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Un escaparate de seis millones y medio

Salón de los Grandes Vino de Castilla y León. /Ramón Gómez
Salón de los Grandes Vino de Castilla y León. / Ramón Gómez

Las bodegas confirman que el Salón de los Grandes Vinos de Castilla y León les ofreció oportunidades para cerrar acuerdos de negocio y establecer nuevas relaciones con el sector

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROMadrid

Madrid es uno de los principales mercados, puesto que es un escaparate para nuestra marca por la cantidad de visitantes que tiene esta ciudad». La opinión de María Añíbarro, de Losada Vinos de Finca, es compartida por muchas de las 113 bodegas que participaron el pasado lunes en la segunda edición del Duero Wine: Salón de Grandes Vinos de Castilla y León. «En los últimos dos años la afluencia de turistas con alto poder adquisitivo ha aumentado y esto se ve reflejado en la restauración madrileña, que se ha modernizado», continua María Añíbarro. «Demanda nuevas denominaciones y varietales, como la mencía y la godello, con vinos más modernos como los del Bierzo», añade. De hecho, aunque está bodega exporta el 50% de sus producción, Madrid, donde cuenta con distribuidor, consume el 15% de sus vinos.

Lo cierto es que en la capital madrileña se toman el 80% de las decisiones de compra de vinos y es el lugar al que van a parar el 40% de los vinos de Castilla y León, según los datos de la consultora Nielsen que maneja la Junta. Por ese motivo, la Consejería de Agricultura y Ganadería eligió esta plaza, por segundo año consecutivo, para acercar una buena representación de los mejores vinos de la comunidad autónoma, amparados por alguna de las trece denominaciones de origen o la Indicación Geográfica Protegida Vino de la Tierra de Castilla y León. Una plaza que cuenta con más de tres millones de habitantes empadronados en la capital, que se elevan a los seis millones y medio si se suma el área metropolitana. Eso, al margen del número de turistas, que rozó los 12 millones el pasado año en la Comunidad de Madrid.

«El Salón de los Grandes Vinos es una oportunidad para darnos a conocer, sobre todo las denominaciones de origen pequeñas, como es el caso de Cigales, donde el presupuesto es muy limitado y tenemos que aprovechar todo lo que nos caiga del cielo, como en este caso», señala Inés Muñoz, gerente de Bodega Hiriart, quien confirma que «en Madrid queremos estar todas las bodegas de España». Esta pequeña bodega de la DO Cigales vende en Madrid sobre todo rosados, mientras que «el distribuidor lleva tintos casi bajo pedido».

El mercado es una auténtica vorágine con infinidad de marcas de vinos, así que cualquier ayuda para lograr una mayor visibilidad es fundamental para este tipo de bodegas familiares. «He conocido a unos cuantos blogueros, algún distribuidor para otra provincia, y sobre todo viene bien para que tu marca suene. También me preguntó bastante gente por las visitas, que vienen muy bien porque luego siempre compran algo, y el boca a boca es importante», afirma.

María Añíbarro reconoce que se vio sorprendida por la gran afluencia de público, «puede verme con clientes de hostelería, tiendas, 'catering' y periodistas» y, además, la cita «sirvió de ayuda al equipo comercial de nuestro distribuidor en Madrid».

Un caso diferente es el de Ocellum Durii , una bodega familiar de la DO Arribes todavía más pequeña. Solo elabora 5.000 botellas. «No tenemos distribuidor en Madrid y, aunque no pudimos contactar con ninguno, sí que acordamos algunas ventas con responsables de tiendas, restaurantes e importadores», explica Cintia Garrido Granado. «Acudir al evento nos dio más visibilidad en el sector y nos ofreció bastantes oportunidades de negocio», señala.

Óscar Hernando, sumiller y propietario del restaurante Maracaibo de Segovia, tiene distribuidor en la capital de España desde el año 2009, pero el salón le ha servido tanto para atender a sus compradores como para conocer otros posibles clientes. Elabora entre 4.000 y 6.000 botellas, depende de añadas, en su bodega Pago El Almendro, en la DOP Valtiendas. Una pequeña producción de la que vende el 30% en Madrid.

La Bodega Javier Sanz Viticultor, de la DO Rueda, comercializa en Madrid el 28,5% de sus producción. Laura González afirma que la cita ha servido «para ampliar la visibilidad de la marca y mantener las relaciones comerciales y profesionales con el sector, además de establecer nuevos contactos con medios de comunicación especializados».

Hay otro punto de vista. También es importante establecer relaciones con los bodegueros y conocer nuevas bodegas y novedades enológicas para alguien como Pino Pérez Goyanes. La fundadora de www.trotavinos.com argumenta que, como guía de vinos y organizadora de eventos, le resulta útil acudir a este tipo de convocatorias porque «necesito conocer bien mi terreno de juego, que es Castilla y León, sus bodegas, sus vinos y sus bodegueros». Así, el pasado lunes, regresó de Madrid «con varios contactos interesantes». También es traductora especializada en vino «por lo que nunca se sabe cuándo puede surgir una buena oportunidad de colaboración». Este evento brinda una gran oportunidad para «aprender más de vino y conocer los nuevos proyectos y elaboraciones», afirma.

Salón de los Grandes Vinos de Castilla y León en Madrid.
Salón de los Grandes Vinos de Castilla y León en Madrid. / Ramón Gómez

Un gran peso

El sector vitivinícola tiene un gran peso en la economía de Castilla y León. Según desveló el pasado lunes la consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, la facturación de vinos de calidad de la región superó por primera vez los 1.000 millones de euros en 2018. Además, el sector da trabajo a 19.000 personas, de las que 15.500 son viticultores y 3.500 son empleos directos generados por las 665 bodegas registradas en la comunidad autónoma. Así mismo, la vitivinicultura desempeña un papel crucial en la fijación de población en el medio rural. Los vinos de Castilla y León acaparan el 24,4 % de la cuota de mercado nacional en alimentación y hostelería. Del total de la facturación del mercado vinícola en España, el 27,3% procede de vinos de la de la comunidad autónoma.