'Fariña': ¿'Narcos', qué es 'Narcos'?

'Fariña': ¿'Narcos', qué es 'Narcos'?

Antena 3 estrenaba el capítulo piloto por todo lo algo después de la polémica por el secuestro del libro

M. E. García
M. E. GARCÍA

Antena 3 pilló la oportunidad al vuelo. Y es que no hay nada mejor que la fama, aunque sea mala, aunque sea por la polémica, aunque sea porque la libertad de expresión no sea la deseable. 'Fariña' llegó, vió y triunfó, como el César. Líder de la noche en audiencia, alabada por la crítica, apoyada por el público y adorada por los tuiteros.

Tiene mérito. 70 minutos ¡70 minutos! -Spain is different- de episodio piloto en el que la narración no decae. Es cierto, como suele ser habitual en los inicios de cualquier serie, que el ritmo no es trepidante -aunque tenga escenas de acción- y que su precipitada llegada a las pantallas nos dejará con ganas de más hasta la primavera.

(No nos nos dejárá, Antena 3 ha anunciado que el próximo miércoles 7 de marzo estrenará el segundo capítulo)

La factura impecable, desde la ambientación de la Galicia deprimida de los ochenta, donde el contrabando era la mejor salida de cualquier familia para tener una economía saneada, vestuario, peluquería, el acento gallego ¡Oh, el acento! Actores gallegos haciendo de gallegos con palabras en gallego. 'Quita ya esa cara de toxo' y el imprescinble carallo -¿Se convertirá en nuesto hideputa malparído'?-. Y es que tanto Javier Rey como Sito Miñanco, Antonio Durán Morris como Manuel Charlín, Carlos Blanco como Laureano Oubiña y Manuel Lourenzo como Terito están simplemente inmensos.

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Que Bambú Producciones sea quien se ha animado a llevar esta historia a televisón podría ser tanto una muy buena noticia como una muy mala. Es innegable que la factura de las series de esta productora es impecable, pero 'Fariña' era un riesgo. Bambú ha sido la creadora de 'Gran Hotel', 'Velvet', 'Las chicas del cable', 'Tiempos de guerra'... todas de un estilo muy parecido y con un planetamiento muy diferente a 'Fariña'.

Y sí, por una vez 'Fariña' se puede comparar con 'Narcos'. Incluso se puede comparar con 'Crematorio' con la que comparte ese 'no se qué' de la alta delincuencia patria, de esas series redondas sobre eso que en España siempre hemos sabido hacer como nadie: echarle jeta a la vida, delinquir, sí, hacer dinero sin miramientos. 'Crematorio' y 'Fariña' comparten españolidad a pesar del viaje de costa a costa. No importa que sea Levante, no importa que sea en la costa gallega. La indosincrasia sigue siendo la misma. ¿Qué tal algo así para contar lo que pasa en la Línea como remate de lo que sería una inmesa trilogía?

Volviendo a 'Narcos'. 'Fariña' referencia esta serie, sí, de refilón pero lo hace, con una foto, un gesto y un diálogo que es espejo y a la vez marca distancia. Una declaración de intenciones. Contexto: Sito viaja a Panamá junto a un amigo para blanquear dinero. Allí conoce a una mujer que le pone en contacto con la organización de Pablo Escobar. En un determinado momento, el contacto saca una foto suya con Escobar y tiene lugar esta conversación:

- ¿Y quién es ese?

- ¿No lo saben? Es el patrón, Pablo Escobar.

- Nosotros el único Escobar que conocemos es Manolo.

Miñanco mira la foto de Pablo Escobar con cara de 'yo quiero ser como él'. Tanto como 'Fariña' se quiere parecer a 'Narcos' y es que la proliferación de series en torno al mundo de la droga ha dado a luz un género propio, las narcoseries, en el que todos se retroalimentan. En el que, como en la realidad, todos los narcotraficantes están conectados. Es la ley de los seis grados de la delincuencia.

Por si 'Fariña' no hubiera tenido bastante publicidad con el secuestro del libro. El cinco de febrero Sito Miñanco volvió a ser detenido en su casa de Algeciras desde donde seguía dirigiendo las descargas de cocaína en Galicia. Miñanco se encontraba en un régimen de semi libertad y tan solo tenía que ir a dormir a la cárcel de lunes a jueves. Lo más curioso, según cuenta El Español, es que el narco guardaba un dossier de parte de guion y las localizaciones de la serie.

En los 'Oh' había dejar para el final la banda sonora. La canción de la cabecera es una colaboración entre Iván Ferreiro y Carlos Núñez pero el repertorio llega más allá con Heredeiros da crus. Está por ver si acabará sonando esta.

En este momento merece la pena recordar la reflexión de un tuitero mientras veía el capítulo. «¡La ficción española se está poniendo tan local y tan europea al mismo tiempo!». Cuánta razon. Jamás hubiéramos jurado hace unos años -no tantos- que algo así se emitiera en una cadena generalista en España. Sin romances metidos con calzador, sin dramas adolescentes para enganchar a toda la familia. Y muy exportable. Al tiempo.

Fariña se merece el éxito, que carallo.

En Twitter no faltó el humor

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