Antón García Abril: «He aprendido de todo y no renuncia a nada, ni a mis errores»

El compositor Antón García Abril, durante la conversación mantenida con Germán Vega, de espaldas. /Rodrigo Jiménez
El compositor Antón García Abril, durante la conversación mantenida con Germán Vega, de espaldas. / Rodrigo Jiménez

El llamado maestro de las melodías repasa su relación con directores de cine y poetas, y recuerda el proceso de creación de la banda sonora de ‘Los santos inocentes’ en el ciclo de Encuentros Literarios organizado por la Fundación Delibes

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

En pantalla Azarías (Paco Rabal), la Régula (Terele Pávez), Paco (Alfredo Landa) y sus tres hijos. Sobreimpreso el título de la película, ‘Los santos inocentes’, y suena una melodía realizada a golpe de percusiones y sonidos experimentales que suenan primitivos, casi tribales. Un instrumento destaca por encima del resto. Es un rabel. Y la historia de ese rabel, tan reconocible en la cinta basada en la novela de Miguel Delibes y llevada al cine por Mario Camus, tiene su propia intrahistoria. Antón García Abril, que la vivió en primera persona, protagonizó ayer la primera de las sesiones del ciclo de Encuentros Literarios organizado por la Fundación Miguel Delibes y la Casa Cervantes.

«Nunca ví a Mario (Camus) tan interesado en una música como con aquella. Un día me llamó y me dijo que había un instrumento en Cantabria que tocaban los vaqueros del valle de Polaciones, y que quería que lo escuchara», explicó en conversación con Germán Vega, como si no hubieran transcurrido casi treinta y cinco años. «Aunque aquello sonaba rudimentario y sin afinar, me pareció una idea bonita». Así que el siguiente paso fue enviarle a aquel vaquero la música para que la aprendiera y la pudiera tocar en Madrid para grabarla. «Nos dijo que de eso nada, que él no abandonaba sus vacas, y que si queríamos grabar, teníamos que ir allí». Y acudieron. García Abril, Camus, un montador y el correspondiente equipo de música, además de una «nevada hermosa» que les complicó el viaje de vuelta. Ya con la cinta en la mano y los pertinentes arreglos, «que hice con un violín desafinado que le dio a la música ese tono arisco y amargo», había que conocer la opinión del productor. «Mario y yo estábamos encantados, pero Julián Mateos –el productor– montó en cólera y lo llamó porquería», explica García Abril, que tras convencer al productor recuerda aquella melodía como la que «mayor impacto tuvo» de cuantas compuso. ¡Y vaya si ha compuesto! Series como ‘Curro Jiménez’, ‘Fortunata y Jacinta’, ‘Anillos de oro’, programas como ‘El hombre y la tierra’, películas como ‘Vente a Alemania, Pepe’, ‘Vaya par de gemelos’, ‘Sor Citroen’, ¡La colmena’, ‘Los tramposos’, ‘El crimen de Cuenca’,... y un largo etcétera. «¡Ni las que hice con grandes orquestas! Aquella, con triángulos, cacerolas y botellas de anís, fue la que generó un mayor impacto», apuntó sobre la última partitura que escribió para el séptimo arte.

El público abarrotó la sala de la Casa Revilla.
El público abarrotó la sala de la Casa Revilla. / Rodrigo Jiménez

Una experiencia que le ha servido incluso para atreverse con la ópera –compuso la que inauguró la restauración del Teatro Real–, trabajos para los que siempre ha tenido bien presente tres mandamientos. «El compositor, bajo mi punto de vista, tiene que leerse tres libros antes de empezar a componer. En primer lugar debe leerse el original, en el caso de ‘Los santos inocentes’ la novela de Miguel Delibes; en segundo el guion literario para saber con detalle todos los apartes de la película; y en tercera instancia el guion musical para tener claro donde empieza y donde termina la música para el director», enumeró el que llaman maestro de las melodías, que además de directores como Pedro Lazaga, José Mª Forqué, Isasi-Isasmendi, Pilar Miró o el propio Camus, ha trabajado mano a mano con poetas como José Hierro, García Nieto, Antonio Gala, Salvador Espriú o Rafael Alberti, entre otros. «Con Alberti escribí ‘Salmo de alegría para el siglo XXI’ que estrenó Monserrat Caballé en el Auditorio Nacional, y mira como salió».

Del siglo XI hasta nuestros días

De ahí que García Abril sepa tanto de música como de literatura, el motivo que hila el ciclo organizado por la Fundación Delibes. «Es que literatura y música son la misma cosa. Arte. Obviamente cada manifestación artística tiene sus formas de expresión, pero del conocimiento de ambas nacen las grandes obras. Y yo he escrito música sobre poemas desde el siglo XIhasta del andaluz Antonio Carvajal en nuestros días», explica, comprometido como está ahora, a sus 84 años, en cuatro proyectos al mismo tiempo. Dos cantatas, una orquestación sobre un texto de su amigo, el poeta y millonario americano Peter Halstead –capaz de llevar un piano en helicóptero al pico de una montaña nevada para tocar disfrazado de oso, según confesó en la conferencia–, y la obra sinfónica de nombre ‘Cuatro visiones sobre el mar’.

Y todo ello, por puro entrenamiento. «He practicado con el teatro, con el cine, la poesía, las cantatas y también la ópera. He aprendido de todo y aún sigo aprendiendo. No renuncio a nada, ni a mis errores», concluyó ayer.