México tiñó de color su cuaderno

México tiñó de color su cuaderno

El ilustrador Jesús Cisneros comparte su experiencia con otros profesionales en el taller que cierra el Ilumina Castilla y León 2015 celebrado en la Biblioteca Pública de Valladolid

VICTORIA M. NIÑO

La vida le llevó a México y la explosión de color tropical volvió locas a sus pupilas. Al cabo de un año, sus cuadernos ascéticos, esenciales, síntesis narrativas en tonos terrosos todo lo más empezaron a ser visitados por rojos, verdes, azules intensos. Jesús Cisneros (Zaragoza, 1969), el nuevo Cisneros, imparte desde ayer un taller para profesionales en la Biblioteca Pública de Valladolid. La actividad cierra esta semana el programa Ilumina Castilla y León 2015 que busca unir creadores y lectores. Termina así una edición inspirada en la cita: «Lee y conducirás, no leas y serás conducido», de Teresa de Cepeda y Ahumada, en el quinto centenario de su nacimiento. Sus palabras han sido interpretadas por Ana Pez en la imagen del cartel que ilumina esta nueva edición.

El cuaderno es el título del taller de Cisneros. Entre sus alumnos, nombres impresos ya en libros como Joaquín Aragóny Óscar del Amo, junto a ilustradores amateurs. «Estos encuentros sirven para compartir la experiencia del trabajo. A mí en su momento también me sirvió conocer cómo trabajaban los demás». Les ha propuesto varios juegos creativos, «en los que yo pongo las reglas, el planteamiento y los materiales que se han de usar. Se trata de ver cómo resuelve cada uno», dice.

Decir con lo mínimo

Jesús Cisneros ilustra encargos editoriales, hace portadas y labor editorial y de cuando en vez busca padrinos para «proyectos propios, en los que soy autor del texto y la ilustración». Siempre tiene un libro en ciernes y le gusta la variedad aunque reconoce que el estilo«con el que te identifican las editoriales hace que te llamen para determinadas cosas. Por eso hay que intentar sorprender, mostrar distintas posibilidades artísticas». Por ejemplo, Edelvives le reclamó para ilustrar su antología de poesía ascética y mística, «porque vieron que podía ir bien mi estilo, ya había ilustrado otro trabajo de mística».

En ese libro de la excelente colección Adarga sale el Cisneros más identificable: trazo sencillo, casi minimalista, tres o cuatro colores naturales, e ilustración evocadora, más que narrativa. «Es verdad que soy así. Intento expresar con lo mínimo, que la ilustración diga lo máximo con poco. Desecho cualquier elemento decorativo. Sin embargo en los últimos tiempos he cambiado con respecto al color. Desde hace dos años y medio vivo en México y esa transformación vital ha ampliado mi paleta. Utilizo colores vivos, más puros e intentos». ¿Podría decirse que el artista traslada a su obra lo que rodea su vista? Contesta pausado Cisneros: «Creo que esto lo tenía dentro pero se me despertó allí. Ha cambiado el color, sigo siendo fiel a lo demás de mi estilo».

Acaba de iluminar varios textos de Shakespeare. Romeo y Julieta, Hamlet y Sueño de una noche de verano se suceden en Cuentos de Shakespeare, publicado por Ediciones Castillo. «Cuando te encargan ilustrara a un clásico, del que hay muchas ediciones no ilustradas, hay que perder el miedo y proponer tu lectura, sabiendo que es tu interpretación». Otros clásicos que llevan su trazo son Edipo rey, la poesía de José Emilio Pacheco o Andersen.

Pertenece a la generación deudora de la que profesionalizó la ilustración en los ochenta y noventa. «Gracias a ello perdió la consideración de arte de segunda fila, de trabajo decorativo. Se ha ido creando otra visión de la ilustración y ahora hay un buen nivel en España, tanto de creadores como de editores». Ahora que vive en México, y a pesar de que sus ilustraciones «viajan por el mundo, cualquiera puede ver tu trabajo», le han crecido vínculos en el nuevo continente. «En México y en Colombia hay un gran movimiento editorial y creativo, similar al que en España dio lugar a lo que conocemos hoy». De hecho está ilustrando un libro sobre un romance para una editorial colombiana que aún no se ha presentado en sociedad, Cataplán. A pesar de la distancia, sigue vinculado a España. Coincidió con otro escritor de su tierra, Daniel Nesquens, en varios títulos. Su obra, además de la mención especial en la Bienal Internacional Ilustrarte, ha sido reconocida con galardones como el Premio Speciale I colori del sacro (Padua, 2012), finalista de los CJ Picture Book Awards con Ramón. (Corea del Sur, 2009), la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia (2008) o el Premio Lazarillo de Ilustración (España, 2007).