Laureles literarios en los Fray Luis de León

De izquierda a derecha, Luis Miguel Sánchez Mota, José Antonio Ramírez Lozano, Miguel Dueñas y Ricardo Vigueras. /El Norte
De izquierda a derecha, Luis Miguel Sánchez Mota, José Antonio Ramírez Lozano, Miguel Dueñas y Ricardo Vigueras. / El Norte

Los galardones destacan la dramaturgia de 'Latidos', el lirismo de 'La sílaba de ónice', 'La crecida' en cuanto a narrativa y 'Aquí es frontera de lobos' como ensayo

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

Un total de 503 obras de 17 países aspiraban a lograr reconocimiento en la XIII edición de los Premios Fray Luis de León, con los que la Consejería de Cultura y Turismo busca alentar la creación literaria en lengua castellana en las categorías de teatro, narrativa, poesía y ensayo. En la primera de ellas Luis Miguel Sánchez Mota (Palencia, 1981) logró el primer premio con ‘Latidos’, una obra que, según el parecer del jurado, «recoge, en su exacto punto de literatura y teatralidad, latidos de vida, de deseo de dificultad, de mundos prohibidos, de relaciones familiares complejas entre padres e hijos, del sentido de la vida y de la muerte y, sobre todo, de las viejas verdades del corazón: el amor y la piedad».

El palentino Sánchez Mota estudió diseño gráfico, además de dirección y dramaturgia y, desde hace quince años, se dedica al mundo de la escena ejerciendo como actor y director en compañías de su ciudad y de Valladolid, además de impartir clases de teatro. «Recibir este premio es una pasada, porque es mi primer texto y supone estrenarme como dramaturgo con un reconocimiento», comentó. «En la obra abordo la evolución de una relación de amistad entre un chaval y un hombre maduro que se conocieron mediante la práctica del ‘cruising’, la búsqueda de pareja de ligue ocasional en lugares públicos; el texto es una reflexión sobre la violencia, la homosexualidad, la paternidad y las estrellas, intentando desvincular la imagen estereotipada del mundo gay como frívolo», relata el autor. Su próxima meta es llevar el texto a las tablas y aspira a crear una compañía propia. El segundo premio de la modalidad recayó en Miguel Ángel González González por ‘Aguantar la respiración’.

En la categoría de Narrativa, el reconocimiento principal fue para la obra ‘La crecida’, de Miguel Dueñas (Madrid, 1975), por «crear una atmósfera perturbadora e inquietante a través de la historia y la narración de un niño que percibe el mundo rural a su alrededor con la distorsión propia de su edad y de su particular condición psicológica», reseñó el jurado. Para el autor, músico de profesión, este es su segundo reconocimiento literario tras haber conseguido en 2014 el Francisco Ayala de novela. «Es una alegría grandísima que me hayan elegido, porque este relato me ha consumido mucho tiempo y temía que la atmósfera creada se me escapara de las manos. La historia la cuenta un niño y había que mostrar con tino qué tipo de vocabulario podía usar en el medio rural. Me costó mantener el parlamento de ese chaval; ante todo he buscado hacer un ejercicio de comprensión sobre lo que nos ocurre con relación a la negación de pensamientos reales y cotidianos».

El segundo premio recayó en el título ‘Sudor y lluvia tras el fin del mundo’, de José Luis Díaz Caballero, «por su calidad narrativa, la construcción de los personajes y el relato de un mundo de adicciones, siempre actual».

En la modalidad de Ensayo, el galardón fue para la obra ‘Aquí es frontera de lobos’, de Ricardo Vigueras, «por lograr, a través del mito y la fabulación, de la literatura, del cine y el testimonio que ha ido jalonando la vida, mostrarnos el relato que escriben cada día las gentes de una zona fronteriza fascinante como la que simboliza la ciudad mexicana de Juárez». El segundo premio quedó desierto.

Desde Badajoz, José Antonio Ramírez Lozano se congratulaba de su arraigo en Castilla y León a través de los concursos. Este profesor de Lengua y Literatura nacido en 1950, jubilado, -y experto en navegar por la escritura con el manejo de todos los géneros- fue ayer reconocido con el Fray Luis de León de Poesía por ‘La sílaba de ónice’. En su colección de triunfos con las letras figuran, entre otros, el Ateneo de Novela de Valladolid en 1981, y un segundo Fray Luis de León que cosechó en 2007 con un texto novelesco.

«Me desenvuelvo en poesía, novela y teatro», proclamaba ayer ufano Ramírez Lozano, subrayando que el poemario que presentó al concurso le asombró al escribirlo porque, dijo, «me salió una composición muy narrativa y surrealista, ambientada en un mundo misterioso. Utilizo el lenguaje como si fuera un juego de ajedrez». De su obra el jurado destacó su «imaginación desbordante vertida en un verso que maneja de forma original la imagen, generalmente de raíz surrealista. Y, al tiempo, imbricada en un pulso narrativo que vertebra los poemas y les sirve como pauta y asiento».

El segundo premio poético lo logró Jorge de Arco, colaborador de La Sombra del Ciprés, con el poemario ‘A veces’, del que los evaluadores valoraron «su verdad poética, afincada en el mundo de las pérdidas». El jurado estuvo integrado por José Luis Alonso de Santos, dramaturgo y Premio Castilla y León de las Letras 2009; Fermín Herrero, poeta y Premio Fray Luis de León 2005 y Premio Castilla y León de las Letras 2014; Agustín García Simón, historiador, periodista y escritor; Joaquín Sánchez Torné, Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2010; Carlos Aganzo, poeta y director del El Norte de Castilla; María Ángeles Pérez López, profesora de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca; y Fernando Conde como secretario.

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