Productora y de Valladolid en la meca del cine

Elisa Lleras, con Rossy de Palma y Rodrigo Bellot, actriz y director de la película 'Tú me manques'. /El Norte
Elisa Lleras, con Rossy de Palma y Rodrigo Bellot, actriz y director de la película 'Tú me manques'. / El Norte

La joven Elisa Lleras ha encontrado en Estados Unidos la oportunidad que no le brindó el cine español, y hoy se ha hecho un hueco como productora en un sector mayoritariamente masculino

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Nunca quiso ser actriz. Ni directora. Ni siquiera guionista. Y, sin embargo, siempre supo que terminaría trabajando en el mundo del cine. Más aún, en la meca del cine. Reciben el mismo nombre, pero no es exactamente lo mismo. Es como si un español pretende hablarle de tú a tú de rugby a un británico o un americano de paellas a un valenciano. Conocen el arroz pero nunca han hecho magia con él.

Y Elisa Lleras (Valladolid, 1983) sabe lo que es hacer magia en la gran pantalla, conoce las curvas que implica subirse a la industria del cine y las horas de sueño que hay que restar para hacerse un nombre en un mundo de hombres. Porque esta joven vallisoletana no es actriz. Tampoco directora. Ni siquiera guionista. Elisa, que se formó en el colegio Lourdes y el instituto Núñez de Arce antes de completar su formación cinematográfica en Madrid, es productora y recientemente ha trabajado codo con codo con Bernard Rose –director de 'Candyman'– en 'Frankenstein', Josh Waller en 'Camino' o 'Bitch' o la argentina Julia Solomonoff en 'Nadie nos mira'.

Elisa, con Daniel Grao, Pablo Gómez.Castro (director), Manuela Vellés y Javier Rey, durante el rodaje de 'El Alquiler', cortometraje que se proyectó en la Semici 2017.
Elisa, con Daniel Grao, Pablo Gómez.Castro (director), Manuela Vellés y Javier Rey, durante el rodaje de 'El Alquiler', cortometraje que se proyectó en la Semici 2017. / E. N.

Un camino empedrado que empezó a trazar en la que llaman tierra de las oportunidades hace ahora siete años, y que ya le ha brindado un puñado de proyectos. El primero, y por lo tanto el que mayor cariño guarda, es la productora La Panda fundada junto a un grupo de becarios españoles que aún sigue en pie. «Obtuve una beca de La Caixa y me vine a Estados Unidos a estudiar producción de cine en la Universidad de Columbia, en Nueva York. La Caixa hace mucho hincapié en que al llegar no estemos solos, así que gracias a la organización conocí a bastantes españoles que vinieron en mi mismo año y así empezamos todos el camino un poco más arropados. Después de mudarme a Los Angeles contacté con otros becarios, y al año de llegar formamos La Panda», explica desde el otro lado del charco.

Visados y peajes

En aquella orilla sí encontró las salidas que no tuvo en esta. «Al terminar mi carrera de Comunicación Audiovisual intenté abrir alguna puerta a la producción de cine en España. Mandé curriculums e intenté hacer entrevistas, pero sin contactos me resultó muy complicado», añade.

La muchachita de Valladolid que de pequeña jugaba en la plaza Tenerías o en la de San Juan Bautista –'la de las barras', que llamaban sus amigas– había dado un primer paso para acercarse a la industria americana, pero desde luego no el definitivo. Estamos ya en 2012, cuatro años después de aterrizar en Estados Unidos y uno después de terminar su máster. «Ponerse aquí a trabajar es muy complicado, casi como hacer un segundo máster en leyes de inmigración, porque al concluir los estudios universitarios te conceden un permiso de un año que muchos de nosotros utilizamos para hacer contactos y empezar proyectos que permitan pedir un visado después».

Es entonces cuando Elisa aprovecha para producir varios cortometrajes –'A Viagem', que fue a Cannes, y 'The Strange Ones', que acabó en el Festival Sundance de cine independiente–, «eso me permitió conseguir un visado para quedarme en el país y empezar a producir largometrajes». Aún así, los visados continúan siendo una pesadilla. «Tenemos unos abogados que nos ayudan con estos temas, porque al hacer coproducciones con España y Latinoamérica estamos siempre a vueltas con inmigración», asegura.

Salvado este primer peaje, el siguiente tiene a Elisa en plena pelea con un sector, el de la producción, eminentemente masculino cuando no machista. «La realidad es que aquí hay muchísimas oportunidades, pero no es menos cierto que siendo mujer y extranjera, y con acento al hablar inglés, hay que hacer el doble de trabajo para que se reconozca tu talento. Desde luego no recomiendo esta carrera a nadie con prisa por hacerse millonario o sin paciencia», sonríe.

Elisa, junto a su socio en La Panda, el salmantino David Martín-Porras, en la alfombra roja de la gala de los Goya 2016.
Elisa, junto a su socio en La Panda, el salmantino David Martín-Porras, en la alfombra roja de la gala de los Goya 2016.

