Inmersión napolitana

El público del Calderón acogió la primera representación de 'La Partenope' con gran madurez, silencio respetuoso y grandes aplausos

Ensayo general del lunes de 'La Partenope'./Rodrigo Jiménez
Ensayo general del lunes de 'La Partenope'. / Rodrigo Jiménez
FERNANDO HERRERO

Un espectáculo nada fácil (3 horas y media de duración) que el público acogió con gran madurez, silencio respetuoso y grandes aplausos. Jesús Ruiz, responsable del magnífico vestuario, me decía que se trataba de un viaje en el tiempo y nos encontrábamos en Nápoles en el año 1724, desde las características de la puesta en escena de Gustavo Tambascio.

La obra

Efectivamente, se trataba de una inmersión napolitana casi absoluta. Preciosa escenografía de telas pintadas, actuación prefijada, nada realista, de los actores y su gestica, profusión de bailarines y acróbatas que acompañan a los protagonistas, adicción de dos intermedios cómicos, creación de cuadros platicos... etc.

La historia es la típica de la época, amores, luchas por el poder, traiciones, agresión y al final todo se ordena, con el perdón de Partenope incluido. Musicalmente predominan las arias de capo, con algunas que otra escena suelta y un final en el que los actores cantan juntos en un bello cuadro.

Las arias, que son expresivas de sentimientos, pueden aparecer monótonas, pero a medida que la acción avanza musicalmente llegan a ser emotivas. Se interpretan primero al fondo del escenario y luego bajan los intérpretes al proscenio, casi a la boca, lo que origina una mejor audición. Siempre la ceremonia por delante.

Original propuesta de Tambascio y correcto el nivel musical de una representación de opera desconocida que revive gracias al gran esfuerzo de unos profesionales que han trabajado duramente y que alcanzaron momentos de gran calidad. Una apuesta ganada a pesar de sus dificultades. La inmersión napolitana fue totalmente efectiva.

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