Narcos: México te sienta tan bien

Narcos: México te sienta tan bien

El salto de Colombia al país norteamericano permite conocer una segunda parte imprescindible para el narcotráfico internacional

M. E. García
M. E. GARCÍA

El filón de Netflix con Narcos es innegable. Una mina que parece no tener fin al igual que la guerra contra la droga. Un círculo que se repite siempre, una hidra a la que le cortas una cabeza y le salen tres.

El salto de Colombia a México le ha sentado realmente bien a Narcos. La tercera temporada centrada en el cártel de Cali, ya sin Escobar, dejaba al espectador algo indiferente a pesar de su calidadde alguna escena realmente memorable y de las camisas que nos luce Alberto Ammann. Con su llegada al país norteamericano el espectador recupera la empatía en una temporada que se desliza de manera kamikaze tanto en la intensidad del relato como en violencia.

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Desde la plataforma audivisual han optado por viajar hacia atrás en el tiempo y contar la fundación de los primeros cárteles mexicanos. Si 'Narcos' comenzaba en los años setenta con el surgimiento de Pablo Escobar, algo parecido pasa con esta nueva entrega. Lejos de continuar en México con lo que se dejó en Colombia en los años noventa estos nuevos narcos cuentan el ascenso del primero de los grandes capos mexicanos: Miguel Ángel Félix, -Encarnado por un fantástico Diego Luna- 'El padrino' 'El jefe de jefes', 'El Bill Gates de la droga', 'el Henry Ford de las drogas'. Sobrenombres no le faltan y narcorridos tampoco.

Félix es uno de esos personajes rodeados de un halo de misterio, de elegancia del 'glamour' de los 'narcos vestidos de beige' (Aquí recordando a Melendi en sus inicios) y discreto, algo poco habitual entre los del gremio. Algo así como un Escobar refinado, un hombre que se dio cuenta que el verdadero filón por explotar de su país son esos miles de kilómetros de frontera en común con EEUU y un acceso fácil desde el mar. Un tío listo. Eso, y los vuelos, claro, con avionetas que de manera constante metían cocaína y marihuana en el país del norte.

No está solo. Félix formó el cártel de Guadalajara contando con todos los jefes de plaza de México pero, de facto, terminó formando un triunvirato con 'Don Neto' y Rafael Caro. Otros que se encontraban en aquellas reuniones eran Manuel Salcido 'El Cochiloco', Juan José Quintero, Pablo Acosta, Jesús 'El Mayo' Zambada y Juan José Esparragoza 'El Azul'.

Lo cierto es que en 'Narcos' siempre ha sido complicado distinguir la realidad de la ficción. No es un documental, es una serie y por lo tanto está 'novelada' o como explican es «dramatización inspirada en hechos reales». No todos los hechos son fieles al cien por cien pero existen hitos ciertos.

Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna) absoluto protagonista de esta temporada junto a Enrique Caramena (Michael Peña). Detrás Joaquín Guzmán -¿No te suena verdad?- ¿Y si lo llamamos 'El Chapo'?. Lo interpreta Alejandro Edda.
Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna) absoluto protagonista de esta temporada junto a Enrique Caramena (Michael Peña). Detrás Joaquín Guzmán -¿No te suena verdad?- ¿Y si lo llamamos 'El Chapo'?. Lo interpreta Alejandro Edda.

Que Félix Gallardo fue el creador, quién sentó las bases del narcotráfico moderno con la instauración de los cárteles (el de Guadalajara, el suyo, fue el primero) es así. Hasta el momento, pequeñas organizaciones locales tenían el control del negocio de la distribución y venta de marihuana. Entre ellos se encontraban Rafel Caro Quintero y Ernesto 'Don Neto'. Ellos ya eran 'jefecillos' en aquellas 'raíces' del negocio tal y como lo conocemos. También Pedro Avilés, el amo en Sinaloa que, tal y como cuenta 'Narcos. México' se quedó fuera del negocio de los cárteles.

También se cuenta un punto importante en la historia del narcotráfico y el principio del fin del cártel de Guadalajara: La 'Operación Cóndor' y la destrucción de la finca 'El Búfalo', gestionada por Caro Quintero. Un hecho del que ya se mostraron las consecuencias en la primera temporada. Justo aquí y que si no has visto 'Narcos: México' y no conoces la historia no deberías ver porque es 'spoiler'.

La narración de los 'buenos'

Y por supuesto tenemos la otra cara de la moneda. La de la DEA con Enrique Caramena, 'Kiki', como miembro célebre la lucha contra el narcotráfico. Un 'caído' que marcó un antes y un después tanto en EEUU como en su agencia de lucha contra el tráfico de droga. Y es que hasta su secuestro y posterior asesinato parece que nadie se tomó en serio el narcotráfico entre México y Estados Unidos.

Como en temporadas anteriores la serie mantiene un narrador del lado de los 'buenos' si en la primera y la segunda el encargado de poner voz a la historia de los narcos fue Steve Murphy (Boyd Holbrook) y en la tercera tomó el relevo Javier Peña (Pedro Pascal) en esta cuarta temporada cabría esperar que fuera Caramena (Michael Peña) el narrador. Sin embargo, no es él, ni su jefe que cobra protagonismo alrededor de la mitad de la temporada. El narrador se conoce en los últimos tres minutos del último capítulo y es él (todavía no tiene nombre).

«Da igual que nunca lo conocieras. Kiki Camarena era uno de los nuestros. Era de los nuestros. Y cuando lo mataron supimos que estábamos en guerra. Ahora era nuestro turno. Muy pronto sabrían qué ellos también lo estaban».

Es uno de los agentes encubiertos que formaron parte de la conocida como 'Operacion Leyenda'. Un plan para infliltrarse en las organizaciones para tachar los nombres de la lista de implicados en el secuestro, tortura y muerte de Caramena.

Y sí, la fórmula se repite. Agente nuevo en un país extraño. Preocupación por su familia y su adaptación a la nueva situación. Nadie salvo él quiere dar un paso más allá en la lucha contra el narco. Las autoridades locales pasan del tema. Sí, los norteamericanos de la DEA siguen siendo los salvadores de los pobrecitos tercermundistas que no saben freír un huevo. Qué le vamos a hacer, 'Narcos' es así. Una historia contada desde un punto de vista que, desde luego, no es objetivo.

Si existe un reproche, bastante extendido, en esta entrega de Narcos es la baja calidad del sonido en los momentos en los que hablan, precisamente, lo mexicanos. No se trata de un problema de acento (seamos sinceros, las telenovelas las entendemos perfectamente) sino de calidad y volumen del sonido. Netfix, por favor.

Porque a Narcos, como muchas ficciones de hoy en día (ahí está 'Juego de Tronos') le rebosa el 'culebronismo'. Sí, son telenovelas del siglo XXI con sus juegos, sus pasiones, ambiciones, luchas intestinas, violencia... y nos encanta.

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