El Chocolates Trapa Palencia le roba la etiqueta de favorito al Bilbao

Los jugadores del Chocolates Trapa celebran la victoria con su afición. /Marta Moras
Los jugadores del Chocolates Trapa celebran la victoria con su afición. / Marta Moras

Urko y Vasturia lideraron una actuación coral de todo el equipo, que desarboló por completo el potencial del Retabet Bilbao

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Y llegó el día del partidazo. Y no defraudó, por lo menos para el Chocolates Trapa Palencia, que ayer se sentó en la mesa de los favoritos gracias a un completo encuentro en todas las facetas del juego (tan solo el matiz de los rebotes ofensivos lastró en algunos momentos a los morados). Ayer, los palentinos demostraron que son candidatos a todo esta campaña y el objetivo de la Copa Princesa y del ascenso no son unas utopías para los morados. Pero para eso aún queda mucho.

78 Chocolates Trapa Palencia

Grimau (5), Sanz (7), Urko (13), Gustys (7), Vasturia (15) -quinteto inicial- Kone (8), Zubizarreta (7), Cvetinovic (8), Hermanson (8), Toledo (-).

71 Retabet Bilbao

Matulionis (14), Brown (10), Salgado (10), Lammers (15), Demetrio (-) -quinteto inicial- Schreiner (-), Cruz (5), Larsen (12), Martínez (5), Huertas (-).

Un triple de Brown inauguraba el partido para poner en evidencia la calidad de un escolta que atesora muchos puntos en su muñeca. Esa acción era contestada por Gustys (cómo ha mejorado su lanzamiento de media distancia desde que porta la camiseta morada, aunque en los tiros libres aún le queda mucho por aprender) y un triple de Sanz. Los dos conjuntos estaban acertados de cara al aro, sabedores de la importancia que tenía que ninguno se escapara en el electrónico. Las canastas se intercambiaban hasta tal punto que las ventajas no superaban los cinco puntos. Tan solo la segunda falta de Demetrio inquietaba a Álex Mumbrú, que le mantenía en el banquillo. Grimau, Sanz y Vasturia anotaban sendas canastas, que eran respondidas por un parcial de cero a siete de los vascos. Antes de que concluyera el primer periodo, un dos más uno de Vasturia y un mate de Kone cerraba con una ventaja de cinco puntos a favor de los morados (20-15).

La mejoría Zubizarreta

Cvetinovic se encargó de enchufar a los suyos en el inicio del segundo cuarto. A la entrega del serbio se sumaba el acierto de Zubizarreta, que va ganando confianza cada vez que pasan las jornadas. Tan solo el juego interior del Bilbao, con Larsen y Lammers como protagonistas, era capaz de parar el arreón del Chocolates Trapa, que se empezaba a distanciar en el marcador. El tiro exterior también hizo acto de presencia. Edu Martínez y Calvin Hermanson, los dos mejores tirados de la categoría para Alejandro Martínez lo demostraron en este cuarto. Especialmente el americano, que, con ocho puntos (no anotó más en todo el partido), fue el encargado de que los morados superaran la barrera psicológica de los diez tantos. Aún así, los palentinos estaban más cómodos sobre la cancha. Por el lado vasco, tan solo el rebote ofensivo les servía para que la sangría no fuese mayor al descanso (46-31). Hasta Mumbrú se desesperaba en el banquillo.

En la segunda parte se vio una de las mejores defensas de los morados esta temporada. El ataque funcionaba hasta el punto de que Urko, recuperado de su lesión de espalda, se unió al festival anotador con un triple y una canasta de dos que ampliaba la diferencia por encima de los veinte puntos. Todo funcionaba. Tan solo Matulionis, con dos triples, intentaba que la brecha no se abriera más, aunque los palentinos controlaban la diferencia. El duelo en la dirección entre Zubizarreta y Salgado, maestro y alumno en años anteriores en Bilbao, se daba en la cancha a base de dos triples consecutivos para mandar el partido al último periodo con un más 17 a favor del Chocolates Trapa.

Con todo prácticamente decidido arrancó el último cuarto. Diez minutos que sirvieron para demostrar que el Bilbao es uno de los favoritos y que se amolda perfectamente a la presión. Juega con ella y se la trasmite a los rivales, sobre todo cuando el acierto vasco rebajaba la diferencia a menos de diez puntos.

Los fantasmas del último partido en casa contra el Iberojet Palma, donde los baleares dieron la vuelta al marcador en diez minutos, sobrevolaban el pabellón, aunque en esta ocasión, los pupilos de Martínez estaban bien aleccionados y la remontada fue un mero espejismo. La intensidad de la plantilla volvió a relucir en los instantes finales y hasta en la última jugada, con el partido ya sentenciaba, Alejandro Martínez se encargaba de alentar a Jorge Sanz, que mareaba a Javi Salgado en vez de buscar el aro. Finalmente terminó perdiendo el balón y el Bilbao maquilló el resultado con un más siete para los palentinos. A lo mejor se acuerdan de este ataque en un futuro.

 

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