Muere el compositor Pedro Aizpurúa, introductor de la vanguardia en Valladolid

El compositor Pedro Aizpurúa, en el auditorio Miguel Delibes, en 2013. /Ramón Gómez
El compositor Pedro Aizpurúa, en el auditorio Miguel Delibes, en 2013. / Ramón Gómez

El canónigo de la Catedral será enterrado en Andoain, donde nació hace 94 años

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Organista, profesor, director del Conservatorio, canónigo maestro de la Capilla de la Catedral de Valladolid, académico y compositor. Pedro Aizpurúa fue todo eso en una larga vida que se acabó este lunes, a los 94 años de edad en su pueblo, Andoain (Guipúzcoa). Su carrera musical esté ligada desde 1960 a la capital del Pisuerga.

Hace un lustro, durante la celebración de los 25 años de Las Edades del Hombre se recuperó la 'Cantata' que José Velicia encargó a Don Pedro. La ambiciosa obra –que requiere orquesta sinfónica, coro y electroacústica– devolvió al maestro al escenario. Aizpurúa vivía desde años en la casa arzobispal y mantenía su piso en la calle Angustias. Había reducido su quehacer público a las clases que daba a las monjas de Lerma, que no aceptaban a otro maestro, y a las que impartía anualmente en un convento ortodoxo femenino en Grecia. El verano de 2013 estaba Aizpurúa revisando su biblioteca, desprendiéndose de una vida musical que era «memoria en el inconsciente». Entre los papeles, una carta de Luis de Pablos, residente en Berlín contestando a las preguntas sobre dodecafonismo. La misiva era una conferencia sobre las vanguardias europeas, que cuando llegaron a España ya eran historia. Aizpurúa fue una esponja y comenzó a componer en un lenguaje insólito para su entorno.

«Fue el primero que trajo discos de Xenakis. Era un músico muy creativo, un hombre fiel a sus ideas y un excelente músico. Con él iba a grabar un disco de órgano y dulzaina en la Catedral de Segovia y, en el último momento, el deán nos negó la entrada. Esa misma mañana fuimos a la Fundación Juan March de Madrid. El órgano no estaba preparado pero fue capaz de trasponer medio tono la música mientras la tocábamos», explica Joaquín Díaz, amigo personal y el académico que le contestó en su ingreso en la Purísima.

Puntilloso, generoso

El compositor vallisoletano Jesús Legido también recuerda esa faceta, «fue quien me introdujo en la música contemporánea, con los discos que traía de sus viajes. Él hacía una música de vanguardia rabiosa, que le recriminaban otros».

A esos discos –Ligeti, Boulez, Nono, Henze o Lachenmann– se refiere también otro de sus discípulos, Diego Fernández Magdaleno, el pianista que grabó su obra para piano en el disco 'Soledad sonora'. «Hace días grabé 'Meditación', una pieza de juventud para el disco 'La voz de la memoria' (homenaje a Joaquín Díaz)». Diego destaca al compositor puntilloso, capaz de «dar vueltas a un golpe en el piano durante días». En lo personal, «no conozco a nadie que haya vivido tal número de actividades con esa pasión y a la vez tan desanclado, en una profundidad que le impedía cualquier atadura o dependencia».

Pedro Aizpurúa se licenció en Teología y Filosofía en Comillas, cursó las carreras de piano, órgano y composición en San Sebastián y comenzó como canónigo catedralicio en Orihuela, donde fundó la Schola Cantorum del seminario. En 1960 se traslada a Valladolid y aquí desarrollará su faceta docente, desde la Cátedra de Conjunto Coral en el Conservatorio, compositiva y musicológica, siendo un gran conocedor del archivo musical de la Catedral. Angelines Porres era su compañera en el Conservatorio. «No fue mi profesor, porque no me dio clase, pero sí mi maestro, quién más me enseñó en la vida. Es una figura de mucho peso, nos recreó la música de una manera diferente a lo conocido hasta ese momento. Siendo director del Conservatorio este se transformó administrativamente en el Consorcio de Enseñanzas Artísticas. Él no lo llevó bien y me pidió que me hiciera cargo unos meses. Esos meses fueron 14 años en los que no me atreví a hacerme una tarjeta porque para mí él era el director indiscutible. Creó un nuevo concepto del conjunto coral». Este martes se celebra su entierro en Andoain y en un breve habrá un funeral en su honor en la Catedral de Valladolid.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos