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Una carrera de fondo: 363 jurados catan 9.150 vinos en tres días en la ciudad suiza de Aigle

Inauguración de las catas a ciegas eb el Centro Mundial Ciclista de Aigle, en Suiza. /CMB
Inauguración de las catas a ciegas eb el Centro Mundial Ciclista de Aigle, en Suiza. / CMB

La primera sesión de cata del 26º Concurso Mundial de Bruselas ha comenzado hoy con espíritu muy competitivo

EL NORTEValladolid

La primera sesión de cata del 26º Concurso Mundial de Bruselas ha comenzado hoy con espíritu muy competitivo. Los 363 jurados se encuentran en el Centro Ciclista Mundial de la UCI en Aigle, en Suiza. Las catas a ciegas tienen lugar en la sede de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y los exopertos están rodeados por una pista ciclista de 200 metros.

Del 2 al 5 de mayo, los jurados evaluarán hasta 50 vinos por día y por persona. Las muestras se dividen en series homogéneas, teniendo en cuenta criterios como el origen, la variedad de uva, el contenido de alcohol, el contenido en azúcares residuales y el precio.

Hasta 9.150 vinos de 46 países productores compiten este año. El país anfitrión han inscrito cerca de 600 vinos en el concurso (dos veces y media más que en 2018) y ha ascendido al 5º lugar entre los países concursantes, precedido únicamente por Francia, España, Italia y Portugal. A modo de comparación, Suiza ha participado en el concurso desde su creación en 1994, con sólo ocho vinos registrados en la primera edición.

«Después de China, el concurso vuelve a sus orígenes europeos, en un país con una historia vitivinícola que comienza con el Imperio Romano. Suiza apuesta por la calidad con un impresionante 95% de los vinos etiquetados con DOP y una magnífica variedad de uva» declara Thomas Costenoble, director del Concours Mondial de Bruxelles. «Nuestros anfitriones tienen todo lo necesario para que esta edición sea inolvidable y para asegurarnos de que tengamos experiencias que permanecerán en nuestra memoria durante mucho tiempo.»

La ceremonia de inauguración tuvo lufar el pasado 1 de mayo en los salones de un antiguo palacio suizo, sede de la Escuela Suiza de Hostelería de Leysin y miembro del Swiss Education Group. Esa noche llevó a los invitados del concurso a un viaje de descubrimiento de Suiza. Para concluir la velada, una multitud de espectáculos y entretenimientos tradicionales deleitaron al público. Finalmente, un taller de chocolate y un buffet de especialidades locales dierona conocer el auténtico sabor suizo.

«El Concours Mondial de Bruxelles en Aigle es un evento de alcance nacional, por lo que hemos querido que refleje las principales características de nuestro país», explica Frédéric Borloz, presidente del comité organizador del CMB Aigle 2019. «Entre otras cosas, se destacan la proximidad entre la ciudad y los Alpes, la calidad del transporte público, las tradiciones y nuestra relación armoniosa con la naturaleza.»

«La organización del Concours Mondial de Bruxelles en el corazón de la región vitivinícola más grande de Suiza ofrece un marco que refleja la extrema delicadeza de la chasselas, la variedad de uva de la Suiza francófona por excelencia», afirma Philippe Leuba, Consejero de Estado de Vaud. «Este tesoro de la viticultura suiza es aún poco conocido fuera de nuestras fronteras. Este concurso es también un escaparate excepcional que honra el trabajo de los viticultores de todo el mundo.»

El país anfitrión ha proporcionado vinos de más de 50 de las 300 variedades de uva que participan en el concurso este año. A pesar de ser el vigésimo país del mundo en cuanto a superficie plantada, Suiza produce cerca de 240 variedades de uva diferentes en 148 kilómetros cuadrados de viñedos. Las variedades autóctonas representan el 36% de la vendimia suiza.

El jurado del Concours Mondial de Bruxelles ha tenido la oportunidad de informarse sobre las variedades de uva suizas durante las clases magistrales impartidas por ponentes de renombre como Paolo Basso, Mejor Sumiller del Mundo 2013, y el doctor José Vouillamoz, uno de los pioneros de la filiación de las variedades de uva a través de la caracterización por perfiles de ADN.

Además de las clases magistrales y de las catas, el programa de cuatro días incluye visitas a numerosas bodegas de las mayores regiones vitivinícolas de Suiza, el Valais y el Vaud, que representan el 58% de la producción vitivinícola suiza. Desde las cimas alpinas hasta el Château d'Aigle, el descubrimiento de lugares insólitos ofrecerá a los miembros del jurado una auténtica experiencia.