«Las banderas son simplificaciones insultantes»

El equipo de 'Tiempo después', con José Luis Cuerda en el centro./EP
El equipo de 'Tiempo después', con José Luis Cuerda en el centro. / EP

José Luis Cuerda regresa a la cartelera con 'Tiempo después', una secuela espiritual de 'Amanece que no es poco'

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

«¿Sois periodistas? Pero si no tenéis ni edad. ¿Quién os habrá mandado aquí? Estáis todos expulsados de la provincia de Madrid. Acabo de hacer una gestión de una eficacia probada». A José Luis Cuerda (Albacete, 1947) la retranca y el buen humor no se le acaban nunca. Puede que su temblorosa voz apunte a lo contrario, pero el cineasta sigue tan lúcido, divertido y cortante como siempre. Además, está de enhorabuena. Después de treinta años en un cajón, ha podido llevar a la gran pantalla uno de sus guiones más queridos. 'Tiempo después' huele a secuela espiritual de 'Amanece que no es poco' (1989), que se estrena este viernes. «Bueno, es que la ha escrito el mismo guionista y la dirige el mismo director», explica. Y es una gran noticia porque supone el regreso del cineasta a unas formas que, si bien no encajan en la cartelera actual, son igualmente necesarias. «Me gusta que se vean parecidas porque eso significa que soy congruente», afirma el realizador.

Ambientada en 9177, año arriba, año abajo, la acción discurre en los dos únicos asentamientos humanos que aún persisten en el planeta Tierra: un edificio sospechosamente similar a las Torres Blancas de la avenida de América de Madrid, donde se ha instalado la élite, y un poblado chabolista donde residen los parados. Cuando José María (Roberto Álamo) decide irrumpir en el edificio para vender su limonada, el enfrentamiento entre ambas facciones parece inevitable.

Es una excusa perfecta que da la oportunidad a Cuerda de analizar, criticar y llevar al absurdo asuntos como la religión, la monarquía, el capitalismo, la izquierda, la derecha o los nacionalismos. «Las banderas y los escudos son simplificaciones insultantes. No hay bandera ni escudo que sea lo que pretende ser: lo más glorioso. Creo que esas simplificaciones son peligrosas», llega a decir el albaceteño. Todo con el humor como lubricante y con un elenco actoral de primer orden. Además de Álamo, participan en la película Miguel Rellán, Blanca Suárez, Antonio de la Torre, Miguel Herrán, Carlos Areces, Gabino Diego, Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Berto Romero y Secun de la Rosa, entre otros.

Juntos describen un futuro -¿o es un presente?- ciertamente negro. «Es así -explica Cuerda- porque está en manos de seres humanos y los seres humanos somos frágiles, quebradizos y canallas. Y aunque hay menos canallas que buena gente, a veces se singularizan mucho y son muy llamativos, montan guerras y se matan unos a otros». En este sentido, sorprende que, pese a llevar tantos años en el congelador, el texto de 'Tiempo después' resulte tan actual. Y advierte: «La realidad es peor todavía y va a ir a más porque el paso del tiempo es demoledor en todo. Os lo digo yo que tengo 71 años».

Con la cinta regresan los desternillantes e insolitos diálogos de los que siempre ha hecho gala un cineasta atípico, que apenas deja espacio para la improvisación. Explica, eso sí, que no fue nada difícil trabajar con los actores: «Asumieron el texto y lo hicieron suyo. Hay que tener en cuenta que el animal más frágil de la creación es el actor, que no está nunca seguro de si lo que está haciendo es lo mejor que se puede hacer a partir de ese texto».

Un cine fuera de modas

No ha sido tarea fácil llevar esta historia a buen puerto. Ninguna productora quiso apostar por un libreto que auna surrealismo y costumbrismo rural a partes iguales y al final fueron varios cómicos (Edu Galán, Berto Romero, Andreu Buenafuente y Arturo Valls) los que unieron sus fuerzas para dar el empujón definitivo a la obra. «Tienes que proteger esto -dice Romero convencido- porque nunca sabes cuál es la semilla que va a germinar el próximo árbol. Si tú no dejas que se produzcan versos sueltos, flores raras, experimentos que pueden ser fallidos... Si no das espacio para eso, luego no hay renovación. Es como la endogamia, necesitas que entre gente nueva, aire fresco, para ir recombinando el ADN». Y va más allá: «Lo único que todo el mundo tenía claro es que esta película debía ser una película de José Luis Cuerda haciendo lo que le diera la gana, que fuera libre. Y la película es tan libre que le importa tres mierdas lo que tu esperas de ella».

«Está por encima del espectador», coincide Areces. «Afortunadamente se ha hecho sin seguir los parametros normales que son buscar al público a toda costa. Y me gusta mucho el cine comercial pero agradezco también que haya una voz mucho más personal», concluye el cómico.

 

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