Los grupos de teatro de Castilla y León piden ayudas y programación «para no quebrar»

Representación de una compañía en la Feria de Teatro de Castilla y León, en Ciudad Rodrigo. /José Vicente-Ical.
Representación de una compañía en la Feria de Teatro de Castilla y León, en Ciudad Rodrigo. / José Vicente-Ical.

Alertan del riesgo de desaparición de compañías históricas y reclaman a los partidos una ley de artes escénicas

JESÚS BOMBÍNValladolid

«Hay compañías históricas en riesgo de extinción y las jóvenes se tienen que marchar fuera de la región; el desamparo es tremendo, estamos bajo mínimos, hacemos lo que podemos con la cabeza muy alta, pero no podemos seguir así». El lamento ante la apurada situación de las compañías de teatro de Castilla yLeón procede de Mayte Bona, de la burgalesa Morfeo, pero es ampliable al grueso del mundo escénico. Mañana recordará el Día Mundial del Teatro un sector que en la comunidad no está para celebraciones. Desde la Asociación de Empresas de Artes Escénicas Asociadas de Castilla y León (Artesa), que da voz a 22 compañías, se hará público un manifiesto de pacto por la cultura con el que se busca «vincular a los partidos que ahora tienen responsabilidades de gobierno y a los que pretenden tenerla».

La reivindicación medular del texto es la elaboración de una ley de artes escénicas para Castilla y León, entre cuyos principios figura la necesidad de afrontar una reordenación «que garantice la estabilidad del sector creativo, así como la necesidad de crear planes y programas de fomento de las artes escénicas por parte de las instituciones (...) y en colaboración con otros agentes».

Además, se insta a las autoridades a definir «un modelo de gestión cultural que garantice la máxima eficacia en el uso de todos los recursos, eficacia que se debe medir por la recuperación, formación y fidelización del público teatral». Artesa está integrada por 22 compañías de teatro de la región: Atópico, Azar Teatro, Ballet Contemporáneo de Burgos, Bambalúa Teatro, Baychimo Teatro, Cándido Producciones, Pie Izquierdo, Corsario, Es Arte, Fabularia, Katuaygalea, La Chana, La Pequeña Victoria Cen, La Quimera de Plástico, La Sonrisa Teatro Miguel de Lucas, Morfeo, Musical Sport, Nao D'Amores, Rayuela, Teatreles S. L., Rita Clara, Teatro de Poniente y Teloncillo.

El presidente de Artesa, Tomás Martín, asegura que la situación de buena parte de las compañías es «de quiebra». «Algunas históricas, como Corsario, Rayuela o La Quimera de Plástico, estamos a punto de desaparecer, y es una situación bastante extendida, a duras penas se contrata para 'bolos' que tampoco son tantos». Elogia que algunas de sus demandas hayan sido atendidas por la Consejería de Cultura –«El Auditorio Miguel Delibes ha llenado 17 funciones con 16 compañías de Castilla y León y eso se podría extender»–, si bien recuerda Martín que hace diez años el sector recibía 600.000 euros en ayudas que han menguado hasta los 340.000. Y echan en falta una política definida, «que contemple si la gente del teatro somos necesarios y para qué», arguye. «Tenemos una financiación y una programación deficiente que hacen que nuestros productos pierdan competitividad».

Sostiene también que en la Consejería de Cultura «ha habido una buena recepción a nuestras propuestas, pero no se avanza más porque pedimos una entrevista con Juan Vicente Herrera y no la hemos conseguido; necesitamos que se nos tome más en consideración para cambiar el rumbo».

Un Tierra de Sabor para la cultura

n panorama similar refleja Ángel Sánchez, de Teloncillo, una de las compañías que ha diversificado su proyecto con teatro para bebés y público infantil. «La situación en general es lastimosa», apunta. El portavoz de la compañía vallisoletana envidia lo conseguido con la marca Tierra de Sabor en el mundo de la agricultura y la gastronomía. «Ha tenido un gran impacto, necesitamos algo así para el ámbito de la cultura elevando el teatro a esa escala de interés, pero la decisión de apoyar –como se hace también con el deporte– es de los políticos».

Más complicado lo tienen aún las compañías de danza por el elevado número de personal necesario para sus espectáculos. «Los teatros que nos contratan deberían tener más ayudas, eso crearía puestos de trabajo y nos beneficiaría», defiende Alberto Estébanez, del Ballet Contemporáneo de Burgos. Mientras, desde la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza, su presidente Jesús Cimarro, sigue en la batalla por rebajar el IVA del teatro del 21% al 10% para que los teatros públicos programen un 11% más. «El presupuesto del Gobierno central en cultura es del 0,35% cuando en los países de nuestro entorno es del 1%, algo que también se podría trasladar a las regiones y aliviaría la situación de fragilidad del sector».