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Los blancos y rosados, y los tintos más ligeros son para el verano

Varias copas con vinos. /Henar Sastre
Varias copas con vinos. / Henar Sastre

Las altas temperaturas aconsejan elegir referencias con menos alcohol y sin paso por madera

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROValladolid

Las temperaturas ya se han disparado este verano con una ola de calor que invita a beber agua continuamente para evitar la temida deshidratación. Pero eso no significa que haya que renunciar a una bebida tan nuestra como el vino para acompañar nuestros platos preferidos. Eso sí, es conveniente elegir los mejores vinos para que se adapten a los gustos y necesidades alimenticias de esta época del año. Las opciones son mútiples y diversas en la denominaciones de origen de Castilla y León.

Si nuestro cuerpo nos pide sopas frías, como gazpachos, salmorejos o ajos blancos, y cremas de calabacín y zanahoria, así como ensaladas variadas, frutas, batidos y otros platos ligeros para saciar el apetito, es primordial adaptar el consumo de vino a los rigores estivales. Como el alcohol se asocia a la calidez, los vinos de alta graduación no son aconsejables durante los meses con temperaturas más altas.

La mejor elección es recurrir a vinos blancos y rosados, afrutados, con mayor acidez y ligeros en carga tánica. Vinos que acompañan a la perfección tanto los aperitivos como las ensaladas y las sopas frías, pero también los pescados. Como la crianza también aporta calidez a los vinos blancos, no sólo a los tintos, también resulta clave apostar por vinos sin paso por madera y poco tánicos.

Por todo ello, aconsejamos recurrir a los vinos blancos de la Denominación de Origen Rueda, donde incluso encontramos bebidas elaborasdas con vino de menor graduación, como son los llamados frizantes, pero también un chispeante espumoso. Serán la pareja ideal para ensaladas y arroces, y también para el marisco, almejas, mejillones y berberechos, y algunos pescados, como la merluza o la lubina.

La Denominación de Origen Cigales pone en la mesa gran cantidad de rosados, muy frescos y afrutados, y con una gran gama aromática, que acompañan también los platos de verano, incluso una buena tabla de quesos cremosos, más ligeros, o unas tostadas untadas con tomate y aceite de oliva virgen para acompañar a los embutidos. De igual forma que los blancos, los rosados forman un buen matrimonio con cremas frías, ensaldas, arroces, pescados, mariscos y bivalvos.

Otras denominaciones de origen, como Arlanza, Tierra del Vino de Zamora, Vino de Calidad de los Valles de Benavente y León, cuentan con una buena gama de rosados.

Además, es el momento de buscar vinos con más acidez que compensan la posible grasa de algunos de los platos, como el salmón o la corvina, pero también la clásica paella, un requisito que cumplen los blancos de la variedad godello de la Denominación de Origen Bierzo o los de albillo real de la DOP Cebreros.

Para no relegar del todo los tintos en verano, es aconsejable recurrir a tintos sin crianza y a aquellos elaborados con métodos como la maceración carbónica, puede encontrarlos en las denominaciones de origen León, Bierzo y Toro, incluso en Ribera del Duero. Se trata de vinos que armonizan de forma muy adecuada con sardinas a la brasa o cualquier receta con atún rojo. Otras comarcas como Arribes, Sierra de Salamanca o Valtiendas disponen de tintos más ligeros y adecuados para las temperaturas estivales.