Izal abrirá el sábado un Valladolindie por el que pasarán Cooper, Corizonas, Dorian y Siloé

Amelia Aguado, de la UVA; Ana Redondo, concejala de Cultura yTurismo; Roberto Terne, organizador de Valladolindie, y Javier Vielba, de Corizonas y Arizona Baby, en la presentación del festival. /Henar Sastre
Amelia Aguado, de la UVA; Ana Redondo, concejala de Cultura yTurismo; Roberto Terne, organizador de Valladolindie, y Javier Vielba, de Corizonas y Arizona Baby, en la presentación del festival. / Henar Sastre

El festival que surgió en bares y salas de la ciudad añadirá nuevos grupos al programa de conciertos de su 25 aniversario

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

Con el recuerdo de las desaparecidas salas y bares Mambo, Subterfugio o Radiola, en las que desde 1994 Valladolindie dio sus primeros balbuceos musicales haciendo eco a grupos emergentes ante un público minoritario, el festival sigue vivo un cuarto de siglo después, en la actualidad con miles de seguidores en auditorios de mayor capacidad.

Cumple este año 25 de vida en una edición especial que abrirá este sábado el grupo Izal con un concierto en la Feria de Valladolid. La banda madrileña desgranará temas de su último álbum, 'Autoterapia' y hará un repaso a su repertorio discográfico en una actuación que dará paso al 'festival más largo del mundo', como se conoce esta cita que a lo largo del año salpica de conciertos el calendario musical de la ciudad.

La terraza del Gastrolava servirá de escenario a Cooper, «en un concierto muy especial porque ha decidido culminar treinta años de carrera y será la última vez que la gente de Valladolid pueda verle aquí», afirma Roberto Terne, organizador de un festival en el que colaboran la Universidad de Valladolid y el Ayuntamiento.

Especial será el triple concierto que Valladolindie organizará el 11 de septiembre dentro de las ferias y fiestas de San Lorenzo con Corizonas, Dorian y Siloé sobre el escenario de la Plaza Mayor. Javier Vielba, integrante de Corizonas y Arizona Baby, anunció ayer que será esta una sesión muy especial, sintiéndose arropados por el público de la ciudad donde nació un festival indie en unos años, recordó, «donde esa palabra no se utilizaba, era pop independiente, alternativo, que se daba fuera de los grandes circuitos de conciertos, pero que aglutinaba el interés de mucha gente que acudía a escucharlo a locales pequeños».

Con la presencia de Coque Malla en la Sala Blanca del Lava el 25 de enero de 2020, la organización del festival espera agotar la entradas dentro de una programación que irá incorporando nuevos grupos en las próximas semanas.

Público y espectacularidad

Sobre la evolución del festival, Roberto Terne, colaborador de El Norte, observa una gran diferencia que marca el contacto con la música entre el público de entonces y el de ahora: «En aquella época la gente primero conocía a los grupos actuando en bares y en pequeñas salas; en cambio, las generaciones actuales se han acostumbrado a la espectacularidad de los grandes festivales y cuando ven a los artistas actuar en locales pequeños se llevan una decepción, se quedan descolocados; por eso las salas deberían dar algo de vistosidad a sus entornos, dotándolos de alguna maquinita de humo, una bola de discoteca, etc».

Otro de los aspectos que marcan la trayectoria de un festival que durante diez años tuvo como sede la sala Subterfugio es el crecimiento de su audiencia con el traslado a recintos más grandes, como la Cúpula del Milenio, el Patio Herreriano o el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA). «Tenemos el festival de pop y rock más longevo, permanente y estable de España, con un público fiel», reseñó la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, y donde la etiqueta indie, dijo Javier Vielba, «abarca ya músicas bastante mayoritarias y populares».

De aquellas noches de música en Mambo y Subterfugio

Cuando bandas como Silicon Flesh, Australian Blond, Penélope Trip, Los Planetas y Doctor Explosión estrenaron la primera cita del Valladolindie en la sala Mambo en 1994, nadie imaginaba el recorrido que tendría un festival que nacía convocando por fax y boca a boca. «Esto empezó cuando apenas había Internet», recordaba ayer Roberto Terne: «La red social de entonces eran las salas de conciertos». De los locales de aquellos inicios del festival solo Asklepios sobrevive aún en la calle Torrecilla.

La crisis, las modas, los nuevos formatos y gustos del público convirtieron en recuerdo tiendas de referencia de la ciudad como Discos K y Foxy, al igual que los bares que patrocinaban aquellas primeras ediciones de Valladolindie como Subterfugio, Ramblin Rose, La Rayuela, La luna, Lisboa, La Traviata o Casablanca. «Solo resiste el Berlín».