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Jengibre, un toque a cítrico, picante y fresco

Jengibre, un toque a cítrico, picante y fresco

Interesante por sus efectos y en gastronomía por sus notas cítricas y frescas, su toque picante y su aroma único

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

Es costumbre en el norte, especialmente en Galicia, donde la humedad hace estragos en las articulaciones, combinar jengibre con limón y agua, y apurar la bebida, fácilmente un litro diario, para paliar los efectos del mal tiempo y la edad, que todo hay que decirlo. Y es que el jengibre, como su compañera la cúrcuma, es un potente antiinflamatorio que acompaña bien a la vez y parece apropiado en un centenario.

Interesante por sus efectos y en gastronomía por sus notas cítricas y frescas, su toque picante y su aroma único.

El jengibre o kion es una planta perteneciente a la familia de las zingiberáceas que crece en todas las regiones tropicales del mundo. Puede llegar a tener 90 centímetros de altura y hojas de 20 centímetros. Además, consta de un tallo subterráneo, muy preciado por su aroma y ese ligero pero potente sabor picante, responsable de su cualidad antiinflamatoria. Es la cocina asiática la que más lo incorpora en su día a día, pero cada vez tiene más espacio en los menús mediterráneos, y hasta están de moda las infusiones, solo o con cítricos o cúrcuma.

El jengibre de mayor calidad se cultiva en la India, Australia y Jamaica. Sin embargo, el más frecuente es el que procede de China y Perú. Puede usarse como especia pero también como planta medicinal. Entre sus indicaciones, destaca como estimulante gastrointestinal, tónico y expectorante. También resulta útil para reducir los síntomas de los cólicos, la diarrea y otras molestias gástricas, y hay quien dice que ayuda en los mareos y náuseas.

En la cocina asiática se emplea sobre todo como condimento en el marisco y en el cordero, en la cocina china. En Occidente, el jengibre se usa en polvo para aderezar platos dulces. Es habitual en caramelos, en el ginger ale o en las famosas galletas con forma, sobre todo, de muñecos.

Con chocolate negro y otros postres aporta un interesante toque cítrico. Además, es un estimulante de los receptores de la serotonina, la hormona de la felicidad, un antidepresivo natural, ayuda a mantener el buen humor y puede incorporarse también a zumos o condimentar todo tipo de platos, carnes, pescados y hasta verduras.

El historiador romano Plinio escribió sobre la exquisitez de esta especia, que se vendía muy cara, y en la Europa medieval se convirtió en una de las más importantes del mercado.

Tubérculo articulado, en forma de mano o rizomas. Es la parte esencial de la planta, de un olor fuerte aromático, con sabor agrio y picante. Los rizomas son de color cenizo por fuera y blanco amarillento por dentro. Las hojas son alargadas, como las de maíz cuando apenas brotan de la tierra y envuelven con su vaina el tallo. La parte que se utiliza es la raíz (el rizoma), pelada y sin corcho.