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Unos huevos fritos de 150 años

Los propietarios del local, Juan Luis y Mercedes, posan con el plato más demandado por los comensales/. A. D. S.
Los propietarios del local, Juan Luis y Mercedes, posan con el plato más demandado por los comensales / . A. D. S.

En Pinillos de Polendos basta para ser feliz un buen huevo frito con lomo, chorizo y ensalada

ANDREA D. SANROMÁPinillos de Polendos (Segovia)

Huevo frito, lomo, chorizo y ensalada. Este es el plato insignia del centenario Venta Pinillos, que desde hace más de 150 años conquista a vecinos y foráneos, en el municipio segoviano de Pinillos de Polendos.

Mercedes García y Juan Luis Eugercios han cumplido ya 18 años al frente de este negocio familiar que comenzó con los tíos de la señora Matilde, la abuela de Mercedes, que impulsó el negocio con una sencilla receta a la que pocos se resisten. «Hay gente que nos dice, hoy vamos a hacernos un Venta Pinillos, que son unos huevos fritos con chorizo», bromea Mercedes, la tercera de cuatro hermanas que, después de vivir en Madrid unos años, regresó a su pueblo para continuar con el negocio.

Con dos comedores con capacidad para 20 y 24 personas, trabajan con reserva los fines de semana. «A diario está todo más tranquilo», indica. Cada semana pasan por sus sartenes casi 700 huevos de una granja de Escalona del Prado, que se suman a los 25 o 30 lomos de Cantimpalos. «El adobo lo hacemos nosotros», aclara Juan Luis y coincide con su mujer en que la calidad de los productos «es fundamental».

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En sus paredes se agolpan recuerdos de todo un siglo: fotografías antiguas, actuales, familiares, dibujos y varias tallas en madera, estas últimas, debido a la afición de Juan Luis.

De ambiente familiar, la Venta Pinillos ha apuntado la evolución en el mundo de la hostelería. «Está claro que la crisis se notó y que también ha cambiado la forma de consumir», señala Mercedes. En este sentido, recuerda de su niñez que eran las cenas las que generaban más trabajo y, sin embargo, ahora «la gente vive más de día». La despoblación también es otro factor que preocupa. En Pinillos de Polendos apenas son 54 habitantes y eso supone tener que trasladarse a Cantimpalos o a Segovia.

Venta Pinillos, en sus inicios, fue un lugar de paso para los arrieros que se marchaban en dirección a Cantalejo, Sepúlveda o Turégano y hacían parada para descansar. «Aquí se hacía el cambio de tiro de caballos. Dejaban sus animales en las cuadras, comían y descansaban», señala Juan Luis. Ahora, 150 años después, a 19 kilómetros de Segovia, sigue siendo un lugar dónde disfrutar de un plato tan único como característico: huevos fritos con chorizo, lomo y ensalada.

 

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