Un Shakespeare interactivo

Imagen del 'Hamlet entre todos' que propone la compañía 'Los números imaginarios'. /El Norte
Imagen del 'Hamlet entre todos' que propone la compañía 'Los números imaginarios'. / El Norte

La compañía Los Números Imaginarios propone en el Festival de Teatro Clásico de Olmedo un 'Hamlet entre todos' en el que el espectador es el protagonista

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Usted paga su entrada, algo menos que lo que cuesta una del séptimo arte, y en poco más de lo que duran dos películas ha ido y vuelto cinco siglos en el tiempo y, además, se ha metido en la piel de un personaje 'shakesperiano'. Si usted es talludito es posible que le toque en suerte Claudio, el tío de Hamlet. Si usted es talludita, su papel será el de Gertrudis, reina de Dinamarca. En cambio si eres joven, te llamarás Horacio y serás la parte racional de la obra desde la amistad que te une a Hamlet; o bien ejercerás de Ofelia antes de enloquecer de amor.

Explicado por Carlos Tuñón, director de la compañía Los Números Imaginarios, el papel que tiene que desempeñar el espectador queda mucho más claro. «El público llega al teatro y les dividimos en cuatro grupos: Claudios, Gertrudis, Horacios y Ofelias, y cada grupo debe representar el viaje de un personaje. A partir de ahí, arrancamos una función que va más allá de las cuatro horas». Se trata, por lo tanto, de una obra compartida con el patio de butacas en la que los espectadores cobran todo el protagonismo.

'Hamlet entre todos' pasó este fin de semana por el Festival de Teatro Clásico de Olmedo, con el Centro de Artes Escénicas San Pedro reconvertido en Elsinore, el reino del príncipe Hamlet, y sin cuarta pared que separe a Shakespeare del patio de butacas. «Hacemos teatro inmersivo, teatro experiencial para que el espectador esté dentro de la fiesta y la reciba desde la experiencia, no desde la observación».

Espectadores partícipes del montaje dirigido por Carlos Tuñón.
Espectadores partícipes del montaje dirigido por Carlos Tuñón. / E. N.

Carlos Tuñón es el director de Los Números Imaginarios, jovencísima compañía que ya pasó por Olmedo en 2015 para escenificar su bautismo con 'La cena del rey Baltasar' (Calderón), y que ahora vuelve con su segundo montaje para meter a Shakespeare en la cabeza de cada uno de los espectadores. «Cada vez que hacemos la función no tiene nada que ver con la anterior. Que la gente pueda leer Shakespeare en un teatro es algo maravilloso, incluso aquellos que no tengan ninguna formación teatral. Te llega a empoderar, es un fenómeno maravilloso que acerca puentes porque de pronto nada está tan lejos. Al fin y al cabo hablamos de los mismos problemas, las mismas preocupaciones que hace 2.500 años», afirma.

Riesgo controlado

Depender de la respuesta del espectador, ya sea activa o pasiva, tiene unos riesgos que los miembros de la compañía, aseguran, tienen perfectamente controlados. Previamente han ensayado todo tipo de reacciones para que el guion, inexistente, se ajuste a lo que ellos persiguen.

Pero, ¿y si se encuentran un patio de butacas rígido?

–No pasa nada porque comunicamos bien la experiencia. Hablamos de un 'Hamlet entre todos', no del original, y el espectador no hace nada que no quiera hacer. No se le saca, y no se les utiliza ni se les genera ninguna situación incómoda.

Carlos Tuñón asegura que tienen entrenadas todo tipo de situaciones. «Para empezar, confiamos mucho en la reacción que va a tener el espectador y luego dando por hecho que va a poner de su parte en participar. Luego, tenemos un diseño hecho con distintos procedimientos. En unos casos leen textos, en otros les decimos textos al oído,... y esas situaciones las ensayamos entre nosotros. Pensamos en qué haríamos si fuéramos espectadores. Y nos va muy bien pese al miedo que pueda tener la gente en participar», explica, animando a todos aquellos indecisos a vivir una experiencia «única y enriquecedora» que les convierte en una compañía atípica, original y extraordinariamente fresca. «Tratamos de mover estructuras tradicionales que están anquilosadas. Es bueno que haya obras más 'arqueológicas', pero también que haya otras que generen cierta tensión», esgrime.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos