«Las redes sociales han destruido el debate público», asegura Juan Soto Ivars

Fotografía de promoción de Juan Soto Ivars. /
Fotografía de promoción de Juan Soto Ivars.

El escritor analiza analiza el acoso en internet en el ensayo 'Arden las redes'

ÁLVARO SOTOMadrid

Concebidas como ágora para el intercambio de opiniones, las redes sociales se han convertido en muchos casos en un vertedero donde aparece lo peor de los seres humanos. Tan irrespirable se ha vuelto el clima que muchos usuarios han decidido abandonarlas, hartos de insultos, acosos, linchamientos o peticiones de boicot. El escritor Juan Soto Ivars, autor de 'Ajedrez para un detective novato', 'Siberia' y 'Un abuelo rojo y otro abuelo facha', ha analizado el lado oscuro del nuevo mundo virtual en 'Arden las redes' (Debate).

«Vivimos en una época de 'poscensura'. Ya no es una censura vertical, como en tiempos de Franco. Ahora es horizontal, es la autocensura de muchas personas que deciden callar sus opiniones para que no les acarreen acusaciones injustas o ventajistas», afirma el autor, que ha sufrido en sus propias carnes la ira de las redes sociales por no encuadrarse ideológicamente en un grupo determinado.

«Aguantar tantos insultos me ayudó a reflexionar sobre la polarización de la sociedad. Existe una 'etiquetamanía', la tendencia a catalogar a las personas para convertirlas en enemigos. Si te gustan los toros, tienes que ser del PP. Y si alguien está a favor del aborto pero en contra de las cuotas por sexo, ¿qué es?», se pregunta Soto Ivars. En su opinión, las redes sociales «han destruido el debate público». «Los que piensan en tonos grises desaparecen entre quienes lo ven todo en sombras y quienes lo ven todo en luces», continúa el autor, que enumera casos como los de María Frisa, Zapata, Nacho Vigalondo o Barbijaputa, personajes públicos que han sufrido linchamientos en las redes sociales.

Cree Soto Ivars que no existe una solución a medio plazo para limpiar las redes sociales, salvo que se utilicen menos. «En este caso se cumple lo que decía McLuhan: el medio es el mensaje. Así como ha sido imposible que en la televisión exista un programa cultural que perdure, porque la televisión reclama basura, la radio es un buen lugar para dialogar y los periódicos son los únicos lugares que nos pueden salvar. Quien lee un periódico, aunque sea uno cercano a su ideología, va a ver opiniones diferentes a las suyas».

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