El cine reclama presencia en la agenda política

Gala del Cine Español de la Seminci en el Teatro Calderón de Valladolid. / Gabriel Villamil

Eduard Fernández, Icíar Bollaín, J. A. Bayona y Cayetana Guillén claman por un «plan de Estado» por la cultura en el acto que precedió a la entrega de Espigas de Oro

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍN

El cine español por fin se ha abierto al mundo y las nuevas generaciones no tienen ningún prejuicio hacia las películas con directores o actores españoles, aunque el sector sigue echando en falta una política de Estado en favor de la cultura, ajena a componendas ideológicas y que se identifique con la imagen de país. La demanda no es nueva, pero el consenso sigue sin calar en los partidos políticos. Y por insistencia, el encuentro que reunió ayer a los cuatro merecedores de la Espiga de Oro de la Seminci asumió esa reflexión, reivindicando el cine como una de las puntas de lanza de ese necesario pacto de Estado en favor de la cultura, en el que Francia aparece como el ejemplo a seguir.

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En ese acto con la prensa, previo a la Gala del Cine Español, los realizadores Juan Antonio Bayona e Icíar Bollaín, el actor Eduard Fernández y Cayetana Guillén en representación del programa de La 2 'Versión española' en su veinte aniversario recibieron las Espigas de Oro del festival. «Todos los gobiernos deberían estar convencidos de que la cultura es el futuro», clamó Eduard Fernández, conocedor de las mieles de la Seminci por la Espiga de Plata lograda en 2010 con 'La mosquitera'.

En la misma idea incidió Cayetana Guillén al demandar que la cultura, -«supone la cuarta parte del Producto Interior Bruto de este país»- figure en un lugar destacado de la agenda de prioridades políticas gobierne quien gobierne. Fue el preludio a una gala que comenzó con el público dando palmas de protesta, algún pateo y gritos de 'falta de seriedad y respeto' por los 22 minutos de retraso con que se inició. Desde la organización se señaló que a las puertas del Calderón se fue acumulando una gran cantidad de público e invitados que tardaron en entrar a la sala.

El enfado se diluyó entre las butacas con la salida al escenario de la presentadora Eva Marcel, que fue dando paso a los vídeos sobre los galardonados y sus trayectorias. Luis Tosar, Espiga de Oro del año pasado, fue el encargado de entregársela a Icíar Bollaín, que le ha dirigido en varias películas. La realizadora aseguró que en la Seminci descubrió que era directora de cine. Fue en 1995 y debutaba tras la cámara con 'Hola, ¿estás sola?' y ayer recordaba cómo acudió al festival «cagada de miedo» por la prevención con la que se solía recibir entonces a las películas españolas. «Están llegando cada vez más mujeres a la dirección y ojalá que haya más niñas que quieran dirigir».

Otra de las reflexiones que se pudo escuchar fue la de Juan Antonio Bayona, erigido en uno de los directores con más recorrido fuera de nuestras fronteras, donde constata que gracias a las escuelas de cine y a la mayor preparación conseguida en los últimos años «se ha avanzado una barbaridad; la fórmula es inversión y educación». Recibió la Espiga de Oro de Geraldine Chaplin, reconocida con la de Honor en 2016, y con que ha trabajado en los cuatro largometrajes que ha firmado Bayona hasta la fecha. A ella se dirigió dispensándola el cariño de una vieja conocida. La llamó Gerarda el cineasta que hace 19 años estrenó su primer corto en el festival vallisoletano. «Gerarda y yo tenemos en común que venimos de familias que han conocido la pobreza y en una generación eso ha sido posible cambiarlo, lo que demuestra -concluyó entre aplausos- que la cultura es el arma más poderosa que tenemos contra la miseria».

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