claras. Dourte volvió a ser el señuelo y el equipo le echó coraje y calidad para dar el do de pecho final. También en defensa el equipo cerró filas, con unos soberbios Nico y Turrado, y sobre todo con un Calle que estuvo en todos los sitios en el momento preciso. Un parcial de 4-1 en estos minutos finales, con exclusión incluida del italiano Zungri, fue una muestra más de que el Recoletas cuando juega centrado es capaz de lo mejor. Incluso de salvar situaciones comprometidas.

Sin lugar a dudas, esta victoria, la primera en casa, no solo suma dos puntos para el Recoletas, sino que consolida la confianza en sus propias cualidades, con las que puede dar más de una sorpresa.

Y es que ahora el caprichoso calendario depara al Recoletas dos de los huesos más duros de la competición, como son el Ademar el próximo viernes, y la siguiente semana, el invencible Barcelona.

«Hemos sabido superar los momentos malos», afirmó Óscar Ollero

:: M. A. P.

Un gran peso de encima se quitó Óscar Ollero con la victoria del equipo en su primer partido de Liga ante su afición en Huerta del Rey. Tras la derrota de la primera jornada en el campo del recién ascendido Nava después de ir por delante en el marcador, el equipo estaba obligado a dar la de cal y lo hizo. Yasí lo expresaba el técnico vallisoletano en su debut oficial. «Me quito el sombrero ante mi equipo. Hemos tenido momentos muy buenos y otros quizás malos, pero estoy muy satisfecho especialmente de que hemos sabido sacar el carácter cuando ha sido necesario y hemos superado los momentos malos. En Nava cometimos errores que hemos corregido», comentó Óscar Ollero.

Para el técnico vallisoletano, «el Cantabria no podía contrarrestar nuestro juego y ha intentado sacarnos del partido. Por otro lado, también algunas decisiones arbitrales les han metido en el choque, pero afortunadamente el equipo ha respondido muy bien».

Prácticamente el Recoletas jugó todo el partido con Manu y Dani en los extremos debido a la convalecencia de Miguel Camino y las molestias de Serrano, que finalmente no llegó a saltar a la pista. «Serrano había tenido molestias, pero me dijo que estaba bien en el calentamiento, por eso dejamos fuera de la convocatoria a Claudio Ramos. Luego, le comenté a Serrano que si no era muy necesario, lo mejor era no arriesgar».

En cuanto a la actuación de Robin Dourte, el técnico reconoció que «cuando jugamos con él en ataque las defensas se ven obligadas a volcarse sobre él y ello nos facilita buscar la superioridad en el lado contrario. De todas formas, todavía tiene mucho que mejorar».

Por su parte, Rodrigo Reñones lamentó que «los problemas que tuvimos de inicio nos lastraron todo el partido. Lo intentamos, pero el Valladolid fue superior».

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