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Alumnos aventajados

Brindis con rosado en el restaurante María de Valladolid. /Ramón Gómez
Brindis con rosado en el restaurante María de Valladolid. / Ramón Gómez

Los rosados, a diferencia de los blancos y los tintos, son los primeros vinos en salir al mercado

ANDREA D. SANROMÁ Valladolid

Bendito mes que empieza por Todos los Santos y termina por San Andrés. Así reza el refranero popular sobre el mes de noviembre. Una alegría motivada porque coincidiendo con el último día de ese mes, se levantaba la prohibición de vender vino con anterioridad por no considerarse apto para su consumo. Pero siempre hay una excepción, y en esta ocasión tiene color rosado y celebra su estreno en el mes de febrero. Y es que en el mundo de los vinos, los claretes, a diferencia de los blancos y los tintos, se convierten en el alumno aventajado, porque son los primeros en disposición de ser disfrutados.

En la localidad vallisoletana de Mucientes, desde hace más de diez años, organizan la Fiesta del Primer Vino para recordar la antigua tradición de los vinateros de los pueblos de la comarca, que tenían por costumbre abrir las bodegas para dar a probar a sus vecinos los primeros vinos del año antes de que salieran a la venta. La celebración tiene su lógica para los vecinos del entorno, porque los rosados eran el único tipo de vino que se producía. Así pues, era común colocar un palo con un trozo de tela blanca señalizando los puntos de venta. En este sentido, la alcaldesa de Mucientes, Emiliana Centeno, explica que en una zona como el cuarto de San Pedro, un barrio de bodegas subterráneas documentado desde 1528, podía haber doscientas cavidades y no todas producían vino para la venta. «La mayoría hacían sus vinos para consumo familiar y eran unos pocos los que, al tener más majuelos en propiedad, elaboraban mayores cantidades».

Aunque la opción de la rama con el trozo de tela no es la única técnica publicitaria de la época. Hay quienes optaban por colocar una rama, lo que derivaría en el término 'vino en rama', que según el presidente de la Denominación de Origen Cigales, Julio Valles, se caracterizaba por ser turbio. «No se había decantado y había que esperar a que las impurezas bajaran al fondo de las cubas», asegura.

En Mucientes, el primer vino se refiere exclusivamente al clarete. Una tradición que se arrastra desde hace más de cuatro siglos, porque «eran los únicos que ya podían estar en disposición de beberse en estas fechas», insiste Valles, mientras que para los blancos todavía hay que esperar un poco más. Por cierto, que la tendencia de criarlos sobre lías implica emplear más tiempo, antes de su comercialización. «Desde que se hace el vino, el hecho de tenerlo por lo menos tres o cuatro meses sobre lías, mejora su calidad», comenta.

Exhibición de vinos rosados en el Restaurante María de Valladolid.
Exhibición de vinos rosados en el Restaurante María de Valladolid. / Ramón Gómez

Por supuesto, en lo que se refiere a los tintos, tanto crianzas como reservas, en estos momentos se da la bienvenida a los que comenzaron su elaboración hace dos, tres o cuatro años. Aunque cabe señalar que tanto los blancos como los tintos jóvenes comenzarán a venderse en el primer semestre del año.

Pero sin duda, para los vinos rosados, es a partir de noviembre cuando llega la celebración, coincidiendo con lo indicado en las órdenes de los ayuntamientos donde se especificaba la prohibición de no vender vino antes de San Andrés, cuando los bodegueros indicaban con una rama que disponían de vino para probar. En el siglo XVIII había una tradición en las tabernillas de Valladolid de colocar un tapiz o alfombra para informar de la existencia del entonces llamado 'chocolate de carpeta', que era el término empleado para los primeros vinos .

La undécima Fiesta del Primer Vino de Mucientes se celebra este domingo, entre las 11 y las 15 horas, en una carpa climatizada ubicada en la Ronda de las huertas de la localidad mucenteña. El saludo de bienvenida correrá a cargo del Cónsul Honorario de Francia en Valladolid, el bodeguero Didier Belondrade.

 

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