El viaje más largo (un periplo en clave ecológica)

Ilustración de Marka Mikova. /
Ilustración de Marka Mikova.

Marka Mikova narra la historia de una ballena gris en peligro de extinción

SUSANA GÓMEZValladolid

22.511 kilómetros. 172 días. Un viaje de ida y vuelta a través del océano Pacífico es el leit-motiv de 'Varvara. El cuaderno de bitácora de una ballena', de Marka Mikova. Una ruta de olas, corrientes y tempestades entre el mar de Bering ruso y las bahías de la península de Baja California, en México. Se trata de la migración más larga conocida realizada por un mamífero… y, en algún punto de ese itinerario, tiene su origen Varvara, que «al principio no era nada, apenas una gota agua» hasta que es capaz de gritar algo parecido a: «Yo… ¡Ya soy!». Ella es: una ballena gris recién creada; un cetáceo que estuvo a punto de extinguirse; un animal diminuto que gana vida y tamaño en el vientre magnífico de su madre; un mamífero que un día alcanzará los quince metros de largo y la veintena de toneladas de peso. Y una noche, Varvara saldrá. Dejará ese lugar oscuro y cálido con la cola por delante, como vienen al agua los ballenatos. Y será así, después de trece meses de gestación, como abrirá los ojos a ese azul tamizado sobre fondo oceánico que la arrojará al amor y la protección de su madre, el descubrimiento de las focas, los delfines y los humanos, la amistad y el dolor, los balleneros y los peligros. Y en esta cartografía salpicada de cantos, krill y espiráculos, Varvara aprenderá a hacerse adulta, en tanto que las mareas llevarán a sus lectores a un periplo de aventuras, informaciones sobre la ballena gris y una conciencia ecológica reflejada en un profundo respeto por estos mamíferos protegidos y su hábitat. Será así como, a través de esta suerte de cuaderno de bitácora sobre Varvara y su mundo, una suerte de 'sea movie' sobre el viaje más largo (geográfico y vital) se inundará de emociones y descubrimientos a flor de piel (de ballena).

Esos ¿pequeños? monstruos

Y van llegando (y llamando) las criaturas. En las páginas ilustradas de 'El grito' (Takatuka), textos breves que van diciendo: «pase caballero», «adelante, abuelita», «Lástima de animalito. Pasa, no tengas miedo», «tranquilo, pequeñín». La luna, aterrada, permanece oculta tras las nubes… Que no quiere verlo… En un clima de intriga, un narrador no fiable lanza ternuras y temores a diestro y siniestro de las páginas y los miedos. Porque mientras un señor en pijama deja entrar en casa a todos esos 'adorables' seres, las imágenes nos presentan al Conde Drácula, a una bruja en toda regla, a Frankenstein, el lobo feroz, un enorme cíclope de orejas puntiagudas… Todos huyen del mismo grito (feroz, aterrador, en mayúsculas, entre interjecciones), que hace retumbar los árboles del bosque desde la primera hasta la última página del cuento. Es un «loco peligroso», un «auténtico energúmeno», un «monstruo horrible». ¿Quién será esa «mala bestia que vaga por el bosque»; ese «ser espeluznante» a quien tanto teme toda la galería de 'malos' de los cuentos; quién es el artífice de ese grito prolongado que se acerca, que ya llega, que llama con todas sus fuerzas, que ya está al otro lado de la puerta, que hace temblar la casa solitaria en el bosque, que..? Solo el padre, que (también) le abrirá la puerta, solo él sabe quién es capaz de ese grito… y lo que les espera. El cuento de Margarita del Mazo y Fernando Pérez está recomendado a partir de los cuatro años.