Héroes, mitos y villanos

Héroes, mitos y villanos

Ricardo Darín, Luis Tosar, Pedro Casablanc y Asier Etxeandia se disputan el premio gordo a la interpretación masculina con trabajos muy dispares

JAVIER AGUIAR

El cabezón que señalará la mejor interpretación masculina del pasado año tiene cuatro dispares pretendientes que han protagonizado otras tantas dispares películas. Desde el filme intimista que defiende Ricardo Darín, Truman, al thriller psicológico de Luis Tosar, El desconocido, pasando por un personaje de actualidad tan mediático como repudiado, el corrupto Bárcenas de Pedro Casablanc en B. la película y, para terminar, un papel mítico del teatro español, el prometido de La novia, la versión fílmica de Bodas de sangre realizada por Paula Ortiz.

El bonaerense Darín regala a sus seguidores uno de esos personajes entrañables a los que se acopla como un guante y que terminan haciendo que el público le adopte y se lo quiera llevar a casa. En un fantástico duelo interpretativo con Javier Cámara a las órdenes de Cesc Gay consigue elevar a la categoría de universal el drama personal de un hombre que atisba su final. Un último viaje en el mundo que acabará convirtiéndose en una sensacional aventura gracias a la llegada de un amigo. Además de una casi obligada presencia femenina el verdadero trío amoroso lo completa Truman, el enorme perro del protagonista que consigue momentos de auténtica ternura junto al artista argentino.

Darín, un actor desde hace años reconocido en todo el mundo por títulos memorables como Nueve reinas, El hijo de la novia, El secreto de sus ojos o, más recientemente, Relatos salvajes, ha optado en tres ocasiones al premio Goya sin que en ninguna lo haya conseguido. Aunque parezca mentira a juzgar por los primerísimos planos que soporta con gracejo e hidalguía, acaricia ya los sesenta. Por ello, por su categoría y por el trabajo que defiende, merece que la Academia le incluya en su nómina.

Luis Tosar da vida en El desconocido, la opera prima de Daniel de la Torre, a un empleado de banca que comienza una jornada más de su vida cotidiana, completamente ajeno a la vorágine que de golpe le va a caer encima. Una pesadilla dentro de su coche que vive a un ritmo endiablado sin saber quién es el causante del torbellino que, finalmente, es fruto de una venganza.

Probablemente el actor español que más trabaja frisa el medio centenar de títulos en lo que va de siglo, contando una media de tres por año, participa en otras dos películas seleccionadas para los Goya de este año. Intérprete de múltiples registros, sus marcadas facciones y una mirada más que penetrante le han llevado a interpretar papeles de duro sin llegar a encasillarle. Ha trabajado con muchos de los directores españoles de mayor prestigio sin que ello le haya restado tiempo para firmar títulos con el sello de Jim Jarmusch o Michael Mann.

Con tan solo 44 años y apenas 16 de fulgurante carrera ha dejado para la historia del cine español un puñado de papeles inolvidables entre los que es difícil no destacar al parado de Los lunes al sol, el filme de Fernando León de Aranoa, pero también el de Te doy mis ojos o Celda 211. El lucense es el otro gran candidato al premio, y eso que en sus estanterías ya lucen tres cabezones, los dos últimos en la misma categoría.

B. La película es, como su propio nombre indica, la versión para la gran pantalla de una obra de teatro. El filme relata lo acontecido el 15 de julio de 2013 en el juzgado del que era titular Pablo Ruz. El extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas había negado hasta entonces toda relación con los llamados papeles de Bárcenas, pero después de 18 días en prisión decide cambiar su declaración.

Pedro Casablanc, seudónimo de Pedro Manuel Ortiz Domínguez, debe su nombre artístico a la ciudad marroquí en la que nació hace 52 años. Habitual en la series televisivas de más éxito, a las que debe su popularidad, no ha dejado de trabajar en el cine en los últimos años, aunque a un ritmo tranquilo. En el filme de David Ilundain resuelve con oficio la difícil papeleta de salvar a un personaje que apenas se mueve y que solo con el gesto debe expresar los millones de aristas de una persona tan conocida como odiada y tan presente en el imaginario colectivo.

Por último, el más joven y polifacético de los candidatos, pues reparte casi por igual su currículum entre las pantallas grande y chica y las salas de teatro. En estas alcanzó popularidad gracias a su personalísimo El intérprete. Asier Etxeandia es el novio de La novia, la película que opta a más estatuillas. Bregado en los clásicos sobre las tablas le viene como anillo al dedo este personaje absorbido por las turbulencias pasionales que el divino Lorca situó en la Almería rural.

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