Palencia reúne a la generación del oro de Túnez de balonmano

Alberto Entrerríos, Rubén Garabaya e Iker Romero, en el Pabellón Municipal de Deportes de Palencia. /Antonio Quintero
Alberto Entrerríos, Rubén Garabaya e Iker Romero, en el Pabellón Municipal de Deportes de Palencia. / Antonio Quintero

Los hermanos Entrerríos, Garabaya, Hombrados, Romero y el exseleccionador Juan Carlos Pastor se dieron cita en el Pabellón de Deportes durante el Torneo Internacional

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Lo mejor del balonmano patrio se dio cita estos días en el Pabellón Municipal de Deportes de Palencia gracias al Torneo Internacional. Exjugadores y entrenadores nacionales no quisieron perderse la oportunidad de ver en directo a la selección española y empaparse de los conocimientos que ha puesto sobre la mesa el equipo de Jordi Ribera.

Entre el sinfín de ilustres del balonmano, destaca el encuentro que se ha vivido en Palencia con la generación que conquistó el mundo con el oro de Túnez. Y es que en las gradas y en el palco de la remodelada instalación palentina han pasado estos días exjugadores como Alberto Entrerríos, Rubén Garabaya, Iker Romero, Joseja Hombrados, además del ahora capitán del combinado nacional, Raúl Entrerríos, y el seleccionador que guió a ese equipo hasta alzarse con la medalla de oro, el vallisoletano Juan Carlos Pastor.

Imágenes del Mundial de Túnez en 2005.

Han pasado casi catorce años desde que España derrotase en Túnez a Croacia, después de un campeonato que fue de menos a más y que podría haber tenido un final muy distinto de no haber ganado Croacia a Serbia y Montenegro, pues la selección hubiese quedado apeada en la fase de grupos. En semifinales, los de Pastor se deshicieron de los anfitriones y en la final, ante Croacia, Los Hispanos no tuvieron piedad (40-34). «Han pasado muchos años y para mí es muy ilusionante que aún se nos recuerde por ese campeonato. La selección ha seguido ganando grandes títulos y haciendo grandes actuaciones. Aquella fue la primera y siempre es importante que nos recuerden», destaca en Palencia Rubén Garabaya. El pivote fue una pieza importante para su técnico en la selección y por aquel entonces también en el Balonmano Valladolid, donde Pastor compaginaba sus labores de seleccionador con el día a día de uno de los equipos punteros nacionales en esas temporadas. «Se implantó una forma de jugar bonita e inteligente. Nuestros jugadores son creativos, diferentes a lo que hay en Europa y ahí, principalmente, radica nuestro éxito», sentenció el técnico vallisoletano, que dirige en la actualidad al conjunto húngaro del Pick Szeged y que visitó Palencia el sábado con la intención de profundizar y formar a los entrenadores del futuro, a la vez que dirigía a los jugadores de los dos clubes palentinos.

Cuando el dorado no relucía en los cuellos de los jugadores

Había una vez que los jugadores de la selección española de balonmano no se colgaban medallas de oro al cuello. Eran otros tiempos. Pero sin esas generaciones, los éxitos conseguido por el combinado nacional no hubiesen llegado. Eso lo saben también dos ilustres del balonmano como Javier Cabanas y Antonio Carlos Ortega, que también se dejaron ver por el Pabellón Municipal de Deportes durante el Torneo Internacional. «En los últimos años, hemos dado ese pasito que a nosotros nos faltó. La mayoría de estos jugadores han ganado medallas, cosa que yo no conseguí por desgracia. Mi generación sembró una semilla que se está recogiendo ahora. El éxito actual viene precedido por muchas generaciones. La primera, por aquella que se clasificó por primera vez para los Juegos Olímpicos de Munich 72», destaca Javier Cabanas, que ha disputado cuatro Olimpiadas. «Creo que por nombre tenía más mi generación, pero hemos ganado mucho menos que ellos. Con los últimos cuatro o cinco entrenadores de la selección, el nivel ha sido muy alto», afirma Antonio Carlos Ortega, que jugó en la generación de Urdangarín y Talant Dujshebaev, con los que consiguió el bronce en los JJOO de Sidney.

Pero si una característica ha predominado en la generación del oro de Túnez fue la humildad y honestidad y jugadores como Alberto Entrerríos se quita méritos al hablar de si su selección plantó la primera semilla de los éxitos que han seguido llegando al combinado nacional. «Está selección está recogiendo el testigo de aquellos que empezaron mucho antes que nosotros. Se ha bebido de muchos otros estilos, que creo que desde la era de Juan Carlos Pastor no ha cambiado enormemente. Ha habido alguna variación y Jordi Ribera está recogiendo esa mezcla de estilos, a la par que imprime su identidad. Da igual a que jugador llames, que ya viene con ese ADN», apunta el mayor de los Entrerríos, que elogia el trabajo y dedicación de su hermano. «Mi hermano está demostrando que le queda mucho balonmano. Está a buen nivel físico y junto con Dani Sarmiento, está llamado a conservar la capitanía del ataque. Por una parte es impresionante y por otra nos deja la duda de qué jugador va a recoger el relevo en el juego de la selección. Aún así aguantarán hasta Tokio», continúa.

Precisamente su hermano, Raúl, es el único componente que sigue en la selección de 2019. En Túnez, a sus 24 años, se empapó de todos los conocimientos que pone en práctica hoy en día al ser el capitán de la actual selección, con la humildad y compromiso que siempre han caracterizado a los dos Entrerríos. «Llevó unos cuantos años con España. Estoy muy orgulloso y muy ilusionado. Aquí, no hay más que el equipo, en el que todos tiramos del carro», sentencia Raúl.

Con mesura al Mundial

La experiencia de estos jugadores, referentes a nivel internacional del balonmano, obliga a la actual selección a ir con mesura al Mundial de Alemania y Dinamarca, a pesar de ir como uno de los favoritos. «España, lleva el estandarte de estar en el 'top' cinco. A partir de ahí, todo lo que pueda suceder será bienvenido. España tendrá aspiraciones, va a sufrir. Siempre damos por hecho que estaremos en las semifinales, pero luego, cuando estás ahí, cambia. Si venimos con algo en el cuello, será un éxito», destaca uno de los porteros de aquella selección, Joseja Hombrados, actual presidente de la federación madrileña.