Son muchas las miradas que ha debido soportar por encima del hombro. Algunas por su condición de mujer. «He sido la única mujer en muchas reuniones, y he sentido como mi voz no se escuchaba tanto como la de otros compañeros hombres y americanos. Sin embargo, desde hace un tiempo me he rodeado de compañeros y compañeras que ven el talento y el trabajo por encima del género o de la raza», apunta, con cierto grado de optimismo por la irrupción de movimientos como #metoo y #timesup. «Estoy viendo una disposición mucho mayor a contratar mujeres en puestos de responsabilidad. Hay una predisposición corporativa a contratar mujeres en puestos importantes. Por primera vez, por ejemplo, estoy pidiendo a agentes solo mujeres directoras de foto para una película. Ahora mismo, en la película en la que estoy trabajando para Spectrevision, tenemos como misión que la mayoría de los jefes de departamento sean mujeres. Hace tan solo dos años esto no era una conversación. Me parece un cambio necesario y maravilloso para todos los ámbitos de la vida», explica. En este sentido, Elisa comulga con las palabras de la jueza americana Ruth Bader Ginsburg, quien a la pregunta de cuándo habría en su opinión suficientes mujeres en el Tribunal Supremo, respondió:'Cuando haya 9', o, lo que es lo mismo, cuando sean todo mujeres.

El 'efecto Weinstein'

El huracán suscitado por el caso 'Harvey Weinstein' también ha supuesto un antes y un después en Hollywood. «Su efecto ha generado un debate que no existía. En varias empresas con las que trabajo se ha hablado por primera vez de acoso sexual y del protocolo a seguir si alguien lo denuncia. No se está buscando denunciar a hombres al tuntún, que es lo que escucho en conversaciones con ciertos hombres de la industria, sino que se está protegiendo a las mujeres a las que antes nadie creía. La tendencia ha cambiado y ahora las denuncias por acoso, gracias a dios, se toman en serio».

Un thriller y una coproducción en marcha

Amedori y Rossy de Palma, protagonistas.
Dos son los proyectos más inmediatos que Elisa Lleras tiene encima de la mesa. Por un lado 'The Chain', un thriller dirigido por su socio en La Panda, el salmantino David Martín-Porras, y protagonizado por John Patrick Amedori ('Dear White People', Netflix), Ray Wise ('Twin Peaks'), Madeline Zima ('Californication'), Jamie Clayton ('Sense 8') y Adrienne Barbeau, la musa de John Carpenter. «Está en estos momentos finalizando la postproducción y empezando su gira de festivales», explica. Y por otro 'Tú Me Manques', una coproducción boliviana-americano-española que tiene como protagonista al argentino Óscar Martínez ('El Ciudadano Ilustre') y Rossy de Palma. «Es una preciosa historia basada en hechos reales que hemos rodado entre Nueva York y Bolivia y que se encuentra en proceso de edición», señala la joven productora vallisoletana.

Es precisamente el mundo de la producción el que siempre ha atraído a Elisa. Una decisión tan misteriosa como su magnetismo con el séptimo arte. «No tenemos ni idea de dónde he podido sacar yo la vena cinematográfica. ¡Mi padre, mi madre y mi hermana trabajan en sanidad!», exclama. Lo de organizar absolutamente todo lo que pasa por sus manos es otro cantar. «Desde que decidí dedicarme al cine siempre quise ser productora. Estudiando Comunicación Audiovisual con mi grupo de amigos hicimos varios cortometrajes, y yo descubrí que me tocara el papel que me tocara siempre acababa produciendo. Es mi forma de ser», subraya en referencia a una labor fundamentalmente creativa. «Estoy siempre buscando proyectos, desarrollando guiones, y después apoyando al director en todas las facetas, desde el casting hasta la búsqueda de localizaciones, el estilo del diseño de producción o la música, además de buscar financiación».

Elisa, que creció en una de las ciudades con mayor índice de salas por habitante donde bullía el séptimo arte en espacios como los ya desaparecidos Coca, Vistarama o Mantería, también se encarga ahora de la venta de las películas. Cintas como las que ha ido dejando atrás y que le han servido ahora para estrechar lazos con tótems de la industria americana. «Al conocer a Josh Waller empecé mi carrera de ejecutiva. Josh llevaba un par de años con su productora Spectrevision, de la que es fundador y socio con Elijah Wood ('El Señor de los Anillos'), Daniel Noah y Lisa Whalen. Me contrataron para ser su ejecutiva de producción y desde entonces superviso los rodajes de la empresa», comenta la productora vallisoletana, que desde entonces ha supervisado 'Bitch', de Marianna Palka, o 'Two Sentence Horror Stories', una serie digital rodada en coproducción con la Warner que se puede ver ahora mismo en la plataforma Go90.

 

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